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Sinopsis

La relación entre la condición femenina y la literatura, desde el punto de vista de Virginia Woolf, que volcó en cada una de sus páginas su inconfundible sensibilidad, el acervo de sus vivencias y su particular subjetividad. «Una mujer necesita dinero y una habitación propia para dedicarse a la literatura», proclama la autora al principio de estas páginas. Y toda aquella persona –sea hombre o mujer– interesada por los siempre sutiles vínculos entre vida y creación artística no se arrepentirá de adentrarse en ellas.Traducción de Catalina Martínez Muñoz

Año de publicación:1929

28 reseñas sobre el libro UNA HABITACION PROPIA

Me sorprendió, no esperaba un ensayo tan interesante, lúcido e incluso actual a pesar de haber sido escrito en los 30’. Si bien el ensayo usa como excusa que necesita una mujer para poder ser escritora, en realidad el libro abarca múltiples problemáticas y reflexiones sobre el rol de la mujer, la desigualdad entre sexos, la falta de independencia económica de la época, que no fue completamente superada, etc. Es un libro equilibrado, justo, muy distinto a los discursos que estamos experimentando últimamente, de hecho sería muy interesante que fuese leído por hombres, al igual que otras obras como La mujer rota de Simone de Beauvoir. Creo que la forma de achicar la grieta entre hombres y mujeres no es mediante acusaciones, violencia o maltrato de ninguna de las dos partes, sino justamente tratando cada sexo de comprender las problemáticas propias del otro. En una palabra: Empatía. (Esto es expresado en el fragmento citado a continuación). Un ensayo que me hizo meditar sobre las mujeres en general; las condiciones necesarias para producir arte, y las dificultades particulares de las mujeres artistas, entre muchos otros temas. Les dejo un fragmento que me pareció central, es un poco largo, pero voy a tratar de editarlo: “Mi tía Mary Beton, debo contarles, murió por caerse del caballo... La noticia de mi herencia me llegó una noche más o menos al mismo tiempo que se aprobaba una ley que otorgaba el voto a las mujeres. Una carta de un notario cayó en el buzón y al abrirla me encontré con que mi tía me había dejado quinientas libras al año para siempre. De la dos cosas - el voto y el dinero-, el dinero admito parecía infinitamente más importante. Antes de eso, me había ganado la vida gorroneando algún que otro trabajo en periódicos ... leyendo a damas ancianas, haciendo flores artificiales, enseñando el abecedario ... . Esas eran las principales ocupaciones abiertas a las mujeres antes de 1918. No hace falta, me temo, describir con ningún detalle la dureza del trabajo ... ni la dificultad de vivir con ese dinero... Pero lo que todavía queda en mi como un castigo ... es el veneno de miedo y amargura que aquellos tiempos engendraron en mi. Para empezar, estar haciendo siempre un trabajo que una no desea hacer, y hacerlo como una esclava ... Es notable ... el cambio de humor que un ingreso fijo trae consigo... Comida, casa y ropa son míos para siempre. Por lo tanto, no tan solo cesan el esfuerzo y el trabajo, sino también el odio y la amargura. No necesito odiar a ningún hombre ... no necesito halagar a ningún hombre... Así, imperceptiblemente me descubrí adoptando una nueva actitud hacia la otra mitad de la raza humana... También ellos, los patriarcas, los profesores, tenían interminables dificultades, tenían terribles inconvenientes que enfrentar. Su educación había sido en cierto modo tan imperfecta como la mía.” Por momentos la prosa es un poco pobre y me hace dudar de la traducción, tengo edición Losada. Disculpen que no use corchetes y el texto no esta muy prolijo pero lo escribí en el celular.


Todo lo que puede conseguir en empatía y militancia entre el feminismo lo pierde al ser segregacionista con sus pares, que hay de aquellas que no tienen ya no digamos una habitación propia, sino una capacidad de acceder a situaciones mas urgentes, esas tal vez para Wolf no contasen . Discurso feminista muy actual, si, entre las extremistas.. “He faltado a mi deber de llegar a una conclusión acerca de estas dos cuestiones; las mujeres y la novela siguen siendo, en lo que a mí respecta, problemas sin resolver.” Efectivamente


"Una mujer debe tener dinero y un cuarto propio para poder escribir novelas".  "Una habitación propia" de Virginia Woolf es un ensayo en el cual la autora habla sobre la mujer y la novela; las dificultades que las aspirantes escritoras tienen que manejar si desean escribir. Me gusto mucho su forma de describir espacios y sus razonamientos. Es interesante ver como todo a cambiado 92 años más tarde. Si les interesa un análisis sobre la mujer y las novelas de una mujer de 1928, se los recomiendo. No me pareció un libro trascendental, ya muchos sabemos lo complicado que era escribir siendo mujer en el 1900 y antes pero de todas formas me ha gustado.


Un libro necesario como introducción al feminismo. Independencia económica y la libertad de movimiento que trae consigo son los factores clave para poder escribir un libro. En el caso de la mujer va mucho más allá: poder vivir por sí mismas. Un libro publicado en 1929, y que si dejamos pasar este hecho, podría haber sido realizado en nuestro tiempo. Una lectura más que recomendable.


Una reflexión que pone en la palestra lo que ha sido la realidad de las mujeres y su limitaciones, dadas por sus condiciones materiales, en su capacidad de escribir y que es una situación que aún está presente en una parte importante del mundo. Hay mucho que avanzar para vivir en un mundo donde el género no es una limitación sino una oportunidad y donde lo femenino y lo masculino convivan armoniosamente al interior de cada persona.


