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Sinopsis de EL LIBRERO DE KABUL

La periodista noruega, Åsne Seierstad, pasó en 2001 varios meses conviviendo con la familia del librero Sultan Khan, experiencias que dieron lugar a este apasionante testimonio y bestseller en muchos países. A Åsne Seierstad le fascina el hecho de encontrarse, en medio de tanto desorden y destrucción, con este librero, un personaje culto y con una gran devoción por los libros. A lo largo de los distintos periodos y regímenes, el librero asiste a varias redadas de su tienda e incluso al terrible acto de la quema de sus libros.La autora relata la vida personal del librero: su segunda boda con la jovencísima Sonia y la separación física de su primera mujer o su viaje a distintas partes de Afganistán y va definiendo el perfil del librero, hombre culto y hábil en los negocios, pero también autoritario y machista.Describe la humillación de Sharifa, la primera mujer de Sultan, que tiene que fingir delante de los demás que está encantada con la nueva esposa de su marido; también está la historia de Bibi Gul, la madre gordísima de Sultan que ha dedicado su vida a tener hijos, varios de los cuales fallecieron de pequeños, y quien intenta sobrellevar todos los disgustos comiendo golosinas. La autora muestra en todo momento el peso que tiene la familia en todas las decisiones que afectan a las hijas, en ningún momento estas pueden decidir sobre su destino o sus maridos, son simplemente un objeto de intercambio en función del dinero que la familia pretende conseguir por ellas.La autora ha conseguido construir unas memorias fabulosas en las que se mezclan con mucha habilidad el fondo político, los acontecimientos en Afganistán y la vida íntima de la familia del librero.

Año de publicación:2005

5 reseñas sobre el libro EL LIBRERO DE KABUL

Libro de fácil lectura, escrito con estilo periodístico y corte etnográfico. No llega a ser una novela. Se queda en el estilo de las "historias de vida" que leía de niña en las Selecciones de Reader's Digest y como en aquellas, tuve todo el tiempo la sensación de ser conducida a un conocimiento de una realidad que se abre paso en forma de denuncia. En primer lugar, me queda un mal sabor al percibir que, la periodista abusó de la hospitalidad del librero para entrar en su mundo y juzgarlo abyecto. Toma la vida de esas mujeres y las expone con lástima y conmisceración por su "suerte" de haber nacido en una cultura que le resulta despreciable, o al menos, así la describe.Yo tuve la oportunidad de vivir 20 años en pueblos pobres del altiplano andino peruano donde- si se aplicara la misma subjetividad del relato de la periodista- la descripción de las formas de vida, las carencias materiales o los principios morales son exactamente los mismos, en este caso no solamente bajo el designio de una religión, sino mas bien de la pobreza, la falta de instrucción y la aculturación que quedan en un pueblo devastado por los sucesivos colonialismos que le robaron la dignidad y la historia. Con esto quiero decir que este libro, según mi criterio, es un panfleto más de propaganda anti-islámica escrito en favor de los intereses que avalan un sometimiento "proteccionista" sobre los pueblos árabes para "corregir" su rumbo. Esto no es literatura, es solo un seudo-reportaje, sin honor, sin ética.


