Sinopsis de EL PAIS DEL VIENTO

3 reseñas sobre el libro EL PAIS DEL VIENTO

Aborígenes reclamando lo que siempre fue suyo; niños que sueñan con grandes ciudades; marinos experimentados puestos a prueba por la naturaleza; alimentos tan necesarios que valen más que una bolsa de oro; la naturaleza en toda su magnificencia. La Patagonia argentina, la región más austral del país como escenario de estos nueve relatos cortos. Pasando por diferentes épocas y por diferentes poblados, Sylvia Iparraguirre despliega un universo de historias cautivadoras con un punto en común: el viento; tan impredecible que es capaz de mover, arrasar, destruir, pero a la vez de unir y encantar.


Sylvia Iparraguirre (Junín, Buenos Aires, 4 de julio de 1947) es una escritora argentina muy conocida, por esas cosas que es el “exceso” de literatura, dicho esto en el mejor sentido, dada la cantidad impresionante de obras que hay para leer, hizo que recién este sea el primer libro que leo de esta autora. Editado en 2003, es un pequeño libro de cuentos ambientados en la Patagonia, uno mejor que el otro, literatura de buen nivel, ideal para regalar como lectura de viaje. Los cuentos son: “En el sur del mundo”, Chubut, 1866. “Tachuelas”, Punta Arenas, 1897. “El faro”, Cabo de Hornos, 1932. “24 kilos de oro”, El Páramo, 1888. “La tormenta”, Isla de los Estados, 1902. “Lila y las luces”, Neuquén, 1995. “Habla Kishé”, Patagonia, desde el principio. “Atardecer con sirenas”, Ushuaia, 1980. “El Boheme”, La Haya – Islas Malvinas, 1882 Todos los cuentos son buenos, podrán gustar más o menos, es un muy buen libro. No me gusta decir este cuento me gusto más que otro y los motivos, prefiero que quien lea el libro se deje sorprender como a mí me paso. MUY RECOMENDABLE


El país del viento es un libro de relatos que transcurren entre la Patagonia argentina y la Patagonia chilena, cuentos que transmiten la soledad de la Isla de los Estados, que retratan la bravura del Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos; que nos transportan a la joven ciudad de Ushuaia, a la mítica Punta Arenas, a un corral en Neuquén; que reviven un naufragio; cuentos sobre navegantes, aventureros, hacedores, pioneros, héroes, presidiarios, saqueadores y usurpadores por un lado, y saqueados y exterminados por el otro. Este libro de Sylvia Iparraguirre está dirigido a un público juvenil, yo lo pienso muy interesante para los colegios, es ideal para abrir la charla y el debate con los jóvenes sobre hechos de nuestra historia. Son relatos ficcionados basados casi todos ellos en hechos reales; escritos en lenguaje muy sencillo y accesible para un público de edad variada con predominio de jóvenes. Es un buen acercamiento literario para aquellos que recién se asoman a temas que tienen que ver con la historia de la Patagonia. No recomiendo este libro para lectores más avezados. “El hecho es que somos eternos. El tiempo no ha sido creado para nuestra raza. Con esta certeza, extiendo mi mirada orgullosa sobre nuestros dominios. Corren veloces las nubes hacia el oeste. Quieren cruzar cuanto antes las montañas en su vuelo crepuscular hacia el océano, acompañando la puesta del sol. La manada come los pastos del otoño, el bosque ha encendido sus fuegos, el aire tiene la agreste transparencia de la tarde. No hablaré más del hombre.” (Habla Kishé)


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FRASES DEL LIBRO EL PAIS DEL VIENTO

La noche bajó sobre la Patagonia entera. El perfil de las montañas es apenas el trazo de las cumbres nevadas. No hay luna. Un arco portentoso de estrellas resplandece en el frío nocturno y cubre el cielo de un extremo al otro del valle con sereno esplendor. (Lila y las luces)


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El corral se llena de balidos, de viento y de noche. Una racha fría alborota la pollera de la madre y el pelo de Lisa que, en cuclillas, deja un recién nacido y levanta otro. (Lila y las luces)


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(...) No había ladridos ni violines, no había nada de nada. Eran las trampas de la noche. Una ebriedad de los sentidos, un engaño de los elementos que se volvían contra él reduciéndolo a un miedo miserable. (El Faro)


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Como un emisario siniestro, el viento trajo el sordo retumbar del galope de los caballos en la tierra dura. Los hombres buscaron las armas. (En el sur del mundo)


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