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Sinopsis de YO PUDE SALVAR A LORCA

Un gran secreto familiar. Una verdad oculta. Un destino. «Yo pude salvar a Lorca reconstruye la vida de Manuel Bonilla, mi abuelo, labriego y pastor de la Alpujarra convertido en pasador clandestino de personas de un lado al otro del frente de guerra de Granada. La sublevación militar le arrastró al pozo de uno de los sucesos más trágicos y universales de la guerra de España: el asesinato del poeta Federico García Lorca. Un horror que le pesará para siempre en una vida que se entrevera con la de otros personajes, célebres algunos —Luis Rosales, Ramón Ruiz Alonso, Gerald Brenan, Agustín Penón, Emilia Llanos— y anónimos otros, como Josep Amela, soldado republicano que será prisionero suyo: el tiempo y el azar les convertirán en miembros de una misma familia.» Víctor Amela La novela rescata la vida anónima de un vencedor de la guerra y vencido de la historia. Subido al tren de un ideal —como todos los demás—, la vida de Manuel Bonilla cruza la Alpujarra mísera, la Granada de Lorca y la España de posguerra hasta depositar al lector —mediante la búsqueda de su nieto— en la Barcelona actual. Un viaje cuyos giros y rebotes resonarán en la sensibilidad y en la entraña —familiar y colectiva— de cualquier lector de la España actual.

Año de publicación:2018

3 reseñas sobre el libro YO PUDE SALVAR A LORCA

“Yo pude salvar a Lorca” nos cuenta la vida de Manuel Bonilla, abuelo del autor. Fue un pastor de la Alpujarra que se dedicaba a pasar clandestinamente a personas de un lado al otro del frente en la guerra de Granada. Seguiremos los años de la guerra y su vida después de la finalización de la misma. Desconocía este título, pero lo encontré navegando por Nubico en busca de un libro para la última premisa de mi reto anual (Libro sobre la Guerra Civil Española). Me llamó la atención el título y la sinopsis. Es una historia que creo que está bien contada, sin embargo, como tiene tantos personajes según iba avanzando en las páginas me perdía constantemente y se me ha hecho difícil de terminar. Pero tengo que decir, que al final me volvió a enganchar. Creo que no era el mejor momento para leerla, porque es una historia que merece mucho la pena. Está contada de una forma muy poética. Hay que leerla en el momento adecuado. La figura de Federico García Lorca está muy presente en la novela. Me ha encantado poder disfrutar de parte de sus versos que están mezclados con la historia de una manera perfecta. Tengo que reconocer que antes de leer la sinopsis y solo con el título me esperaba otra cosa, y eso me decepcionó un poco. No me atrevo a recomendar la novela por todos estos sentimientos encontrados que tengo con ella, pero si sientes curiosidad te animo a hacerlo y a que te crees tu propia opinión.


Muy interesante. Por el título me esperaba aue indagase más en el misterio de la muerte de Lorca, pero me ha gustado mucho. La primera parte relata cómo Bonilla vivió la guerra en Graná y cómo Lorca fue protegido por los Rosales. La segunda, cómo otra persona completamente desconocida, acaba formando parte de la familia de Bonilla, tras haber vivido la guerra en Barcelona. Y cómo aun así, ninguno de los dos quiere recordar la guerra civil. Aporta muchos datos históricos y crea muchos otros.


FABULA Y RUEDA DE LOS TRES AMIGOS Enrique, Emilio, Lorenzo. Estaban los tres helados: Enrique por el mundo de las camas; Emilio por el mundo de los ojos y las heridas de las manos, Lorenzo por el mundo de las universidades sin tejados. Lorenzo, Emilio, Enrique. Estaban los tres quemados: Lorenzo por el mundo de las hojas y las bolas de billar; Emilio por el mundo de la sangre y los alfileres blancos; Enrique por el mundo de los muertos y los periódicos abandonados. Lorenzo, Emilio, Enrique, estaban los tres enterrados: Lorenzo en un seno de Flora; Emilio en la yerta ginebra que se olvida en el vaso; Enrique en la hormiga, en el mar y en los ojos vacíos de los pájaros. Lorenzo, Emilio, Enrique, fueron los tres en mis manos tres montañas chinas, tres sombras de caballo, tres paisajes de nieve y una cabaña de azucenas por los palomares donde la luna se pone plana bajo el gallo. Uno y uno y uno, estaban los tres momificados, con las moscas del invierno, con los tinteros que orina el perro y desprecia el vilano, con la brisa que hiela el corazón de todas las madres, por los blancos derribos de Júpiter donde meriendan muerte los borrachos. Tres y dos y uno, los vi perderse llorando y cantando por un huevo de gallina, por la noche que enseñaba su esqueleto de tabaco, por mi dolor lleno de rostros y punzantes esquirlas de luna, por mi alegría de ruedas dentadas y látigos, por mi pecho turbado por las palomas, por mi muerte desierta con un solo paseante equivocado. Yo había matado la quinta luna y bebían agua por las fuentes los abanicos y los aplausos. Tibia leche encerrada de las recién paridas agitaba las rosas con un largo dolor blanco. Enrique, Emilio, Lorenzo. Diana es dura. pero a veces tiene los pechos nublados. Puede la piedra blanca latir con la sangre del ciervo y el ciervo puede soñar por los ojos de un caballo. Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, abrieron los toneles y los armarios, destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. Ya no me encontraron. ¿No me encontraron? No. No me encontraron. Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, y que el mar recordó ¡de pronto! los nombres de todos sus ahogados. (Federico García Lorca)


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