Este ensayo, entre la crítica literaria y la sociología, es resultado de dos conferencias que, en 1928, ofreció Virginia Woolf, en sendas sociedades literarias del norte de Lonfres. Una critica bastante comprensiva y mesurada con los distintos tiempos históricos que describe y que parten de la época isabelina hasta el siglo XIX. Una obrita breve, donde la autora saca su mejor prosa fluida y afilada ironía, y que con toda justicia es considerado un texto de referencia en la evolución del pensamiento feminista. Narra en primera persona sus investigaciones, paseos, actos cotidianos...que sirven de materia prima al encargo que acepta para conferenciar sobre la posición de la mujer en la literatura. Constata como durante muchos siglos, el mundo de las letras eran privilegio y terreno exclusivo de los hombres, que despreocupados podían elevarse a altas cumbres intelectuales mientras la mujer se ocupaba de que cuando aterrizara volviera a encontrar todo los muebles en su sitio, incluido a ella. Wolff fue una escritura burguesa, con las necesidades materiales cubiertas, y habla desde su posición, no lo esconde, es absolutamente transparente en esto. Obviamente la mayoría de mujeres de su tiempo, tenían necesidades más urgentes que reflexionar sobre la relación de la mujer y la literatura, pero precisamente por ello, lo que aquí se dice resulta tan estimulante y necesario para recordar una y otra vez al feminismo su germen y su horizonte: la emancipación de la mujer como sujeto protagonista de la vida pública implica interpretar con voz propia su realidad interna, pero también crear sentidos y valores que coexistan y pugnen con los masculinos en la sociedad, absolutamente dominadores hasta hace poco menos que un siglo. Y esta labor emancipadora exige libertad intelectual, la cual solo será posible a) si la mujer es independiente económicamente respecto al hombre y puede optar a ganar su propio dinero (500 libras dice la Woolf contable), y b) apropiándose de un espacio íntimo que le sirva de refugio frente a la ominipresente mirada masculina, generalmente orientada al paternalismo o al prejuicio. En definitiva, Woolf, logra poner el foco en una cuestión que hoy cualquiera puede asumir, pero que a principios del XX contaba con una fuerte oposición en ambos sexos: la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres no solo debe ocupar el terreno simbólico o formal, sino hundir sus raíces en las condiciones materiales que la hacen posible. Y a mi me parece que cumple su cometido. Por ello, me sorprenden ciertas lecturas que se hacen de este ensayo, notablemente agraviadas por una supuesta visión rencorosa o extremista acerca del sexo masculino por parte de la autora. Y es que precisamente es la figura masculina como objeto de discusión lo que pasa más desapercibido en este ensayo. Todo lo contrario, se limita a citar lo escrito por el hombre sobre el universo femenino a través de un recorrido histórico por su biblioteca personal, y la verdad que cuesta sentirse aludido si no se comparten esas vergonzosas conclusiones que profirieron esos hombres ilustres . ¿Cómo puede ser un agravio para el hombre contemporáneo que una mujer reclame un espacio propia en la literatura, en la filosofía o en la historia, sin resignarse a ser mera consorte aduladora de las hazañas viriles o culpables de los peores vicios masculinos? <<No necesito odiar a ningún hombre; no puede herirme. No necesito halagar a ningún hombre; no tiene nada que darme [...] Era absurdo culpar a ninguna clase o sexo en conjunto>> ¿Acaso no era condición necesaria en la época ser independiente económicamente para construir un espacio propio desde el que proyectar su intimidad, sus deseos, ambiciones, y sí también, ofrecer un espacio al sarcasmo contra las conductas vanidosas y megalómanas del género masculino? Algo tan evidente, que me cuesta creer que se pueda poner en cuestión.


La forma de exponer y analizar a la mujer a lo largo de la historia y su influencia en la literatura es maravillosa. Tiene una forma extraordinaria de enlazar ideas, argumentar su punto de vista y utiliza un lenguaje rico e ingenioso.


UN CUARTO PROPIO (1929) - Virginia Woolf Sin duda un libro para regalar a los amantes de la Literatura. Acabo de terminarlo y creo que sus páginas resonarán durante días en mi memoria. Woolf nos muestra en este ensayo, el papel de la mujer en la Literatura, reflexionando sobre su ausencia hasta bien entrado el siglo XVIII. Desmenuza el intento masculino de sentirse superior a través del repaso histórico a la biblioteca del Museo Británico, que contrapone a la cotidianidad que deambula por las calles de Londres. Un ensayo atemporal en el que se pregunta sobre las causas, para llegar a la conclusión de que el escritor es escritor sin género o de doble género, no lucha lo masculino y lo femenino si no que se complementan hasta olvidarse. Argumenta sobre la necesidad de 500 libras y un cuarto propio para que una mujer pueda encontrar las condiciones necesarias de libertad para ejercer la escritura, descubriendo finalmente que, al igual, esa necesidad es también la del hombre. Magnífico ensayo de fácil lectura que recomiendo a esas mujeres con inquietudes literarias y a esos hombres con curiosidad sobre el enfoque femenino. A mayores quiero sumarle la cuidada edición de Lumen con ilustraciones de Becca Stadlander, un gran prólogo de Kirmen Uribe, que recomiendo volver a leer tras el libro; y cómo no, la magnífica traducción de Borges. Sin duda una joya para los sentidos.


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