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Sinopsis de UN CABALLERO EN MOSCÚ

"Aleksandr Rostov, aristócrata y erudito irredento, es un cliente asiduo del Metropol, el hotel más espléndido de Moscú. Nunca ha trabajado desde que dejó de estudiar, y aplica todo su ingenio y refinamiento a su pasión por los vinos, la gastronomía y la literatura. En 1922, los bolcheviques lo condenan a muerte; sin embargo, un poema revolucionario escrito una década antes lo salva de la pena capital, que el tribunal le conmuta por la de arresto domiciliario en el Metropol. En esta nueva tesitura, el conde irá estrechando lazos con una serie de curiosos habitantes del hotel y descubrirá los fascinantes secretos que guardan sus aposentos."

49 reseñas sobre el libro UN CABALLERO EN MOSCÚ

¡¡¡Bienvenidos señoras y señores!!! Pasen, pasen. ¡¡¡Los estábamos esperando!!!! Hoy daremos una visita por el lujoso Hotel Metropol ubicado en el centro de Moscú. Si nos asomamos por la ventana veremos a la gente entrar y salir del Bolshoi. Pero vengan adentrense , haremos un recorrido por los salones, las suites más importantes, los pasillos y por el lujoso y famoso restaurante del hotel, el Boiarsky. Y todo esto lo haremos nada más ni nada menos que de la mano del conde Alexandr ILisch Rostov, que nos envolverá con su delicadeza, su dignidad y su nobleza a pesar de todas las situaciones que se le presentan en su vida. El conde Rostov fue condenado a muerte por un tribunal durante la Revolución bolchevique ¿Porque no fue ejecutado? Gracias a un poema escrito en su juventud, esto le salvó la vida y lo condenó a vivir en el hotel (el cual era su residencia permanente) el resto de sus días. Pero... No todo es tan maravilloso...sin embargo , el conde, asume su situación con estoicismo, adaptación y aceptación y a pesar de pasar 40 años, siiii 40 años!!!! encerrado ahí, caminaremos de la mano de este encantador conde por toda la historia de Rusia. En el hotel descubriremos personajes admirables y maravillosos. Que no se los voy a nombrar para que los descubran cómo los descubrí yo. Un bello libro para leer lentamente y deleitarse.


Se rompió el maleficio de los miserables, ha tenido que ser con alta literatura, narrativa gran gourmet. Una verdadera exquisitez, un caballero en Moscú es el maridaje perfecto entre lectura y sentidos, la consecuencia es el placer. Alexander rostov, personaje central, sibarita, elegante, refinado, gran conversador y pese a burgues, condenadamente humano se convierte en el descubrimiento del año. Salva su vida por un poema pero se ve confinado en un hotel con la llegada de la revolución donde perdera ciertos privilegios y ganará en existencia. En su arresto, rostov interactuara con grandes personajes, especialmente en las cocinas del hotel donde formara un peculiar triunvirato. Aunque pueda parecer una novela asfixiante, el autor maneja bien todas las posibilidades que le da tan reducido entorno, y entre manjares, charlas y acontecimientos repasará 40 años de una Rusia vista como nunca, de puertas para adentro. El relato histórico está tejido con finas capas de algodón, mucha sutileza y mayor agudeza. Humor, delicioso en su relación con dos niñas, cada cual en su momento y bajo distintas circunstancias que le dan al libro y al conde rostov el ingrediente especial de la ternura. Novela histórica original, escrita con muy buen gusto y repleta de referencias literarias, gastronómicas y cinematográficas. Mucho cuidado si estas a dieta...el libro engorda, es casi imposible no salivar, y comerás entre pagina y pagina.


