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Sinopsis

Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a este desolado paraje patagónico, interrogó a los familiares y amigos de los suicidas, recorrió las mismas calles, siempre desiertas, y visitó cada rincón del pueblo. Entrevistó a los vecinos, preguntó a todo el que tenía una respuesta, una teoría que explicara el drama. El resultado es un relato descarnado que reconstruye los episodios trágicos de esos años al tiempo que pinta expresivamente la vida cotidiana de una comunidad alejada de las grandes ciudades.Las Heras, con su alta cota de desempleo debida a las oscilaciones de la industria petrolera y a la falta de futuro para los jóvenes, plantea un enigma todavía no resuelto: los suicidios, como un destino funesto, se suceden todavía hoy.Los suicidas del fin del mundo es, pues, una crónica inquietante que se lee con la fascinación de una novela y con el horror que suscita una realidad marcada por la indiferencia de los no implicados, los prejuicios y el hastío.

Año de publicación:2006

7 reseñas sobre el libro LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

Me gusto pero no me encantó. Quizás porque no es mi estilo de lectura. El tema muy interesante.


Se trata de un libro de crónicas de una periodista argentina, Leila Guerriero, que relata un fenómeno inquietante: una ola de suicidios en Las Heras, un pequeño pueblo petrolero en el desierto de la Patagonia. La prosa es muy clara y atrapante. Alterna entre testimonios de familiares y amigos y las vivencias de la propia autora durante su estadía, donde se enriquecen el relato y la intriga. A mí me gustó mucho este libro.  La selección, o el montaje que hace con el material de su investigación para elegir qué contar me parece muy acertado para enganchar al lector.  Me gustaría seguir leyendo a esta autora, ya que este es el primero que leo de ella. Lo recomiendo.


Con este titulo pomposo y exquisito, a la vez, esperaba encontrarme con una cronica seria sobre los hechos acaecidos en ese lugar; distante 140 km de donde naci y vivo. Pero no fue asi.La autora llega a Las Heras a investigar una serie de suicidios ocurridos tiempo atras. Recoge testimonios de familiares y amigos de los muertos y todo se mezcla con desalientos y religion. Entrevista a un peluquero, una encargada de burdel, un dueño de una radio FM y el resultado son cotilleos de pueblo y anecdotas personales.Y todo esto, en una atmosfera de vientos eternos (tan comun en nuestras tierras) y la amenaza latente de una huelga petrolera.En fin...que mas se puede decir de este libro. Mejor, dejarlo pasar.


Me gustó mucho esta crónica de Leila Guerriero, me gusta cómo escribe y cómo, a medida que avanza en las entrevistas y pinta los sucesos y los paisajes patagónicos, descubrís el trabajo posterior que llevó el texto. La escritora viaja hasta la localidad de Las Heras, provincia de Santa Cruz (Argentina) para investigar una ola de suicidios que se viene dando en la década de los 90. Si bien los relatos de las víctimas (las personas que viven ahí y tienen familiares muertos por suicidios) son pesados, viscosos, oscuros, Guerriero no los ve como si ella fuera otra, tampoco como si fuera uno de ellos: es quien escribe, y el posicionamiento narrativo es muy importante para narrar este tipo de crónica bastante oscura, donde vemos que el viento, la desocupación, los piquetes, la familia, se conjuran para anclar a un pueblo en un lugar de desesperación.


Guerriero, a través de la narración de una ola de suicidios en un pueblo petrolero de la Patagonia, cuenta también el telón de fondo de la crisis que estalló en 2001, pero que años antes ya afectaba a las ciudades del interior del país. La autora tiene la capacidad de contar el pulso de una ciudad a través de las historias personales de los ciudadanos, con un estilo que hace muy difícil parar de leer,


“Hete aquí la realidad, incongruencia, objeto de estar viviendo. Heme aquí en sollozos, ironía convexa de seguir estando, hela aquí la vida. Pregunta, respuesta incierta del existir “ Los suicidas del fin del mundo, de la escritora, periodista Leila Guerriero, excelente crónica de la ola de suicidios dados a fines de los noventa en Las Heras, un pequeño y olvidado pueblo de la provincia de Santa Cruz en la Patagonia Argentina. Cual fue el motivo que empujó a tantos jóvenes a tomar esa decisión? La falta de futuro? El viento que corroe hasta el alma? Una secta? Guerriero es una de las grandes cronistas de nuestro país. A través de su escritura recorremos las calles de ese pueblo fantasma, podemos escuchar a los familiares de las víctimas contar su experiencia de tan difícil momento. Lectura por demás recomendada


“Las Heras es una ciudad del norte de la provincia de Santa Cruz, la más austral de la Patagonia argentina. Dos mil kilómetros la separan de Buenos Aires y ochocientos de la capital provincial, Río Gallegos, sede desde 1991 y hasta 2003 del gobierno de Néstor Kirchner, por entonces gobernador y ahora presidente de la República. Está allí -a mitad de camino entre la cordillera y el mar, 21 grados bajo cero en invierno, ráfagas de viento de 100 kilómetros por hora en otoño y primavera- desde 1911. Fue un centro acopiador de lanas y de cueros hasta que, en los años ´60, se descubrió a escasos kilómetros el yacimiento petrolífero Los Perales, que hizo de la provincia la segunda cuenca más importante del país y de la ciudad la sede administrativa de la empresa estatal YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales). Así, a ese brote de cemento unido al mundo por la línea de asfalto de la ruta 43, llegaron miles de hombres solos a emplearse en la industria del petróleo, un trabajo duro pero cuyos sueldos triplican los 600 pesos mensuales (150 euros) que paga la mayoría de los oficios en la Argentina. Detrás de ellos llegaron pocas cosas: iglesias –una católica, varias evangélicas, Testigos de Jehová- y las putas a colocar su farol rojo, a ofrecer lo único que ofrecer se podía: la cerveza de a litro, el revolcón barato.” Es un libro de crónica, pero ha sido una de las lecturas más depresivas de mi vida, Leila Guerriero no exagera, tal vez por eso, al mostrar la realidad tal como es hace que uno se sienta tan mal. Este tipo de historias no son tapas de diarios, porque no son conocidos, porque queda lejos, porque no interesan, en el hipotético e improbable caso que fuera un periodista de Buenos Aires, se quedaría uno o dos días. Al cronista eso no le sirve, tiene que estar tanto tiempo como sea necesario para que la gente te conozca y genere confianza y se abra, para esos se necesita tiempo y paciencia. Como resultado tenemos este libro, impresionante desde lo periodístico, tremendo desde lo humano.


También se buscó en HISTORIA, POLÍTICA Y CIENCIAS SOCIALES


Frases de LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

Me pregunté, con cierta ira, cómo era vivir en un lugar donde la vida del otro ocupa tanto tiempo. Donde el guión de los demás se come tanta parte del propio guión".

Publicado por:

AgusLapietra