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Sinopsis

En 1964, la revista Primera Plana lanzó una tira de humor cuya protagonista era una niña de clase media, intelectualizada y rebelde, llamada Mafalda. Cincuenta años más tarde, la genial tira de Quino se ha traducido a cerca de veinte idiomas, se sigue reeditando y agotando año tras año, y se ha transformado en un fenómeno mundial. ¿Cómo se explica el éxito y la perdurabilidad de Mafalda? ¿Cuáles fueron sus sentidos sociales, políticos y culturales a lo largo de medio siglo? ¿De qué modo la historieta de Quino se volvió un fenómeno cultural significativo a escala global con vigencia hasta la actualidad? Isabella Cosse propone un recorrido por la historia de las últimas cinco décadas siguiéndole la pista a Mafalda, quien se convierte en una original puerta de entrada a las conmociones sociales, políticas y culturales de todos esos años. La reconstrucción sigue el periplo del personaje que ofreció una reflexión sobre temas tan diversos como el autoritarismo, los enfrentamientos generacionales, el feminismo, la identidad de las clases medias y los cuestionamientos al orden familiar. Así, da cuenta de un espacio social, político y moral que surgió de la intersección de la clase media y la contestación generacional de los años sesenta en Argentina, pero que traspasó esos marcos nacionales, sociales y generacionales. En Mafalda: historia social y política, Isabella Cosse reconstruye la historia detrás del mito, "las relaciones sociales, los dilemas políticos y las dimensiones culturales y económicas que explican por qué Mafalda cobró vida fuera de los cuadros y aún hoy está con nosotros".

Año de publicación:2016

1 reseña sobre el libro MAFALDA: HISTORIA SOCIAL Y POLITICA

“En 1963, Quino creó Mafalda a pedido de una agencia de publicidad que preparaba el lanzamiento de una nueva marca de electrodomésticos. Los publicistas diseñaron una campaña subliminal con una tira cómica —con la idea de publicarla en un diario— que debía estar protagonizada por una “familia tipo” (marido, mujer y un par de niños). Querían que la historieta cruzase el estilo de Peanuts —titulada en español Snoopy o Charlie Brown — con el de Blondie, conocida también como Dagwood o Pepita y Lorenzo. Le pidieron que la denominación de cada personaje comenzase con la letra “M” para que coincidieran con la inicial de “Mansfield”, el nombre de la marca de la empresa Siam Di Tella que la agencia debía introducir en el mercado. Quino bautizó con el nombre “Mafalda” a la niña de la familia. Lo tomó de la película Dar la cara (1962) basada en el libro de David Viñas, quien ya era uno de los jóvenes “parricidas” de los círculos intelectuales de izquierda. El proyecto abortó porque el diario percibió que la historieta encubría una publicidad y la marca nunca salió al mercado por razones ajenas a la campaña publicitaria. Quino había realizado ocho bocetos. Tres de los cuales se publicaron, en 1964, en “Gregorio”, el suplemento de humor dirigido por Miguel Brascó —humorista, escritor y amigo del dibujante— de la revista Leoplán. Poco después, en septiembre de 1964, basándose en esos bocetos, comenzó a publicar, en la revista Primera Plana, la que sería su creación más famosa: Mafalda.” Notable trabajo de Isabella Cosse que nos permite entender porque Mafalda ha tenido semejante trascendencia, siendo fenómeno no solo argentino sino también global. Cuidado edición del FCE, si bien es un trabajo que se enmarca dentro de las Ciencias Sociales tiene un lenguaje lo suficientemente claro para ser comprendido por todos. MUY RECOMENDABLE


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