Sinopsis de MUERTOS INCOMODOS

1 reseñas sobre el libro MUERTOS INCOMODOS

Solo copiaré este fragmento. Leer y encontrar joyas como esta: EL MAL Y EL MALO SEGÚN DOÑA SOCORRITO. Tal vez camina por la orilla de la playa que, tal vez, a esa hora está casi desierta. Tal vez de vez en cuando se detiene a recoger alguna concha de mar. Tal vez está por cumplir 71 años. Tal vez en marzo. Tal vez la acompaña una de sus nietas. Tal vez la niña tiene menos de 5 años. Tal vez las dos tararean “Que siempre estarás con nosotros / y nosotros contigo / en el mismo bolsillo del pantalón...” Tal vez la niña desafina en la sílaba final. Tal vez Doña Socorrito está diciendo ahora que el mundo puede ser como una casa grande o como una cárcel pequeña; que el mundo está lleno de ventanas y puertas; que el mundo es un gran rompecabezas lleno de habitaciones, algunas oscuras, algunas iluminadas; que el mundo está lleno de realidades diferentes, distintas, y a veces contradictorias; que en el mundo cada realidad tiene dos puertas y que una es la puerta del mal cierto y otra es la puerta del bien incierto; que a veces uno puede elegir en qué habitación va a vivir; que a veces uno no puede escoger y que la vida y el mal lo avientan a uno donde sea; que si uno puede elegir, entonces tiene que elegir dos veces; que, si puede, uno tiene que elegir dónde estar y, además, por cuál puerta entrar; que el trabajo de los adultos es mostrarles a los niños y niñas todas las ventanas posibles para que se puedan asomar a todas las habitaciones posibles; que el trabajo de los adultos es luchar todo el tiempo porque los niños y niñas tengan siempre la libertad de elegir la habitación del mundo en la que van a estar, y la libertad y la responsabilidad de elegir la puerta por la que van a entrar a esa habitación; que entonces uno puede ser lo que sea y en donde sea, pero tiene que elegir entre ser bueno y ser malo. Tal vez Doña Socorrito está diciendo que el mal lucha por que no haya libertad ni responsabilidad en elegir habitación y puerta; que los hombres y mujeres que luchan contra el mal no hacen otra cosa que luchar por todos los niños y niñas, sin importar su color, su apellido, su tamaño, su nacionalidad, su raza, su idioma; que de nada sirve un mundo nuevo si nada hacemos por cambiar el que tenemos; que el mal presenta a la niñez como coartada donde el mal es destino manifiesto; que quienes luchan contra el mal quieren que la niñez sea, simple y sencillamente, una mirada abierta. Tal vez eso dice Doña Socorrito, caminando frente al mar de oriente. Tal vez la niña la escucha.


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