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Sinopsis de EL ANTROPOLOGO INOCENTE

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Año de publicación:1996

5 reseñas sobre el libro EL ANTROPOLOGO INOCENTE

Al empezar a estudiar Antropología en la Facultad es una fija que nos pregunten si hemos leído este libro; y si no lo hemos leído es una lectura más que sugerida. Y así es que lo he leído. El libro no es el resultado del estudio como finalización del trabajo de campo del antropólogo. Es el relato de las peripecias y avatares de los más diversos que vive quien tiene que dedicarse "a recolectar datos" para su posterior elaboración en función de una hipótesis planteada. La "observación participante", propia del ´trabajo de campo´, ( esto es el equilibrio de estar lo suficientemente cerca pero sin interferir pero con la suficiente distancia como para no estar aislado ) permite mostrarnos otros modos culturales de vincularse entre sí, con los ancestros y con la naturaleza: ritos de iniciación, supersticiones, modos de sexualidad, simbolismos entre fertilidad, circuncisión y primera menstruación. Obviamente este llevadero relato - que no es una novela - es más entretenido que Los Argonautas del Pacífico occidental de Malinowski ( quien inaugura este tipo de práctica y método como estudio) o que Adolescencia, sexo y cultura en Samoa de Margaret Mead ( la precursora en el uso del concepto de género). Hay anécdotas muy ocurrentes, otras disparatadas y otras que muestran el abismo cultural entre el protagonista y la comunidad africana. Un recomendable libro que amplía el propio horizonte en clave de interculturalidad.


Este libro fue un hallazgo, creo que a raíz de un comentario que hace LEILA GUERRIERO en ZONA DE OBRAS.El texto es una suerte de comedia, un antropólogo europeo, va a un lugar de África (Camerún) a hacer un trabajo de campo y el relato sobre sus aventuras y desventuras, desde lidiar con la burocracia o la tribu a la cual va a estudiar.Fue publicado en 1983 y es un texto hilarante, a modo de ejemplo:«Frente a la imposibilidad de comer productos de la tierra, decidí criar mis propias gallinas. Tampoco este intento tuvo éxito. Algunas las compré y otras me las dieron. Las gallinas dowayas son en general unos animalitos endebles; comérselos es como comerse una reproducción en plástico de un Tiger Moth. No obstante, respondieron a mi tratamiento. Las alimenté con arroz y gachas de avena, cosa que los dowayos, que no les daban nunca de comer, consideraron una enorme extravagancia. Un día empezaron a poner. Yo ya fantaseaba con poder tomar un huevo diario. Mientras estaba sentado en mi choza regocijándome por el festín que me iba a dar, apareció mi ayudante en la puerta con una expresión de orgullo en el rostro: Patrón –exclamó–, acabo de darme cuenta de que las gallinas estaban poniendo huevos, así que las he matado antes de que perdieran toda la fuerza.»MUY RECOMENDABLE   


Una forma muy entretenida de saber cual es la labor de un antropólogo. Con sus toques de humor, es un libro que enseña.


Me gustó mucho esta novela, en clave de humor, sobre las variadas tareas (y no siempre fáciles) que tiene que realizar estos científicos. Muy recomendable.


Me llamo mucho la atención como reaccionaba la persona de las etnias locales a las fotografías sobre animales que le eran mostradas. Es una anécdota que todavía suelo contar cuando viene a cuento...Seguro que os pica la curiosidad.


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