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Sinopsis

McEwan explora la ciencia ficción: ¿puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano? Londres, años ochenta del siglo pasado. Pero un Londres distópico y alternativo, en el que la historia ha seguido algunos senderos diferentes. Por ejemplo, el Reino Unido ha perdido la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing no se ha suicidado atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad, sino que sigue vivo. No solo vivo, de hecho, sino plenamente activo, y dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial, campo en el que ha conseguido un hito: la creación de los primeros seres humanos sintéticos, unos prototipos a los que da el nombre –según su sexo– de Adán y Eva. Charlie compra uno de los Adanes de la primera hornada, pensados para hacer compañía y ayudar en la casa, y con ayuda de su amante, la joven Miranda, lo programa a su gusto. Pero Miranda oculta un terrible secreto, y ese ser sintético prácticamente perfecto, sin las fisuras pero también sin los matices morales de los verdaderos humanos, acabará descubriéndolo. Y así, la peculiar relación triangular entre Charlie, Miranda y Adán derivará en una creciente tensión que obligará a los personajes a tomar decisiones difíciles y arrastrará al lector a plantearse dilemas morales tan incómodos como necesarios. Tras deslumbrarnos con esa suerte de revisitación del Hamlet shakespeariano narrada por un feto que era Cáscara de nuez, Ian McEwan afronta otra propuesta osada y ambiciosa, en la que se sirve de la ciencia ficción para lanzar algunas preguntas inquietantes: ¿qué es en definitiva lo que nos hace humanos? ¿Dónde están los límites éticos de la inteligencia artificial? ¿El fin justifica los medios? ¿Puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?

Año de publicación:2019

5 reseñas sobre el libro MÁQUINAS COMO YO

Londres, años 80. Charlie, un joven de 32 años, decide gastar su herencia comprando un humano artificial llamado Adán. Junto con su novia Miranda lo programan y lo dotan de una serie de características de personalidad lo más similar a ellos. Los problemas empiezan enseguida pues este Adán se enamora de Miranda y tres ya son multitud. Esto es solo una pequeña anécdota de la novela. En ella destacan los planteamientos éticos y morales de los tres personajes, y cómo el humano artificial es defensor de la justicia y la verdad. Una lectura interesante e inquietante, 100% aconsejable.


En esta novela, el autor británico, nos propone el ejercicio de proyectar un futuro que ya ha ocurrido, o mejor dicho que hubiera ocurrido si algunos acontecimientos no hubieran tenido el desenlace que ya conocemos. Este experimento que sirve de marco a la trama, es para mí lo más destacado de la novela. La historia se sitúa en la Inglaterra de los años 80 del pasado siglo, con Thatcher en el poder y a punto de desencadenar la guerra de las Malvinas, y con ella una crisis política y económica sin precedentes. La sociedad tiene un alto desarrollo tecnológico, sobre todo en robótica e inteligencia artificial, gracias a los descubrimientos de Alan Turing, que lejos de morir en 1954, condenado y humillado -como sucedió realmente- se convierte en el personaje más ilustre de la cultura británica. Es el creador de los primeros robots con apariencia e inteligencia humana, un conjunto de Adanes y Evas, que se ponen en circulación como prototipos destinados a coexistir con la gente. Este es el punto de inicio de la historia de su protagonista, Charlie Friend, treintañero ocioso que se gana la vida comprando y vendiendo acciones a pequeña escala, a la vez que trata de encontrar asideros vitales más profundos y satisfactorios en el amor que siente por su vecina Miranda. Con este afán de autoconocimiento adquiere un Adán, invirtiendo toda la herencia que acaba de recibir de su tía fallecida, sin imaginar lo que esa decisión va a condicionar su vida. Escrito en primera persona, va desarrollando la trama de acontecimientos, con una prosa demasiado remilgada y ensimismada en ocasiones, que perjudica a la acción dejando algunos pasajes bastante precindibles. Si el lector supera esa meseta, puede llegar a los capítulos finales con cierta expectación que no se verá defraudada. El amor y su experiencia subjetiva es el motor del relato, que en su desarrollo deja apuntes para reflexionar sobre problemas contemporáneos como la incomunicación, la identidad, la precariedad, la crisis de valores en una época de grandes cambios, y la incertidumbre del lugar que ocupará el ser humano ante el avance de una inteligencia artificial cada vez más autónoma.


