LITERATURA CONTEMPORÁNEA

MI AÑO DE DESCANSO Y RELAJACIÓN

OTESSA MOSHFEGH

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Sinopsis de MI AÑO DE DESCANSO Y RELAJACIÓN

En Mi año de descanso y relajación, Ottessa Moshfegh hace de Manhattan el epicentro de una civilización, la del año 2000, dominada por la apatía. Como una oscura bella durmiente, la narradora de esta novela decide encerrarse durante un año en su piso de una de las zonas más exclusivas de Nueva York, asistida por una herencia ingente y por una gran cantidad de fármacos, para dedicarse a dormir y ver películas de Whoopi Goldberg y Harrison Ford. El inicio de un siglo supuestamente trepidante encuentra a nuestra protagonista durmiendo en el sofá con la tele encendida. Con mucho cinismo, series, películas comerciales y narcóticos, y a costa de cortar todo vínculo humano, cualquiera puede sobrellevar esta vida. Ahora bien, ¿lo que queremos es sobrellevarla?

Año de publicación:2018

5 reseñas sobre el libro MI AÑO DE DESCANSO Y RELAJACIÓN

Segunda novela de la joven escritora norteamericana después de su festejado estreno con 'Mi nombre era Eileen'. En esta ocasión, la historia transcurre en la ciudad de Nueva York, un año antes del atentado terrorista que cambió el mundo. Una mujer en la treintena, agobiada por la zozobra de una relación amorosa tóxica y por una vida profesional decepcionante, toma la decisión de apartarse del mundo y se encierra en su piso dispuesta a atiborrarse de psicofármacos con el único objetivo de dormir lo máximo posible -día tras día- durante todo un año. Traza un plan sin fisuras aparentes, gracias al dinero recibido en herencia por sus padres fallecidos y la asistencia de una excéntrica psiquiatra, que mezcla de forma inquietante teorías pseudocientíficas de inspiración new age, con la receta indiscriminada de narcóticos. Sus apariciones en el relato son de lo más destacado de éste, junto a otro secundario enternecedor por su frustrante ingenuidad, la mejor amiga (la única) y único nexo con el mundo exterior, Reva. La novela va de menos a más. Al principio cuesta mucho empatizar con el cinismo autodestructivo de la protagonista, y aburre su desprecio punk a las convenciones. Hasta que empiezas a conocer su trayectoria, marcada por el peso de una infancia emocionalmente traumática, que transcurre entre la frialdad e indiferencia de sus progenitores. Las reflexiones cruzan sin parar por la mente atormentada de la durmiente, acerca del mercado banal del arte contemporáneo, los instrumentos de dominación que someten el deseo y el cuerpo femenino al capricho de la moda y la publicidad, el baile de máscaras que mata de agotamiento los afectos, o el lugar que ocupa la reflexión en un mundo atravesado por la aceleración y la actualidad. Estos son algunos temas con los que juega la narración, y que salva sus partes más tediosas y previsibles que aparecen sobre todo en el arranque de la lectura.


Una novela desasosegante, triste, diferente... Pero me ha encantado. El Nueva York de principios del siglo XX visto desde los ojos de una chica que quiere olvidarse del mundo, su mundo, su vida, de una manera muy particular. Un auténtico descubrimiento, una autora a seguir.


Excelentemente escrito, ácido, descarnado, desbarranca semblantes sin piedad alguna....angustiante....


En su segunda novela, Moshfegh nos traslada a Nueva York, donde la narradora decide encerrarse durante un año en su departamento; con la ayuda de de medicamentos, películas y una gran herencia, permitiéndose salir para lo esencial; durante esta etapa, la protagonista pausa su vida para dedicarse a sanar. Las salidas que hace son para comprar medicamentos y películas, pero, bajo el efecto de los fármacos, hace salidas en las que no es consciente y las cuales después no logra recordar. Perdida, adicciones, sexualidad y depresión son solo unos de los pocos temas que toca. Estos acompañan la narración y los hechos que llevaron a la protagonista a la depresión, la muerte de sus padres, el desamor. Algunos de ellos son también tratados por otras protagonistas; Reva, la amiga de la narradora que tiene sus propios problemas; y la doctora Tuttle, que aparenta estar peor que sus pacientes. A pesar de ser un relato crudo, la autora logra darle sus momentos graciosos, ya sea con los personajes o los momentos por los que pasa la narradora. También logra conectar al lector con las emociones de los protagonistas, y, asimismo, simpatizar con los mismos.


Extraordinaria, absolutamente recomendable: Es una novela existencial sumamente perturbadora, angustiante, misantrópica y, al mismo tiempo, muy original y reflexiva. La protagonista, una joven que vive en Manhattan, decide abandonar por completo su vida cotidiana para adentrarse en un año de descanso y relajación: “No puedo señalar ningún acontecimiento concreto que provocase mi decisión de hibernar. Al principio, solo quería unos sedantes para acallar mis pensamientos y mis juicios, ya que el aluvión constante me ponía difícil no odiar todo y a todos. Creía que la vida sería más llevadera si el cerebro tardaba más en condenar el mundo a mi alrededor."


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