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Sinopsis de GUARDIANAS NAZIS: EL LADO FEMENINO DEL MAL

El nazismo postuló que todos aquellos que no fueran arios no eran humanos y por tanto serían tratados como animales. Si era ético experimentar con perros, gatos y ratones, ¿qué problema habría en hacerlo con judíos, polacos, gitanos u homosexuales? La respuesta la encontramos en los campos de concentración nazis donde cientos de fieles guardianas, con la sangre "limpia" y libres de intoxicaciones, se convirtieron en las torturadoras y asesinas más despiadadas de la Segunda Guerra Mundial. No son tan famosas como los Hitler, Himmler, Goebbels o Mengele pero la Historia más siniestra de la Humanidad tiene su hueco para estas auténticas arpías, las caras inhumanas que tantas víctimas dejaron tras de sí. Como el caso de Hermine Braunsteiner, "La Yegua de Majdanek", que disfrutaba propinando severas coces en el estómago de sus confinadas. O Irma Grese, el "Ángel de Auschwitz", cuyo pasatiempo favorito era echar a sus perros para que devoraran a las prisioneras. A lo largo de este libro, la autora recoge la biografía de un total de 19 mujeres que participaron activamente en la maquinaria bélica del Nacionalsocialismo y que sucumbieron ante el poder, la sangre y la muerte. ¿Tuvieron otra salida? Sí. No obstante, optaron por tomar las riendas, acatar órdenes y aliñar sus actuaciones con fuertes dosis de vejación, maltrato y sadismo.

Año de publicación:2012

4 reseñas sobre el libro GUARDIANAS NAZIS: EL LADO FEMENINO DEL MAL

No son tan famosas como los Hitler, Himmler, Goebbels o Mengele, pero en los campos de concentración nazis había fieles guardianas que se convirtieron en torturadoras y asesinas despiadadas, ángeles de la muerte que la autora Mónica González Álvarez disecciona desde un punto de vista biográfico y particular, además de entretenido de leer. Testimonios sacados de los procesos judiciales por crímenes de guerra contra la humanidad que llevaron estas 19 apóstoles del Tercer Reich, hacen un libro muy interesante para todo el que esté interesado en la Segunda Guerra Mundial y sus entresijos.


Libro desgarrador e interesante. Lo recomiendo. Está dividido en dos partes: En la primera parte cada capítulo desarrolla la vida antes, durante y después en los campos de concentración de las mujeres nazis más sádicas e inhumanizadas. Mujeres como Irma Grese, María Mandel o Dorothea Binz, quienes tuvieron puestos muy importantes en las SS. La segunda parte presenta capítulos cortos con otro arsenal de mujeres nazis (e incluso una interna judía) que también tuvieron papeles importantes no en la escala del nazismo, sino en la manera de torturar o asesinar a hombres, mujeres y niños. Personalmente me ha gustado la manera en la que la autora desarrolla cada capítulo. Es cierto que muchas veces se repite a la hora de explicar las fechorías. Pero la gran cantidad de momentos importantes en los diferentes juicios, o las palabras expuestas tal cual de víctimas y mujeres, acusando y defendiéndose respectivamente, nutren al lector de una parte de la historia que desgraciadamente hay que conocer.


Después de varios meses pude terminar este libro. Realmente se me hizo difícil leerlo de corrido, los escenarios dantescos que se describen me hacían pausar mí lectura, distraerme con algún otro texto y de vez en cuando retomarlo. Relatan explícitamente los horrores que se realizaron en los campos de concentración, he tenido la oportunidad de leer decenas de libros de sobrevivientes, y sin duda, y más allá de lo difícil que me resultó leerlo de corrido, es para recomendar si querés seguir aprendiendo de está nefasta época de la humanidad.


