COMPRAR EN PAPEL

Sinopsis

Un libro que da voz a las personas que sobrevivieron al desastre de Chernóbil y que fueron silenciadas y olvidadas por su propio gobierno. ''EN MITAD de la noche oí un ruido. Gritos. Miré por la ventana. Él me vió: ''Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.'' El relato de la esposa de Vasia, un joven bombero, abre este impactante libro sobre las secuelas que la catástrofe de Chernóbil dejó en personas que lo vivieron y de la manipulación de la información por parte de las autoridades soviéticas. Este libro está planteado como si fuera una tragedia griega, con sus coros y unos protagonistas marcados por un destino fatal que hacen oír sus voces a través de monólogos. Pero a diferencia de una tragedia griega, en Chernóbil el orden no volverá a restablecerse: no hay catarsis posible.

Año de publicación:1997

45 reseñas sobre el libro VOCES DE CHERNOBIL

Voces que se despliegan en monólogos que hablan de la pérdida y las fuentes del dolor que las agobian. Una crónica de la vulnerabilidad humana, de la fragilidad del hombre mostrada a escala catastrófica. Las voces también transmiten sus percepciones sobre la vida, la libertad, las raíces y la cultura. Y el significado de la existencia. Una vez más, la naturaleza humana al desnudo en toda su diversidad. Desde la incompetencia, la opresión, la mentira, el robo y la corrupción; hasta el heroísmo, la entrega y el amor infinito. Amor por los seres queridos. Amor por los animales, las otras víctimas de Chernóbil. Amor por la naturaleza, por esos bosques y el paisaje verde de esa parte enorme de la Bielorrusia asolada. Amor por esa patria campesina, ese mundo que desaparece cuál Atlántida, aunque sigue estando allí, al alcance pero prohibido. Confieso que con ciertos testimonios me costó seguir la lectura. Si la autora busca que un lector se involucre con lo que se relata, conmigo lo logró. Como que había que tomar aire. Ese aire que afortunadamente podemos respirar sin miedo, pero que no fue así para decenas de miles de personas en 1986. Un coro de voces configurando una pesadilla cósmica. Riesgo nuclear. La amenaza del mal uso de la ciencia y la tecnología. ¿Aprenderemos a prevenirlo? ¿Seremos capaces de ser solidarios, disciplinados y generosos? ¿Alcanzará con nuestra capacidad de resiliencia y adaptación? No podemos escabullirnos. Para empezar, necesitamos mejores gobiernos Y mejores ciudadanos.


Sin duda es una lectura que no olvidaré fácilmente, me destrozó por completo el corazón. Lo peor es la sensación de impotencia, de no tener a quien culpar y saber que por los próximos miles de años quedarán las secuelas y que los más afectados son los más inocentes. En este libro nos encontramos con las voces de sobrevivientes a Chernóbil, quienes perdieron sus vidas tal cual las conocían: sus hogares, seres queridos, su salud y que por siempre al igual que sus descendientes quedarán marcados por la radiación. Una radiación que mata lentamente, no se puede ver y que se encuentra en todos lados, que poco a poco hace irreconocible a quien más quieres y a la naturaleza misma.


“La filosofía de ‘vivir en la naturaleza’ se ha transformado en la filosofía de ‘vivir a costa de la naturaleza’, y la naturaleza se venga”. Testimonios humanistas, realistas y sobrecogedores en primera línea de batalla. De eso hemos aprendido mucho ahora, pero Chernóbil fue un momento terrorífico en la historia reciente, por su naturaleza, el accidente de la central nuclear planteó desafíos al lenguaje literario. Chernóbil ha irrumpido de nuevo en el panorama gracias a la formidable serie de HBO, y Voces de Chernobyl de la premio nobel Alexiévich va de su mano en este boom mediático. Un compendio de relatos y reflexiones sobre gente que sigue viviendo o vivió con el "enemigo invisible" que tantas vidas se ha llevado, puso en jaque el bienestar de todo un continente y destruyó la envejecida Unión Soviética. Historias crudas, sinceras, íntimas y realmente emotivas que son de imprescindible lectura para los interesados en el tema o curiosos de la naturaleza humana y su poder de lucha. No es una novela fácil de leer, no tiene una estructura narrativa convencional. Por momentos puede hacerse densa en contenido y contexto, tiene un ritmo sosegado, a priori, algunas historias, por descripciones en su narración, se pueden repetir. Es inevitable, muchas de esas personas vivieron sucesos parecidos. La autora da voz a las víctimas de la tragedia de forma ecuánime y sin pretensiones, quiere decir que no plantea una denuncia al sistema, ni la gravedad de los hechos en forma directa al poder (in)competente. Quizás algunas historias no tengan el calado dramático que deberían tras ver la miniserie de HBO, recreadas de forma magistral, pero este libro contiene un tratado humano incontestable. Profundos relatos de amor, miedo, incertidumbre, dolor, de mujeres, hombres y niños. Una crónica de un futuro más bien incierto donde queda un pequeño lugar para la esperanza. La radiación es un sonido metálico y agudo que ha llevado a todos sus habitantes a la muerte. Y nosotros lo escuchamos en cada página.


