Sinopsis de CONCIERTO BARROCO

¿Es posible enjaular un sol? ¿Estaría en su sano juicio quien se propusiera como tarea irrenunciable meter en una jaula un astro de tan descomunal tamaño? Pues aunque, dicho así, parezca una pretensión inútil, alucinantemente desaforada y propia de un ensueño, Alejo Carpentier no dejaba de intentarlo una y otra vez a lo largo de su vida. En esta breve pieza titulada Concierto barroco el autor consiguió transmutar esa pretensión en un bazar novelístico de singulares trampantojos para hacernos soñar, incluso, que podemos escuchar con nuestros ojos lectores una perdida música callada y asistir, en novelesca fantasmagoría, a la representación de una ópera vivaldiana. Estamos ante una obra en cuyas páginas se atesoran, con sorprendente capacidad de concentración, los más señalados virtuosismos propios del ingenio carpentieriano.

2 reseñas sobre el libro CONCIERTO BARROCO

Carpentier tiene una escritura suprema y "Concierto Barroco" no es la excepción. Es una lectura que tiene MUCHO: mucho de historia, mucho de barroco, mucho de arte, mucho de crítica y por lo tanto no es una lectura fácil (debo reconocer dos abandonos previos). El autor es difícil, pero vale totalmente el esfuerzo y la dedicación de comprenderlo, ese esfuerzo de lograr meternos en ese momento de mezcla cultural embadurnado de realismo mágico, ese carnaval que nos abruma y maravilla de tanto que hay dentro. Siglo XVIII, tenemos un criollo y adinerado mexicano que viaja con siervo a Europa, puntualmente a Venecia para ver la ópera de Vivaldi "Moctezuma" ahí empieza el realismo mágico, el cual el autor amalgama de una forma única. Se cruzan personajes históricos de distintas épocas y la situación se vuelve sumamente "Carnavalesca" Es una novela muy corta que se lee con armonía, como si cada palabra fuera una nota musical. Saltos en el tiempo, anacronismo, juegos de palabras, metáforas, analogías, hipérboles, el autor no escatima en nada... Alejo Carpentier era un intelectual como pocos, teniendo conocimiento entre otras cosas de música, pintura y arquitectura y sus obras son reflejo de su intelecto, encontramos intertextualidad con obras de Shakeaspeare y Cervantes, referencias a músicos, instrumentos, óperas, no deja nada afuera. Las contraposiciones son constantes: El lujo y lo refinado con lo grotesco y vulgar, los colores pasteles contra los cálidos del carnaval, el blanco con el negro, el conquistador y el esclavo, el dios contra los dioses, violines contra timbales. El barroco en su máximo esplendor. 🙌🙌🙌🙌🙌🙌 Dejo uno de los fragmentos que más bellos en mi opinión: "En el corredor de los pájaros dormidos sonaron pasos afelpados. Llegaba la visitante nocturna, envuelta en chales, dolida, llorosa, comediante y buscadora del regalo de adioses —un rico collar de oro y plata con piedras—, pidiendo vino mejor que éste, entre llantos y besos, pues el de esta garrafa que estaban tomando ahora, aunque se dijera que era vino de España, era vino con poso, y mejor no meneallo y que ella sabía de eso, vino de jeringa, vino bueno para lavarse aquello, para decirlo todo con palabrejas que coloreaban su entretenido vocabulario, aunque de puro lerdos lo tragaran el Amo y el criado, y eso que presumían de catadores finos —¡ni que te hubiesen parido en palacio de azulejos, a ti, que te chingué la noche aquella, siendo tú fregona de patios, rayadora de elotes, cuando murió mi casta y buena esposa, después de recibir los santos óleos y la bendición papal!(...)


Antes que nada, cabe aclarar que no leí la edición que cuenta con algo que escribió Antonio Fernandez Ferrer. Leí una edición de la Biblioteca Breve de Seix Barral, de 1998. Esta novela es un maravilloso delirio que mezcla, al mejor estilo barroco, un montón de cosas, empezando por tiempos y espacios. Aquí, el protagonista es un indiano que viaja a Europa, y al llegar, solo extraña su México natal: ni Madrid ni Venecia lo convencen. El nudo es su encuentro casual, estando él vestido de Montezuma y buscando un respiro al mareo de colores del carnaval, con El Fraile Pelirrojo (Vivaldi, il prete rosso), el amigo sajón del fraile (Händel) y un joven napolitano (Scarlatti), en la Botteghe di Caffé de Victoria Arduino. De este encuentro, que luego de pasar por una jam session en el Ospedale della Pietá y un desayuno en el cementerio sobre la tumba de Igor Stravinsky, Vivaldi toma la idea para su ópera Motezuma. El indiano llega a ver los ensayos de esa puesta en música, y se siente disgustado por los errores históricos que muestra el argumento. “La ópera no es cosa de historiadores”, le dice Vivaldi, es espectáculo, busca entretener. Al no poder rebatir ese argumento, el indiano decide volverse a su tierra. Al emprender el regreso en tren (sí, en tren) se despide de Filomeno, quien decide quedarse en Europa, y dedicarse a la trompeta, instrumento que había recibido como regalo de una de las pupila della Pietá. Ni la ópera ni la novela es cosa de historiadores, diría yo. Y lo bien que está, porque esta novela sería imposible si así lo fuera. Anímense a meterse en este Concierto Barroco. No se sentirán defraudados con desafinaciones.


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