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Sinopsis de TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN

Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin. Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad. Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

Año de publicación:2007

5 reseñas sobre el libro TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN

Como el título indica, Eva, la madre de Kevin, habla de él a lo largo (y ancho) de todo el libro, en forma epistolar, dirigiéndose a su marido. Kevin es el personaje central. Lo ocupa todo. Es como una pesadilla. Una mosca cojonera. El prototipo de la maldad. Desde su nacimiento, la vida de Eva experimenta un cambio radical. Todos sus anhelos, sus ilusiones se ven ensombrecidas por el temor a la nueva perversidad que pueda "ejecutar" Kevin. El libro mantiene la tensión en todo momento y, a pesar de su tono sobrecogedor habitual, también contiene pasajes de humor muy logrados, aunque a veces sea humor negro. De las tres partes que nos enseñaron en el colegio que debía tener un relato: introducción, nudo y desenlace (supongo que esto está ahora trasnochado), doy una gran importancia al desenlace, o sea al final. En este caso es muy bueno a mi entender. Libro muy recomendable.


Para empezar, este es un libro absolutamente anticonceptivo, así que si en un futuro cercano tienen ganas de reproducirse, no se acerquen a esta novela. La narración es desde el punto de vista de Eva a través de cartas que escribe a su marido Franklin como catarsis y de alguna manera tratando de armar el rompecabezas de su difícil maternidad con su primogénito, Kevin, con quien tiene una pésima relación desde su nacimiento y quien destruye sus vidas faltando tres días para su cumpleaños #16, al convertirse en el autor de una masacre en su escuela, tragedia por la cual ella se siente tan o más responsable que su hijo y se autoinflige castigos y una especie de muerte en vida. En todo momento el libro mantiene la tensión y a mí particularmente me angustió un montón, pero no podía parar de leerlo. El libro hace muchas reflexiones sobre la maternidad y las razones para ser o no ser madre, además de ser una severa crítica al estilo de vida estadounidense y al nuevo modelo familiar en donde el niño tiene más poder que los padres. En el 2014, salió la adaptación de este libro al cine, protagonizada por Tilda Swinton y si bien es una buena adaptación, no recoge la totalidad de sensaciones que trasmite el libro. Pueden ver el trailer aquí: https://youtu.be/CRr5sW72LWI


Está genial el uso de la novela epistolar, porque se ve el punto de vista de la madre y al mismo tiempo te da a entender cuáles son los errores de Eva, lo que te permite diferentes lecturas. A mí me ha gustado bastante, la verdad, aunque en algunos momentos se hace pesado.


Me ha encantado la obra, especialmente la primera mitad del libro. Probablemente aquí en Europa el tema de los asesinos psicopatas adolescentes no nos llega tanto, aunque tal vez no sea porque no haya, sino porque es algo que suele silenciarse por el terrible efecto llamada que ejerce sobre la población. Tengo dudas. Pero la primera parte brutal, rompiendo nuevamente los tópicos de la maternidad deseada, feliz y a cualquier precio, los bebés encantadores que nos alegran la vida y nos realizan como mujeres y personas... la plenitud. Un aplauso para estas mujeres que tienen la valentía de retratar una realidad tan cruda y más habitual de lo que hasta ahora se ha venido admitiendo. La renuncia, el desencanto, la impotencia, la culpabilidad se van desgranando sin grandes aspavientos ni dramatismos, ahogada por una profunda cotidianidad.


Al principio es un poco coñazo, sobre todo por la forma en la que esta escrito, pero luego remonta. Al final esta bastante bien y da mucho que pensar.


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