He aquí una novela extraordinaria. Si esta obra fuera una canción vaciaría la copa y me obligaría a ponerme de pie en acto reflejo. Aquí se encuentran los pasadizos por los cuales podemos ir verificando la resiliencia y el aguante del que el ser humano es capaz. Además, para recorrer la historia y la política en tiempos crueles y convulsionados, recordar algo de lo mejor de las artes que la humanidad ha sido capaz de crear, disfrutar de la belleza de las cosas, del placer de los sentidos, las grandes devociones, las lealtades a todo trance, amores sublimes y por supuesto, sesiones de literatura en exquisita divagación. Y casi sin movernos de un hotel. ¿Quién podría imaginar que se podría decir tanto de tantas cosas en tan poco como en una novela en que el protagonista no se mueve de un hotel durante casi cuarenta años? Y ello sucede porque este protagonista, Aleksandr Rostov, conde refinado y erudito, es condenado a muerte por el comité de la revolución, sentencia conmutada a última hora por la pena inaudita de pasar encerrado el resto de su vida en el hotel Metropol de Moscú, al lado del Kremlin. Y el salvavidas vino del mundo de la literatura: cierto poema escrito años antes durante la pre revolución. Afirmaciones rotundas para escudriñar, como que “con Chejov y Tolstoi, los rusos hemos colocado los sujetalibros de bronce a ambos extremos del estante de la narrativa”. Por el dominio del relato breve de uno y el alcance del otro. O que la esencia del espíritu navideño donde mejor se recoge es en la escena primera del primer acto de El Cascanueces de Chaikovski: Fui a verlo y escucharlo y ¡así es! Las lecciones que encierra también lo transforman en un libro que enriquece, como la de tratar siempre de dominar las circunstancias para que ellas no te dominen a ti, que la señal más clara de la sabiduría es la alegría constante. Y cuando vayas avanzando en la vida, lo que combate mejor las nostalgias es recordar las historias simples y divertidas. Viene al caso mi recuerdo de aquel sencillo cocimiento de carne de vaquilla ahumada degustado de pie en un mesón del mercado de Dalcahue en el Chiloé mágico, un mediodía de invierno en que aún la helada no se levantaba. ¡Gracias conde Rostov, por enseñar a ver el vaso siempre medio lleno! La mala noticia ocurre al llegar a la página 509. Porque ¡aquí el libro se termina, maldita sea! Pero, como me acompañará como uno de los predilectos de mi biblioteca, será parte de aquel diez por ciento de las lecturas que hay que releer y repasar. Estamos a 8 de marzo de este 2021 y segurísimo estoy que hasta aquí es mi mejor lectura del año. Las cinco estrellas brillan en la calificación de este libro completo, enjundioso y conmovedor.


¡Qué magnífica novela! Emocionante, intensa, adictiva. Escrita con maestría y con cariño. Cada palabra es precisa y está en su lugar. Y optimista, algo que se agradece y mucho, porque el protagonista tras la historia no tiene una vida demasiado fácil. Cualquiera hubiera podido caer en la desidia, en la desesperación o en una profunda depresión y sin embargo nuestro caballero, el idealizado conde Alexander Rostov ilumina, con sus acciones y su exquisito e inteligente sentido del humor, el pequeño mundo que le rodea. En plena revolución el conde, mientras otros nobles huyen despavoridos, regresa a Rusia para salvar a su querida abuela. Consigue ponerla a salvo mientras el es encarcelado por su condición de aristócrata. Milagrosamente, gracias a un poema, salva la vida pero… deberá pasar el resto de sus días confinado en el famoso Hotel Metropol de Moscú. No volverá a pisar la calle bajo pena de muerte. A través de sus vivencias y de las de sus amigos y enemigos iremos conociendo la historia de la antigua Unión Soviética durante casi cuarenta años: la colectivización, los castigos en campos de trabajo letales, la muerte de Stalin, la carrera nuclear, el enfrentamiento con Estados Unidos y el asomo de una ligerísima corriente aperturista… pero esto sólo será el telón de fondo de la emocionante, nunca aburrida, vida de Alexander, una vida que lo premiará con grandes amores y amistades. Es en definitiva, una novela que os recomiendo encarecidamente. Sinceramente creo que está escrita desde el más profundo amor a la literatura, a la palabra escrita, con un eco de aquellos inolvidables y sufridos personajes que dejaron los grandes escritores rusos para la posteridad. El protagonista embelesa y los secundarios que le acompañan son todo un lujo. Desde su encierro en el céntrico hotel moscovita, atravesando las estepas gélidas que hundieron al ejército alemán durante la segunda guerra mundial, sobrevolando Europa, el conde atravesará medio mundo para hacerse un hueco entre nuestros personajes favoritos, aquellos que ya se quedan con nosotros para siempre.