¿Y qué es la verdad? ¿Cómo somos y pensamos? El ser humano no es un "simple" ser. Las complejidades de nuestros pensamientos y sentimientos no hacen ser cómo somos, o al menos me lo pregunto, este libro es un "espejo" donde se refleja la complejidad humana. Hermoso.


Una visión futuro/retro ubicada en 1982 sobre el abordaje de sentimientos de una primera camada de humanoides comercializados para convivir con seres humanos en una Inglaterra distópica y asfixiante, con ambiente apocalíptico donde todo (lo bueno y lo malo) se exacerba. En un contexto donde: Inglaterra fue vencida por Argentina en la Guerra de Malvinas, Alan Turing sigue vivo, la inteligencia artificial ha llegado a niveles de desarrollo inimaginables, sentimientos humanos profundos, simples y cotidianos se entrelazan entre humanos y el análisis puro, principista y racional de los primeros robots. Mc Ewan funde estos elementos con un análisis sociológico casi profético, girando en torno a una pareja de enamorados y aun niño por venir. Recomendable


Un futuro muy cercano con la inteligencia artificial. Como siempre un McEwan brillante con un tema de actualidad que nos hará pensar ...


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Frases de MÁQUINAS COMO YO

La confortable casa de mis padres la vendí en cuanto apareció en el mercado el primer humano artificial. Los robots, los androides, los replicantes eran mi pasión, y más aún después de la investigación que llevé para el libro".

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julia1955

Pero no podía dejar que una máquina tuviera tal ascendiente sobre mí, que es lo que iba a suceder si le otorgaba el rol de confidente, consejero, oráculo en mis asuntos más intimos".

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julia1955

De complexión compacta, hombros cuadrados, piel oscura y pelo negro tupido peinado hacia atrás; de cara estrecha, con un toque de nariz aguileña que sugería una aguerrida inteligencia, párpados caídos y meditabundos, labios apretados...

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julia1955

De todos los Adanes y las Evas de los que tenemos información, el suyo es el único que dice haberse enamorado. Y el único que bromea sobre la violencia."

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julia1955

Dos de las Evas que vivían en la misma casa fueron las primeras en descubrir cómo anular el botón de apagado. En cuestión de dos semanas acabaron autodestruyendose. Lo hicieron mediante el software. Se aniquilaron sin ruido. Y sin posibilidad de reparación ".

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julia1955

Esa es la diferencia entre tú y yo, Charlie. Mis piezas se perfeccionaron o reemplazarán. Pero mi mente, mis recuerdos, mis experiencias, mi identidad y demás se archivarán como datos y se conservarán ".

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julia1955

Pero el propio Alan Turing había dicho y escrito a menudo en su juventud que cuando no pudiéramos ver la diferencia de conducta entre máquinas y personas sería el momento de otorgar humanidad a las máquinas ".

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julia1955

Pero mi situación tenía un matiz emocionante, no solo de engaño y descubrimiento, sino de originalidad, de precedencia moderna, de convertirme en el primer cornudo a quien se la había jugado un artefacto".

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julia1955

Los Adanes y las Evas, se preveía, serían seres animados. Lo anunciaban como compañía, como pareja intelectual con quien medirse, como amigo y factótum capaz de fregar los platos, hacer la cama y "pensar".

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julia1955

Cuanto más fácil habría sido todo si no hubiera estado enamorado de ella. Habría estado atento a sus necesidades en lugar de calcular las mías.

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Dean Moriarty