La periodista vallisoletana afincada en Barcelona Mónica González Álvarez debutó como escritora con Guardianas nazis. El lado femenino del mal en 2012. La obra nos sumerge en uno de los aspectos menos tratados del Holocausto, las guardianas femeninas de los campos y prisiones nazis. Sin duda, un tema atractivo para todos los públicos, especialmente para estudiosos del tema y curiosos que quieran saber cómo una mujer puede convertirse en diablesa y superar incluso las atrocidades perpetradas por sus compañeros masculinos. De entrada debemos alabar el enorme trabajo de investigación necesario para poder elaborar esta recopilación de datos, hechos, tratos vejatorios y asesinatos en masa. A buen seguro, la autora habrá pasado mucho más tiempo investigando los hechos que escribiendo el libro. Eso sí, el resultado final bien ha valido la pena. Durante más de 350 páginas Mónica nos narra los repugnables actos de hasta diecinueve guardianas nazis, a las cuales divide en dos categorías: los siete arcángeles del terror (seres "venerados" por su régimen que se encontraban entre Hitler (la divina providencia) y los SS (los principados)); y las doce apóstoles del Reich (propagadoras y evangelizadoras de la doctrina aria). Todas ellas compartían algo: eran unas bestias que carecían totalmente de valores, lo cual imposibilita diagnosticarles cualquier tipo de trastorno de personalidad. Todas tenían esa semilla de maldad en su interior y trabajar en los campos y prisiones y ver que tenían el poder sobre las vidas ajenas despertó sus peores instintos. Resulta abominable y estremecedor leer las acciones de los siete arcángeles del terror. Especialmente los relatos referentes a Ilse Koch, La zorra de Buchenwald, quien ordenó extirpar la piel tatuada de los judíos para fabricar pantallas para lámparas decorativas; o incluso disecar y encoger las cabezas de los presos para exponerlos en su salón a modo de trofeo. Podría seguir narrando más y más hechos horrendos pero considero que, quien lo desee, debe leer el libro. En estas líneas no debo desentrañar nada más sobre estas "mujeres". Una de las preguntas clave de la cuestión es: ¿por qué estas mujeres, la mayoría jóvenes, en plena flor de la vida, decidieron engrosar la lista de guardianas nazis? Por raro que parezca, la respuesta más clara es que lo hicieron por dinero. La situación económica en la Alemania posterior al Tratado de Versalles no era la mejor. La gente pasaba hambre e inscribirse como guardiana suponía ingresar hasta cuatro veces más que trabajando en una fábrica, fregando suelos o sirviendo en casa de gente bien. Además, permitía introducirse en un régimen que, según parecía, iba a dominar el mundo entero, lo cual prometía un gran futuro para ellas. Llama poderosamente la atención una serie de hechos que también son compartidos por todas ellas. La mayoría venían de familias humildes, eran prácticamente analfabetas y habían trabajado para otros con anterioridad. Hacerse guardianas era una salida muy fácil y atractiva dadas las circunstancias. Una vez dentro del sistema, todas compitieron por hacerse un sitio y un nombre entre el Reich y sus gerifaltes. Y esa competición y ansias de agradar las llevó a perpetrar crímenes cada vez mayores. El premio era un ascenso o un traslado a campos de mayor renombre. Lo que para ellas era granjearse un futuro para cualquier ser humano no pervertido era ser un criminal de guerra. Estas bestias de matar disfrutaban con sus "trabajos". Humillar, pegar, lanzar perros y matar eran acciones tan cotidianas para ellas como el comer. Eso sí, sus presos no comían prácticamente. Y lo peor de todo es que las acciones de una de ellas espoleaban a las demás, que buscaban inventar nuevos métodos de tortura para superar a sus compañeras. Ravensbruck, el campo donde eran adoctrinadas antes de pasar a desempeñar sus funciones, fue el nido de arpías más infame conocido por la Humanidad a lo largo de su historia. Mónica G. Álvarez nos narra todas estas atrocidades con un lenguaje claro y sencillo, el mejor para que cualquier lector se haga cargo de todo lo que ocurrió en los campos de la muerte. Es un libro riguroso y exhaustivo que refleja a la perfección las acciones de estas diecinueve maltratadoras, vejadoras y sádicas. Aunque la lectura de la obra no es muy placentera debido a la inhumanidad contada considero que es muy importante leerla. Conocer la historia es la mejor manera de evitar que se repita en el futuro. O quizás no.


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