Cuando empecé a leer este libro, lo único que sabía es que al protagonista lo condenaban a arresto domiciliario en un hotel moscovita hasta el final de sus días. Y a pesar de las buenas críticas del libro, no tenía muy claro que se pudieran llenar más de 500 páginas con las vivencias de una persona encerrada en un hotel. Pero ¡cuán equivocada estaba! Este se ha convertido en uno de los libros más bellos que he leído. El conde Alexander Rostov regresa a Rusia desde París cuando se desata la revolución rusa que condujo al derrocamiento del régimen zarista. Condenado a muerte, logra salvar la vida gracias a un poema publicado en su juventud, pero deberá pasar el resto de sus días confinado en el lujoso hotel Metropol de Moscú. El conde es un personaje absolutamente maravilloso. A lo largo de todos los años que vive encerrado en el hotel, nunca pierde su caballerosidad, su elegancia, su educación, su saber estar. No importa si vive en una suite o en una buhardilla, si tiene que ponerse a trabajar, si tiene que tratar con empleados, políticos, artistas o aristócratas. Sus buenos modales nunca desaparecen, no importa quién ni cómo sea su interlocutor. El conde Rostov se adapta a todas las circunstancias. Poco a poco iremos conociendo su pasado, a su familia, las circunstancias que le han llevado donde está. Conoceremos a sus amigos de juventud, a las nuevas amistades que irá consolidando a través de los años pasados en el hotel. Y entre todos ellos, serán dos niñas, en distintos momentos de su vida, las que tendrán una enorme importancia en esta historia. No faltan las situaciones cómicas que te hacen reír, las emotivas que te hacen llorar, la intriga en algunos momentos, la indignación en otros. Pero no solo viviremos dentro del hotel, cuyas estancias, empleados y clientes llegaremos a conocer como si estuviéramos viviendo allí. También conoceremos la historia y los cambios que se van produciendo en el país, desde el inicio de la revolución bolchevique hasta que una posible apertura al resto del mundo se empieza a intuir. Pero aun así, aunque los tiempos cambien aunque sea ligeramente, el conde deberá asumir que la Rusia en la que él había crecido y que había amado nunca volverá. Maravillosa toda la novela, de principio a fin. Totalmente recomendable. Solo encuentro elogios para esta obra, de la que lo único que no me ha gustado es la palabra FIN.


Una novela mágica y adictiva. El aristócrata ruso, Alexander Rostov, es condenado a arresto domiciliario de por vida en el hotel Metropol de Moscú, este es el punto de partida de esta magnífica novela. Recluido en el hotel, el conde, exquisito lector y gourmet, establece lazos afectivos con personal que trabaja o que vive allí. Este hombre, culto y refinado, nos da muestras de su bondad y su sentido del humor a partes iguales. Asistimos a los cambios turbulentos del país durante casi tres décadas. Una lectura muy recomendable.


Esta novela va camino de incorporarse al podium de lo mejor que he leído  en lo que va de año, por muchas razones.  La trama se enmarca en la capital rusa durante más de treinta años tras la revolución.  El personaje principal (Alexander Rostov) es condenado a arresto domiciliario, por lo que tendrá que confinarse en el mejor hotel de Moscú (el Metropol) el resto de su vida.  Durante su "estancia" y a través de sus ojos conoceremos los cambios políticos y económicos del país y la transformación del país de los zares al país del racionamiento y de las eternas colas para todo.  Ya desde las primeras páginas te encariñas con el protagonista pues  Rostov es un aristócrata refinado, culto, elocuente, un interlocutor magnífico y un gourmet extraordinario.  Podemos pensar que vaya aburrimiento no poder salir del hotel, pero no, Rostov se codeará con personajes muy interesantes del propio hotel y otros que estimularán su particular concepto del disfrute y el bienestar.  Todo el texto es una inconmensurable lección de historia, arte, literatura, cine, mitología , música, filosofía, siendo el centro de todas las tertulias nuestro querido Alexander. Incluso tomará partido en no pocos acontecimientos de la vida pública siendo imprescindible  su opinión   en un sin fin de cuestiones.  Como conclusión, diré que ha sido una delicia pasear de la mano de este caballero y aspirar toda la maestría que Amor Towles nos transmite en esta mágica novela. 


Un conde con una educación exquisita en los tiempos bolcheviques es obligado a pasar el resto de su vida en una habitación del hotel Metropol de Moscú,y todo por escribir un poema. Con un argumento tan simple es impresionante lo que ha conseguido el autor.Sin duda este personaje formará parte de mi vida cómo lector,es de lo mejor que he leído en mucho tiempo.Cuando acabe el libro me quedé un poco desorientado,yo era uno más de los personajes del hotel,formaban parte de ellos,con sus comidas, cócteles y reuniones,acompañado de una buena copa de vino.El aristócrata tiene un humor inteligente y una ética y moral muy alta. Solo puedo decir que lo leáis y disfrutéis tanto como yo.Fue un gustazo leer esta joya literaria.


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Calificación General: 8,3Por leer

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FRASES DEL LIBRO UN CABALLERO EN MOSCÚ

Lo que casi nunca se explicaba era el hecho de que la Vida es igual de taimada que la Muerte. Ella también sabe ponerse a una capa con capucha. También sabe llegar a la ciudad por la noche y pasar desapercibida, merodear por un callejón o esperar al fondo de una taberna.


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A partir de ese momento, las sorpresas no hacen sino crecer en intensidad y alcance. Como cuando descubres, al caer la blusa al suelo, que una espalda salpicada de pecas semeja la bóveda celeste salpicada de infinitas estrellas. (¡Qué bonito! ¡Vaya piropo!)


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