Calificar
9,0 2 votos

Sinopsis de SEXISMO COTIDIANO

Después de experimentar una serie de incidentes sexistas, la escritora y activista Laura Bates fundó el proyecto Sexismo Cotidiano en abril de 2012, un análisis pionero de la misoginia moderna. Comenzó con una página web donde la gente podía compartir sus experiencias de sexismo diario. Desde ser acosada y silbada en la calle, hasta la discriminación en el lugar de trabajo o la agresión sexual y la violación, está claro que el sexismo se ha normalizado en el día a día. Pero el verdadero objetivo de Bates es inspirar a las mujeres a que provoquen un cambio real. El proyecto se convirtió en un acontecimiento viral, atrayendo la atención de la prensa internacional y el apoyo de celebridades como Rose McGowan, Amanda Palmer, Mara Wilson, Ashley Judd, Simon Pegg y muchos otros. Tras una asombrosa respuesta del público, Sexismo cotidiano rápidamente se convirtió en una de las mayores historias de éxito de los medios de comunicación social en Internet. Hasta ahora ha recogido más de 150.000 testimonios de personas de todo el mundo y ha lanzado nuevas sucursales en 25 países, ayudando a construir una nueva ola de feminismo. Si los libros de Caitlin Moran son como manuales llenos de diversión para la supervivencia femenina en el siglo xxi, Sexismo cotidiano sería su hermana más politizada.

Año de publicación:2014

1 reseña sobre el libro SEXISMO COTIDIANO

Este libro fue gracias a la creación de la página web sexismo cotidiano en donde miles de mujeres de todo el mundo podían escribir acerca de las cosas que le pasaban a diario, o cosas las cuales no contaban debido a su miedo o vergüenza. Se tratan diversos temas como violaciones, acoso callejero, doméstico o laboral, doble discriminación, política, estereotipos, abortos, etc. Antes de leer este libro era consciente de que este tipo de que el tipo de cosas que se mencionan en el libro ocurrían, pero pasaban tan a menudo, tanto a chicas que conozco como a mí, que a pesar de saber que estaban mal, lo tomábamos como algo de todos los días, hechos que pasan tantas veces que se veían imposibles de parar o que al contarlos sientas que te van a tratar de exageradas. Creo que lo que más me impacto de este libro es que no es ficción. Además de que no solo fueron parte de este proyecto mujeres sino hombres que también fueron víctimas de sexismo o que al leer los distintos testimonios tomaron conciencia de que no estaba bien y que los ayudaron a replantease sus actos. En este libro se cuentan historias como: · Mi hermano de veinte años me confesó hace poco que no entendía por qué yo había estudiado, puesto que de todas formas no era «más que una máquina para hacer bebés». Dolida, traté de protestar mientras él y sus amigos se partían de risa en mi cara. · El tipo de asesoramiento que nos dieron para ayudar a prevenir las agresiones sexuales fue: no vayáis solas a casa; no «parezcáis borrachas»; que parezca que sabéis adónde vais; y tratar de «parecer feas». Parecer fea suponía: «Meteos el dedo en la nariz, tapaos la cara con el pelo». La impresión general era que nosotras éramos las responsables de prevenir que nos violaran · Hablo para una audiencia de unos cien estudiantes, en su mayoría jóvenes mujeres. Acabo de preguntarles cuántas de las allí presentes han sido víctimas de algún tipo de agresión sexual. Casi todas las manos que hay en la sala están alzadas. · En clase de Física el primer año, el profesor «dijo de broma» ante una audiencia de 150 estudiantes que una mujer física es como una cobaya (traducción literal de cobaya en ucraniano = cerdo de agua): ni es cerdo, ni vive en el agua (y de ahí: ni mujer, ni física). · Iba caminando a la facultad cuando se me acercó un grupo de treintañeros. Uno de ellos me preguntó: «¿Es cierto que puedes tener un orgasmo solo por montar en bici?». (Ni siquiera iba en bici). Contesté: «Hay más probabilidades de que tenga un orgasmo por montar en bici que contigo». Todos sus amigos se rieron de él y yo seguí andando. · Mi favorita a título personal de todos los tiempos: la mujer que, después de que la llamaran «tetas grandes», bajó la cabeza para mirarse el pecho y se puso a gritar como si nunca antes las hubiera visto. Y ojo, no digo que solo las mujeres somos víctimas de sexismo cotidiano, soy fiel partidaria que ambos sexos los sufren. Todos los días escucho decirse entre ellos ”llorar es de mujeres”, ”eso es de mujeres”, “si haces tal cosa….” Entre otras tantas “hazañas” que tienen que realizar para demostrar su masculinidad. Es precisamente eso lo que me gusta de este libro, aunque se enfoca más en la mujer la autora también toma conciencia de que los hombres también lo sufren. Tal y como se dice en el libro: •Uno de los problemas que hacen que el sexismo sea tan difícil de derribar, o incluso de hablar sobre él, es que todos vemos cada uno de los distintos casos desde una perspectiva sumamente individual basada en nuestra propia experiencia. Pongamos por caso a un hombre que cada seis meses presencia la situación de que un tipo silbe por la calle a una mujer; tras ello, el hombre sigue a lo suyo sin darle más vueltas a lo que acaba de ver. Y luego fijémonos en una mujer que a diario experimenta esta clase de situaciones de abuso y que más de una vez ha ignorado estas llamadas de atención y que lo único que consiguió fue que la situación escalara a otra mucho más agresiva. Estas dos personas lógicamente reaccionaron de modos muy distintos a una descripción hipotética de un caso aislado de acoso. Es probable que el hombre lo considerara un asunto menor, insignificante e incluso inofensivo, mientras que la mujer probablemente lo viera como algo más serio y potencialmente dañino. •No se trata de dejar a los hombres sin derechos o de fracasar a la hora de centrarse en los asuntos que les afectan, sino de trabajar juntos hacia una sociedad más igualitaria en la que los hombres y las mujeres estén protegidos de un modo inherente y sean de verdad capaces de alcanzar su potencial natural.