Una lectura que te toca el alma. Después de ver la magnífica serie de HBO este libro es completamente necesario para entender la magnitud de la catástrofe, pues da voz a todos aquellos que en su momento no pudieron hablar, solo cumplir órdenes y callar ante el hermetismo que rodeó aquel desastre. La autora consigue que nos emocionemos con las voces de mujeres, hombres y niños que vivieron de una u otra forma un horror que continúa hoy día y que a nosotros nos parece inimaginable. Una lectura más que recomendable, aunque algunos testimonios puedan hacerse algo repetitivos y monótonos, pues su significado va más allá de la historia para convertirse en un grito de denuncia y advertencia para que algo así no deba repetirse nunca más en la historia.


En este libro nos enseña la cruda realidad de las consecuencias de esta catástrofe desde la perspectiva de los que más perdieron. La autora sin emplear recursos literarios expone a través de varias entrevistas lo que significó el accidente de Chernobil. Desde campesinos hasta cuentificos. Lo que llama la atención es como la gente lo relacionó con la Gran Guerra Patria debido a la evacuación de las ciudades al carácter militar que tenía la movilización y el cariz de victoria sobre el enemigo que tenia la solución del desastre. Un libro que todo el mundo debería leer


El libro es presentado en forma de documental y es la recaudación de más de 10 años de trabajo recolectando testimonios de personas que viven o lo hacian en las zonas aledañas que resultaron afectadas y contaminadas a causa del incidente nuclear en Chernóbil el 26 de abril de 1986, territorio de la ahora extinta Unión Soviética. Diversas entrevistas de quienes de manera directa e indirecta se vieron alcanzados por el accidente llenan las páginas, presentadas en numerosos monólogos con su respectiva introducción. Desde el punto personal, puedo asegurar sin temor a equivocarme que "Voces de Chernóbil" ha sido de las muy pocas obras que de verdad me ha marcado; demasiadas emciones encontradas y tanta impotencia de leer una y otra vez un sinfín de dolor, agonía, furia, tragedia e incomprensión que hasta la fecha impera y continua ardiendo como aquellos residuos de combustible radioactivo del todavia existente reactor número 4. En un principio no tenia la verdadera idea de las dantescas dimensiones de tal accidente, que dentro de su inmensidad pudiera arrancar la armonía y la felicidad de miles de familia en formas tan diversas unas de las otras; pero con un común denominador, la radiación, resultadonde la ineficacia, tacañería y absurdísmo irradiado de las altas esferas gubernamentales. Entre lágrimas y dolor ajeno aprendí tantas cosas: que el comunismo es comunmente señalado como el principal orquestador de dicha tragedia, ¡falso!. Que el pueblo ruso lleva centenas de años padeciendo de todo tipo de males y todos ellos en una consecutiva cascada que no parece tener fín: la epoca zarista, la hambruna previa a la revolución rusa, el "domingo sangriento", la misma revolución rusa, la guerra ruso-japonesa, la epoca "stalinista", la primer y segunda guerra mundial, los gulags de Stalin, la hambruna bajo el mismo régimen de Stalin, las atrocidades del KGB, la tensión de la guerra fría, el accidente de Chernóbil para culminar con la caida de la Unión Soviética en 1991. Demasiados hechos trágicos, tristes, injustos y hasta vergonzosos, uno tras otro. Admiro a la población rusa, de misma fotma que el resto del mundo, pero después de lo leído me consta que Rusia, su gente, su valentía siempre planta frente a todo golpe recibido, sin importar que uno sea más fuerte que el anterior, y siempre han de levantarse. No deseo volver a leer el libro, y no por que sea aburrido, tedioso o malo en sí, es solo que la oscura variedad en la información recolectada y la fría exposición de la misma es desgarradora. Historias de madres con hijos enfermos de cáncer, esposas de 'liquidadores', niños, maestros, cientificos, familias enteras, esposas de bomberos que llegarón en primer lugar para apagar el incendio en el reactor nuclear, personas de la tercera edad que confiaban en volver a sus hogares y retomar sus actividades, su vida diaria, su felíz monotonía pues era lo único que tenian, lo único que conocian, tan solo después de 3 o 5 días pues así les habian asegurado los soldados, el gobierno, jamás fue así. incluso hasta los animales domesticos que esperaban pacientemente el regresos de sus amos, ¡maldita sea! Realmente no quiero volver a leer algo así, y pensándolo bien, no creo poder hacerlo, bajo ninguna circunstancia.


Densisima reseña, pobre ensayo periodistico, no dudo que las voces de los actores deban ser escuchadas, pero adolesce de informacion, niega la otra parte y parece perder de vista que no es el peor desastre nuclear, en todo caso lo seria Hiroshima que fue intencionado, no creo fuese merecedor de la premiacion recibida, Valiente puede ser, pero como literatura muy pobre, no niego que la traduccion pudiesa influir pero..


A raíz de la serie CHERNOBIL que si vio por HBO hace algunas semanas volví a recordar este trabajo de Svetlana Aleksándrovna Aleksiévich (Stanislav, Ucrania soviética, Unión Soviética, 31 de mayo de 1948) esta cronista ganadora del Nobel y su excelente trabajo con los sobrevivientes. Su trabajo es básicamente el de la escucha posibilitando puedan verbalizar emociones y recuerdo sobre un hecho sin precedentes y que todavía sigue afectando a quienes vivían en esa región. MUY BUEN LIBRO


Ver más reseñas