Licenciada en filología rusa y española, la escritora noruega Asne Seierstad colabora desde hace años en diversos medios escandinavos desde distintos lugares del mundo. Ha cubierto muchos de los conflictos bélicos contemporáneos. Asi, de sus estancias en Irak y Serbia nacieron las novelas Ciento y un días y De espaldas al mundo, donde cuenta sus experiencias en sendos países. Cuando en 2001 la Alianza del Norte invadió Afganistán en busca de Bin Laden y sus secuaces de Al Qaeda, responsables de los atentados del 11S en Nueva York y Washington, la corresponsal Seierstad acompañó a las tropas para cubrir la información. Tras la caída del régimen talibán se alojó en la casa de un conocido librero de Kabul, Sultán Khan. Alli escribió El librero de Kabul. La amistad nacida entre la escritora, Sultán y el resto de la familia fueron el caldo de cultivo de una novela que me ha sorprendido e informado por igual desde sus primeras páginas. Es una novela que entretiene, cultiva y nos hace reflexionar sobre la situación de un país tan poco conocido como apasionante. A través de sus 270 páginas uno puede llegar a sentir la irresistible necesidad de viajar hasta aquellas tierras. En otros pasajes, sin embargo, se alegra de estar tan lejos de allí. El libro constituye un documento interesante para conocer de primera mano los modos de vida de los afganos a lo largo de los últimos cincuenta años: el gobierno de Zahir Shah, la intervención soviética, el régimen talibán y la ocupación internacional tras la guerra de 2001-2. La novela describe los acontecimientos acaecidos en el Kabul inmediatamente posterior a la caída del sistema talibán, así como la vida cotidiana de una familia afgana acomodada. Durante su estancia en Kabul Seierstad pudo vivir, documentarse y escribir la historia con total libertad dada su condición de mujer occidental, lo cual le permitió alternar en ambientes femeninos y masculinos a la vez, algo impensable para las mujeres afganas. El personaje central, Sultán Khan, es un librero amante de las Humanidades, las artes y la poesía de su país. No obstante, su carácter progresista en cuanto a la cultura contrasta de forma radical con su conservadurismo en relación a los negocios y los asuntos familiares. Un hombre afable fuera de casa se puede convertir, por lo visto en este libro, en un auténtico dictador dentro de su propio hogar. La religión, las costumbres y la necesidad del mantenimiento de las formas encorsetan tanto a la sociedad afgana como a la familia Khan. Hasta el punto de que todos sus miembros respetan al líder de la familia, llevando una vida oprimida y vacía únicamente por no contrariarlo y buscarse problemas mayores. Los hijos de Sultán deben obedecer a su padre a rajatabla pese a gozar de una cierta libertad. Algo que no ocurre con las hijas, quienes viven para atender la casa y a sus familiares masculinos. Aún con todo, no conviene tampoco ver al cabeza de familia como un ser despreciable. La autora deja claro que su conducta proviene de una sociedad misógina y opresora y de una serie de vicisitudes ajenas al proprio Sultán. De hecho, hasta en dos ocasiones diferentes sus libros o gran parte de ellos habían sido destruidos o confiscados por los distintos regímenes asentados en el poder. Teniendo en cuenta el marcado carácter patriarcal de la sociedad afagna y el hecho de que las librerías eran el sustento principal y casi único de la familia es de entender que actuara de tal manera. Otro hecho significativo que llama la atención en el libro es la multitud de grupos y facciones diferentes existentes dentro de la sociedad afgana. Todos ellos luchan por el poder, total o simplemente regional, a través del mando de sus correspondientes señores de la guerra. Asímismo, la visión que tiene la población respecto a los aliados es muy variada. Algunos los consideran los salvadores temporales del pueblo, mientras otros apuestan por un régimen más radical, al más puro estilo talibán. No en vano, de la multitud de frases que me han conmocionado durante la lectura de la novela me quedo con una que creo define a la perfección cuál es la forma de pensar mayoritaria en el país: cuando los afganos elegimos a nuestros gobernantes de forma más o menos democrática solemos equivocarnos siempre . ¿Verdad que es una frase muy ilustrativa?


Una periodista noruega vive con una familia afgana de "clase media", a la caída del gobierno de los talibanes (2002). Con sus vivencias, lo observado y narrado por los integrantes de esta amplia familia, escribe este libro de crónicas. Muy interesante las descripciones de los comportamientos, costumbres y actitudes dentro de la sociedad. Diferenciadas en cada integrante de la familia, con distintos "derechos". A veces resulta duro ver la sociedad allí, ya en los inicios del siglo XXI. Ameno y de fácil lectura


Interesante narración del estilo de vida afgano. La periodista comparte vivienda con la familia de un librero, llamado Sultán Khan, y cuenta costumbres, formas de vida y anhelos de los distintos miembros de esa familia. Por un lado cómo se las apaña Khan para sobrevivir económicamente e introducir libros que antes eran prohibidos por el régimen talibán; luego cómo se toman las dos esposas de Khan el hecho de tener que compartir marido, la situación de espera de matrimonio arreglado de las hermanas de Khan; finalmente cómo llevan los hijos el tener una vida digitada por su padre, que los obliga a trabajar en la librería.


Me ha resultado una lectura amena, así como interesante tanto la convivencia con una familia afgana como el somero repaso de los conflictos de la historia más reciente del país.


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