LITERATURA CONTEMPORÁNEA

LA PEQUEÑA COMUNISTA QUE NO SONREÍA NUNCA

LOLA LAFON

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Sinopsis

Lola Lafon hurga y rebusca en todas esas Nadias: la niña del ejercicio perfecto, la heroína comunista, la niña que en poco tiempo se hizo mujer. Pero no como biógrafa, sino como novelista. A través de un intercambio fabulado de correos y conversaciones telefónicas con la propia Nadia Comaneci, teje una especie de documental ficcionado que llena «los silencios de la historia y los de la protagonista»

Año de publicación:2015

2 reseñas sobre el libro LA PEQUEÑA COMUNISTA QUE NO SONREÍA NUNCA

1000 cifra redonda ( reseñas ) a la que llego con la actual 10 .00 calificación perfecta, 1.0 error en marcador electrónico en gimnasia, 73 numero de nadia Comanecci en Montreal 76, 7 calificaciones perfectas, 3 Medallas de Oro , suma 10. Lola Lafon trae a mi memoria la hazaña deportiva de aquella pequeñita de 14 años y rostro serio y reconcentrado, casi contrito, con magia en sus evoluciones, ambasNadia en sus ejercicios, , Lola en su escritura, narra de manera ficcionada una “ biografia” de Comanecci, o.. como ella menciona, se toma dos libertades, una rellenar los huecos que su excelente investigación ha dejado y fabular con conversaciones telefónicas con Nadia, para aprobar el texto de esta novela, De manera muy amena, introduce a la vida de Nadia, la participación de Bela Karoly, los triunfos, angustias, para llegar al pináculo de su carrera, Los Juegos Olímpicos de Montreal, las desventuras de ser usada como objeto propagandístico, de supeditar su libertad al régimen de Ceseascu, La vida en la Rumanía comunista, el choque cultural con el capitalismo, su fuga a Estados Unidos, la caída del comunismo llevando su historia hasta una Nadia establecida en Estados Unidos, pero perseguida por los demonios de su prematuro triunfo y su inconmensurable éxito.Catorce años tenía yo cuando se suscito la conmoción de su perfección atlética, idolizada , por millones de adolescentes, marco un hito en la historia mundial de la gimnasia, sobre todo fuera de la cortina de Acero, ello le costo sangre, sudor, y ... Magnesio, rígida disciplina casi intolerable para una niña, cambios físicos que la descolocaron y permitieron que la prensa ( y la opinión pública) eventualmente la criticaran duramente tratando de desmitificarla, Eso sale del contexto principal, aunque no del real , Su papel protagónico ha dejado una huella indeleble, en la historia de la gimnasia, de el deporte , de la humanidad, y de miles de personas que vivieron , se emocionaron, aplaudieron sus hazañas, de niños que buscaban imitar sus piruetas, su participación gimnástica, o simplemente una referencia para la tan difícil trancision adolescente , Yo entre ellos,


Este libro narra una historia real, la de Nadia Comaneci, una gimnasta rumana que en los Juegos Olímpicos de 1976 en Canadá hizo una puntuación perfecta, tan deslumbrante que ni siquiera tenían los números para ponerle un 10 en las placas, algo que nunca había sucedido. Los capítulos son breves y reconstruyen de forma literaria los hechos vividos por la joven de 14 años. Acá se la muestra a Nadia con un carácter muy particular, un poco soberbia, según la escritora, Lola Lafon. Ni hablar del título.  El mundo de las gimnastas no es un tema que habitualmente me interese, pero gracias a un reto de Lectura en el que había que leer un libro sobre deportes escrito por una mujer, llegué a éste. Me parece que la autora trata con arrogancia a veces a la protagonista, con quien tiene un intercambio de mails y llamadas telefónicas para escribir este libro donde se tratan de "usted" y a veces dejan de hablarse porque discuten. Es raro, porque a medida que avanza en la escritura Lola le va mandando a Nadia los textos para que los lea y le dé sus impresiones. Y luego escribe que cree que Nadia le oculta la verdad, y que la gimnasta cuenta una película, la que ella quisiera que se recuerde sobre su vida, y no lo que realmente pasó. Este vínculo no me cierra. Lo que me llama la atención es descubrir a través de la vida de esta deportista algunos rasgos del sistema comunista en Rumania. Yo no sé si recomendaría este libro. Me costó terminarlo, y lo dejé varias veces.


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Frases de LA PEQUEÑA COMUNISTA QUE NO SONREÍA NUNCA

recuerdo haber asistido con mi madre a una representación de Romeo y Julieta. Los actores ha- bían modificado un poco el final –ríe–: en la versión rumana, Romeo y Julieta no conseguían suicidarse... ¡porque había carestía de veneno en el país!

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Edd62

Todos los deportistas que ganan son sím- bolos políticos. Promocionan los sistemas. El comunismo entonces, el capitalismo hoy.

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Edd62

Vivían siempre con miedo, eso sí, miedo de que les oyeran decir cosas prohibidas, hoy en día podemos decir cualquier cosa, felicidades, sólo que nadie nos escucha.

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Edd62

El único modo de evitar los malentendidos, las interpretaciones, me dice, es no pronunciar ninguna palabra que se pueda deformar. Así que me callaba. Muy a menudo.

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Edd62

Un nuevo episodio de esa película muda, la de la pasión voraz de todos ellos por una niña a quien nunca nadie pide su opinión. Lo que la chiquilla ofrece desde hace años supera las palabras, quizá. Es intraducible, sin duda.

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Edd62

Sí, claro, por supuesto! Los rumanos vendían el comunismo. En cambio, las atletas francesas o norteamericanas de hoy en día no representan a ningún sistema, ¿verdad?, ni a ninguna marca.

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Edd62

Según ella, Béla fue una especie de mánager del genio, un visionario más que un técnico, con ideas para hacer que «la vieran en Europa Occidental», como en el torneo de París.

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Edd62

Hay que reconocer que tiene cierta gracia, pero es una gracia metálica, eficaz, alejada del lirismo de las soviéticas, aquí nada de cisnes ni de Chaikovski, las rumanas son cachorros que se someten a examen, se deben y sirven al Estado. Aquí se trata de geometría, de cálculo.

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Edd62

–Geza... Sabía observarme en la vida cotidiana, sí, y tenía intuición para saber qué podía gustar a los jueces, una especie de... mánager. –¡Caramba, cuántos mánagers! En cierto sentido... Ceauşescu fue «mánager» de su imagen... –Sí. Todos eran mánagers. Muchos ,,un montón.

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Edd62

En mi primer año en el internado, Márta me dijo una noche: Cierra los ojos, imagina que tus piernas son pinceles, dibuja el trazo sin parar, sobre todo ¡no hagas tachones! Al día siguiente, muy angustiada, le dije: profesora, esta noche he caído en sueños. Y Márta me felicitó:

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Edd62

En 1976 le preguntaron a Károlyi si lo que usted hacía no suponía un grave riesgo. «Es posible», respondió él, «¡pero Nadia no cae nunca!»

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Edd62