Sinopsis de FURIAS DIVINAS

1 reseñas sobre el libro FURIAS DIVINAS

La Tigresa, mozo de comedor y transformista en sus ratos libres; Marlón-Marlén, legionario y fan de Edith Piaf, la Canelita, 'podemita' y maestro sin plaza, la Furiosa, reivindicador y polemista nato, la Pandereta, la Divina, un ya presentado en novelas anteriores Ernesto Méndez, escritor maduro, reconocido y reconocidamente homosexual y un atractivo y seductor alcalde, Víctor Ramírez, también de reconocida inclinación gay y que en 'Otra vida para vivirla contigo' empezaba como delegado de Igualdad; componen la pintoresca escena de este teatro, 'Furias divinas'. Todos ellos (o todas ellas, según el momento del día) se embarcan en un arriesgado proyecto empresarial, hartos (hartas) de unas precariedades que, a la edad de la mayoría de ellos (ellas), amenazan con ser perennes: un antro de transformistas, 'El Garbo', que pretende hacerse con la clientela del vecino club de alterne 'El Loren'. Ése es el punto de partida para una concatenación de monólogos (aún con interlocutor, lo son, porque apenas reciben respuesta, como mucho algún monosílabo o meras afirmaciones que redundan en su continuidad) que van dibujando las biografías de todos estos personajes, con un hilo argumental común -a parte del deseo grupal de sacar a flote 'El Garbo'-: la organización de un evento que promete ser un 'escandalazo', el 'Baile de las Diademas', "un acto de legítima protesta contra el obsceno poderío exhibicionista de la gente bien, de los ricos, de quienes no estaban padeciendo las consecuencias de la crisis, de quienes tendrían joyas a esportones, pero no tenían corazón". Costumbrismo social y sátira política se mezclan en esta novela que lleva el sello inconfundible de Mendicutti: personajes y realidades LGTB contadas desde lo tragicómico, parodia social, jerga mariquita. Como todas las novelas del autor, lectura amena, divertida a ratos, dramática otros; parece mantener una evolución literaria lógica, aunque personalmente no me ha parecido de lo mejor que ha escrito Mendicutti. A su favor, lo desternillante de los diálogos, mayoritariamente monopolizados como decía, cargados de sarcasmo, mordaz y ácido, expresiones descaradas, dichos populares y mucho mucho veneno. Además, una emotiva conclusión final a modo de homenaje a los disturbios de 1969 en Stonewall y al ensalzamiento de los y las transformistas, que fueron quienes reivindicaron los derechos LGTB con mayor visibilidad y virulencia.


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