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Sinopsis

Una trama que expresa que no hay acción sin consecuencia, pero que la esperanza siempre es posible. En Coketown, trasunto de cualquier ciudad industrial de la Inglaterra victoriana, el rígido y práctico director de escuela Thomas Gradgrind y su socio, el presuntuoso y mezquino empresario Josiah Bounderby, imponen su ley y su estrecha y árida visión de la vida a alumnos y obreros, cada uno en su ámbito.

Año de publicación:1854

4 reseñas sobre el libro TIEMPOS DIFICILES

A menudo admiramos todo el desarrollo que hemos conseguido como humanidad, pero y ¿a que precio?¿a que sacrificio?. Esta es la premisa de uno de los libros para mi más desgarradores encarnado en la vida de diferentes personajes que te hacen sentir melancolía por una ciudad aunque de fantasía, tan identificada con la era industrial.


Tiempos difíciles ("Hard times for these times" el título original) es una de las mejores obras de Dickens. Narrada magistralmente, sin palabras innecesarias y con un lenguaje sencillo, no solo nos recrea un período de la era victoriana, el de la revolución industrial en concreto, sino que nos deja un fuerte mensaje en contra del materialismo. Los personajes son siempre entrañables y la historia atrapante. Aunque temas como la revolución industrial, los trenes a carbón, la era dorada de los circos , entre otros, puedan parecer obsoletos, el núcleo del mensaje del escritor bien puede adaptarse a los problemas acarreados por el materialismo actual o la contaminación ambiental. Su denuncia sigue teniendo plena vigencia. Un verdadero clásico.


TIEMPOS DIFÍCILES - Charles Dickens “—Vamos a ver, lo que quiero son hechos." Así arranca tiempos difíciles una crítica al utilitarismo. “Lo único que importa son las realidades y los hechos." Un sistema educativo perfecto para una sociedad de la revolución industrial, donde los pobres viven en condiciones prácticamente de esclavitud. No pensar, no sentir, hechos hechos, números, estadísticas realidades. Dickens inventa una ciudad Coketown cuyo nombre refleja el polvo gris del carbón que se te clava en el alma, para reducir cualquier reducto de sentimiento a la nada y en esa nada nos presenta sus personajes dividiéndolos en tres, los trabajadores, los poderosos y los del circo, único reducto temporal donde la vida está aun latente, dónde los sentimientos no son menospreciados. Con frases cargadas de ironía nos hace una caricatura mordaz de cada uno de sus personajes, con mujeres sacrificadas y fieles a lo correcto. Con hombres burlescos alojados en su propia mentira. Pero en este libro los buenos no son tan buenos y los malos disfrutan de la redención del arrepentimiento. En este libro, los finales felices de Dickens, no se encuentran disponibles. Puestos a elegir un personaje, me quedo con la señora Sparsit, aristócrata venida a menos, que gusta de cenar mollejas; y de meterse en todo, creyendose juez y parte por su antigua posición social. La señora Sparsit es, sin duda, una burla mordaz a la sociedad victoriana: “La señora Sparsit, con sus facciones romanas semejantes a una moneda acuñada para conmemorar el despreio que le inspirba el señor Bounderby, lo miró fijamente de arriba abajo, pasó a su lado con la cabeza muy alta y subió la escalera.", Si duda una magnífica descripción para semejante mujer. “Los rescoldos de nuestro fuego se convierten en cenizas grises y frías."


De fondo, la revolución industrial. Dickens hace reflexionar sobre la educación y contrapone un modelo eminentemente práctico y racional frente a un modelo marcado por los sentimientos y el corazón. Muchos de los personajes, como es habitual en el autor, sufren; y el elenco es variado y reconocible: una niña desvalida y abandonada, obrero humilde y honesto, un oportunista caradura, una ama de llaves engreída, un 'mequetrefe' sin oficio ni beneficio... La lectura de Dickens es agradable, tiene un poco de ingenuidad, otro poco de crítica aguda, también tiene ternura y fino humor, sentido de la justicia y cierta finalidad didáctica y moral.