Sinopsis de INTERCATIA

Intercatia se menciona en las fuentes clásicas como una de las principales ciudades de los vacceos, pueblo que habitaba en el centro de la Cuenca del Duero durante los siglos previos a la dominación romana. A las puertas de su poderosa muralla tiene lugar en el año 151 a. C. un famoso combate protagonizado por el gran Escipión, que años después conquistarla Numancia, y por un valiente guerrero indígena. Con este hecho histórico de fondo, y a través de la visión de Valco y Argaelo, dos amigos de la infancia convertidos en valientes guerreros intercatienses, recorremos las tierras del Duero y del Ebro, conocemos a celtíberos, barones, turmogos, autrigones, cántabros y, sobre todo, vacceos. Nos acercamos, mezclando los datos arqueológicos y la ficción histórica, a sus costumbres y creencias. La llegada de los conquistadores romanos está a punto de cambiar su mundo y los protagonistas de esta pequeña epopeya harán todo lo posible para que su huella no se pierda en los recovecos de la Historia. Intercatia fue la ciudad elegida por los dioses de nuestros ancestros. Su nombre, uno de los escogidos para perdurar en la memoria de los hombres: nosotros cumplimos ahora con el deber de transmitir, como hicieron los aedos del pasado, la gesta de lo que allí sucedió.

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1 reseñas sobre el libro INTERCATIA

INTERCATIA, LA CIUDAD ELEGIDA - F Javier Abarquero Moras Cuenta el historiador Polibio que en el año 151 a. C. su amigo el Tribuno Escipión Emiliano luchó en combate singular con un guerrero intercatiense. Este hecho es el cimiento de una novela que retrocede en el tiempo para darnos a conocer el mundo vacceo antes de que los romanos acabaran por conquistar Numancia y con ello toda la Celtiberia. Una novela que te arrastra literalmente hasta el siglo II a. C., en la que reconoces usos y costumbres que perviven en nuestros días y que refleja con maestría el sentimiento castellano sobre la amistad, la hospitalidad, la familia, el respeto a los mayores y el recuerdo a los muertos. Leer este libro es descubrir que en este viaje vital yo salí de Pintia y me sentí reconfortada en la hospitalidad de Bretia. Seguir leyendo es recorrer paramos y yeseras, es atravesar montes y cerros, es sentir el tórrido viento del verano meciendo el cereal con ese aroma de infancia reconocido. Este libro es descansar en la Ribera del Duero del Pisuerga o del Eresma, alzar los ojos a la Sierra de Guadarrama o recorrer los polvorientos caminos; pero sobre todo es sentir el paso del tiempo entre el solsticio de invierno y de verano o la celebración de Samaín. Dice Valco, su protagonista necesario, que "el fuego nunca termina de quemar los recuerdos que habitan entre sus llamas, nosotros respiramos el humo de todos los que se consumieron en el tiempo pretérito". Y quizá sea así, que la conciencia de que somos parte de nuestros antepasados, no sea resignación ante la muerte sino la aceptación de una parte más del ciclo vital, como lo aceptaban los vacceos. Nobleza obliga y es ella la que encierra la sabiduría de Argaelo, el verdadero protagonista, guerrero valiente que acepta su destino. "Nunca es un suicidio luchar por la libertad". Valco y Argaelo son el símbolo de un valor que perdura en estas tierras mías: el sentir de la amistad así como lo hacen, para siempre. Ellos y sus mujeres son el entender el amor y la pareja en la intimidad, del que sólo el respeto mutuo y el afecto traspasa los muros del hogar. Y como si de una Troya se tratase, esta Intercatia se transforma en Iliada y Alia, la Cassandra vaccea, personaje que me cautiva, lo resume todo: "No habrá mañana que no sea deudor del ayer: pase lo que pase, la Madre Tierra guardara celosa nuestro recuerdo".


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