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Sinopsis de LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a este desolado paraje patagónico, interrogó a los familiares y amigos de los suicidas, recorrió las mismas calles, siempre desiertas, y visitó cada rincón del pueblo. Entrevistó a los vecinos, preguntó a todo el que tenía una respuesta, una teoría que explicara el drama. El resultado es un relato descarnado que reconstruye los episodios trágicos de esos años al tiempo que pinta expresivamente la vida cotidiana de una comunidad alejada de las grandes ciudades.Las Heras, con su alta cota de desempleo debida a las oscilaciones de la industria petrolera y a la falta de futuro para los jóvenes, plantea un enigma todavía no resuelto: los suicidios, como un destino funesto, se suceden todavía hoy.Los suicidas del fin del mundo es, pues, una crónica inquietante que se lee con la fascinación de una novela y con el horror que suscita una realidad marcada por la indiferencia de los no implicados, los prejuicios y el hastío.

12 reseñas sobre el libro LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

Me gusto pero no me encantó. Quizás porque no es mi estilo de lectura. El tema muy interesante.


Se trata de un libro de crónicas de una periodista argentina, Leila Guerriero, que relata un fenómeno inquietante: una ola de suicidios en Las Heras, un pequeño pueblo petrolero en el desierto de la Patagonia. La prosa es muy clara y atrapante. Alterna entre testimonios de familiares y amigos y las vivencias de la propia autora durante su estadía, donde se enriquecen el relato y la intriga. A mí me gustó mucho este libro.  La selección, o el montaje que hace con el material de su investigación para elegir qué contar me parece muy acertado para enganchar al lector.  Me gustaría seguir leyendo a esta autora, ya que este es el primero que leo de ella. Lo recomiendo.


Con este titulo pomposo y exquisito, a la vez, esperaba encontrarme con una cronica seria sobre los hechos acaecidos en ese lugar; distante 140 km de donde naci y vivo. Pero no fue asi.La autora llega a Las Heras a investigar una serie de suicidios ocurridos tiempo atras. Recoge testimonios de familiares y amigos de los muertos y todo se mezcla con desalientos y religion. Entrevista a un peluquero, una encargada de burdel, un dueño de una radio FM y el resultado son cotilleos de pueblo y anecdotas personales.Y todo esto, en una atmosfera de vientos eternos (tan comun en nuestras tierras) y la amenaza latente de una huelga petrolera.En fin...que mas se puede decir de este libro. Mejor, dejarlo pasar.


Me gustó mucho esta crónica de Leila Guerriero, me gusta cómo escribe y cómo, a medida que avanza en las entrevistas y pinta los sucesos y los paisajes patagónicos, descubrís el trabajo posterior que llevó el texto. La escritora viaja hasta la localidad de Las Heras, provincia de Santa Cruz (Argentina) para investigar una ola de suicidios que se viene dando en la década de los 90. Si bien los relatos de las víctimas (las personas que viven ahí y tienen familiares muertos por suicidios) son pesados, viscosos, oscuros, Guerriero no los ve como si ella fuera otra, tampoco como si fuera uno de ellos: es quien escribe, y el posicionamiento narrativo es muy importante para narrar este tipo de crónica bastante oscura, donde vemos que el viento, la desocupación, los piquetes, la familia, se conjuran para anclar a un pueblo en un lugar de desesperación.


“Hete aquí la realidad, incongruencia, objeto de estar viviendo. Heme aquí en sollozos, ironía convexa de seguir estando, hela aquí la vida. Pregunta, respuesta incierta del existir “ Los suicidas del fin del mundo, de la escritora, periodista Leila Guerriero, excelente crónica de la ola de suicidios dados a fines de los noventa en Las Heras, un pequeño y olvidado pueblo de la provincia de Santa Cruz en la Patagonia Argentina. Cual fue el motivo que empujó a tantos jóvenes a tomar esa decisión? La falta de futuro? El viento que corroe hasta el alma? Una secta? Guerriero es una de las grandes cronistas de nuestro país. A través de su escritura recorremos las calles de ese pueblo fantasma, podemos escuchar a los familiares de las víctimas contar su experiencia de tan difícil momento. Lectura por demás recomendada


Es desgarradora la narración objetiva de los hechos, entrelazados los relatos por las relaciones de los personajes. Muy bueno.


Este libro es la crónica del viaje que hace la autora a Las Heras, un pueblo en el sur de Argentina en donde sucedieron una ola de suicidios. A través de un lenguaje sencillo y preciso, reconstruye los episodios trágicos de esos años. Va pintando la cotidianeidad de esta comunidad tan alejada de las grandes ciudades, y los efectos que causa dicha idiosincrasia en quienes están inmersos en ella. Crónica impecable de una temática tan delicada; de la que suele hablarse poco y especularse mucho. Un libro que no recrea la mente, sino que acerca a una realidad cruda, sin respuestas. La lectura fluye y genera un magnetismo extraordinario. Merece la pena el tiempo y la atención


Guerriero, a través de la narración de una ola de suicidios en un pueblo petrolero de la Patagonia, cuenta también el telón de fondo de la crisis que estalló en 2001, pero que años antes ya afectaba a las ciudades del interior del país. La autora tiene la capacidad de contar el pulso de una ciudad a través de las historias personales de los ciudadanos, con un estilo que hace muy difícil parar de leer,


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FRASES DEL LIBRO LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

La argentinidad, pensé, es muchas cosas pero sobre todo ese gusto por poner las cosas del coger y del morir tan cerca una de la otra. Aquí se coge, aquí se muerte, y en el medio la vida, aunque allí estaba –y ya no está– el ferrocarril.


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Me pregunté, con cierta ira, cómo era vivir en un lugar donde la vida del otro ocupa tanto tiempo. Donde el guión de los demás se come tanta parte del propio guión".


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