También se buscó en HUMOR Y COMEDIA


Frases del libro SEXISMO COTIDIANO

• ¿Cómo puedo creer a la gente que dice que las mujeres tienen los mismos derechos cuando el peor insulto que se le puede hacer a un hombre es llamarle mujer, femenino, coñito, niñita, que necesita «ser un hombre» ...,Mi género no es un insulto. Estoy cansada de toda esta mierda.

Publicado por:

kodaline2323

Violar no es un acto sexual; no es el resultado de una atracción repentina e incontrolable hacia una mujer con un vestido corto. Es un acto de poder y violencia. Sugerir lo contrario es insultante para los hombres que son perfectamente capaces de controlar sus deseos sexuales.

Publicado por:

kodaline2323

Les enseñan que es su deber ser fuertes, machotes y masculinos, que las mujeres han de ser tratadas como objetos y que tratar con desprecio a las chicas, acosarlas o hacer bromas sexistas, son maneras de dar cuenta de su masculinidad, particularmente entre ellos.

Publicado por:

kodaline2323

«Ojalá que la gente que de verdad tiene el poder y que controla las imágenes y los mensajes que recibimos a cualquier hora del día realmente pensaran por una vez en lo que hacen».

Publicado por:

kodaline2323

El problema es que la gente está más dispuesta a ignorar esta clase de hechos y a desestimarlos como si no fueran más que desenfrenos de la juventud. Sin embargo, al presenciar esta cuestión a diario, puedo asegurar que estamos tratando con un animal completamente diferente.

Publicado por:

kodaline2323

Es tan habitual... Está normalizado. Ninguna de las chicas que conozco describiría nada de esto como acoso sexual. No es más que “chicos portándose como chicos”».

Publicado por:

kodaline2323