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Sinopsis de SIGO AQUÍ

Un parto se complica más allá de lo razonable; a una niña le diagnostican una enfermedad incurable que la tiene encamada durante más de un año; una adolescente es agredida por un extraño mientras pasea por el campo; el avión en el que una joven viaja a Asia se precipita al vacío; una mujer se salva por los pelos de ser atropellada. Estos son algunos de los episodios –sucedidos en distintos momentos de su vida y en diversos países– que Maggie O’Farrell recoge en este particularísimo libro autobiográfico. Diecisiete roces con la muerte, como los llama su autora, que pudieron terminar en desastre, diecisiete momentos clave de su vida que revelan una manera de ser y estar en el mundo. Sigo aquí es un libro sincero que huyendo de lo sentimental anima al lector a interrogarse sobre las cosas que verdaderamente cuentan, a reflexionar sobre la fragilidad de nuestra existencia y a celebrar la belleza y el milagro de la vida.

Año de publicación:2019

6 reseñas sobre el libro SIGO AQUÍ

Es un libro autobiografico, donde la autora nos cuenta 17 experiencias que tuvo cercanas a la muerte, de esta manera nos cuenta un poquito de sus miedos, de su familia, de su infancia, de sus sueños al fin y al cabo un poquito de ella. Los capítulos no están ordenados cronologicamente pero en cada inicio de capítulo te dice el año en el que ocurrió para que tu los vayas ordenando poco a poco. Me ha parecido precioso, creo que toca muchísimos temas importantes de manera muy especial. Cada uno es diferente y te deja con distinta sensación. Aunque el libro hable de la muerte refleja unas ganas de vivir y de lucha increibles.


Diecisiete sucesos cercanos a la muerte, diciseis propios. Parece imposible la mala suerte que ha tenido la autora a lo largo de su vida para verse en tantas ocasiones en situaciones complicadas que hubiesen podido desencadenar en su muerte. Pero tal y como dice ella lo que realmente ha tenido es mucha suerte al conseguir sortearlas a todas. Se trata de relatos con los que el lector puede sentirse identificado en alguno de ellos, pero lo que más me ha gustado es la forma en como están narrados. Es el tercer libro que leo de está autora y aunque el primero que leí me gustó más que el segundo, de momento no me ha defraudado. Y después de ésta lectura autobiográfica se entiende mejor su obra, ya que en las novelas de ficción leídas ahora puedo identificar algún suceso de su vida.


Acabo de leer esta, dicho con todo el respeto, "crónica de sucesos". La definición de la palabra "gafe" debería ser: Maggie O'Farrell. Desde su parcial recuperación del terrible mal que sufrió en su infancia, Maggie se ha vuelto audaz, atrevida, curiosa, pero también inconsciente y algo egoísta: se lanza a sus "aventuras" sin pensar en nada ni en nadie; como si, al haber sobrevivido a tanto dolor, quisiera, ahora, probar su indestructibilidad. Lo intenta......hasta que nace su hija y debe dejar de lado sus problemas para centrarse en los de élla. El libro nos sobresalta, nos aterra, nos vapulea, nos entristece, con algunas gotas de humor. El capítulo del 2005 destaca por ser humanamente desgarrador. Frase: " Desaparece la hermanita o el hermanito que te habías imaginado para tu hijo. Desaparecen los planes y las expectativas que tenías para el siguiente año de tu vida. El niño que esperabas no vendrá ". Leedores/as: hasta pronto.


Hacia tiempo que no me pasaba. Fui a la biblioteca a estudiar y veo una mesa con novedades. Amor a primera vista. Me resistí el primer día pero el segundo me lo llevé. No voy a poner sinopsis , de hecho es una autobiografia contada a trozos sueltos y desordenados(o no) y no soy quien para juzgar ningún capítulo. Solo sé que me gusta como escribe y la manera de contarlo. Me ha emocionado. Me he sentido reflejada en ocasiones. He sufrido. Y sobre todo, lo he disfrutado. Un libro para recordar.


17 capítulos sobre experiencias personales cercanas a la muerte (16 propias y una ajena). Da lugar a un debate sobre la percepción hacía la protagonista "¿se le puede suponer una persona maldita o afortunada?" Esta claro dónde se sitúa ella. No hay nada más importante que la actitud ante la vida. Vivirla o sobrevivirla. El primer capítulo es una entrada brutal al libro a la par de impactante, además de ser una experiencia muy cercana a toda mujer, ya que forma parte del día a día (tanto la experiencia (más o menos peligrosa) cómo la atención administrativa que se recibe ante este tipo de problemáticas). Aunque nada me ha llegado más adentro que la reflexión de la autora sobre la importancia de dar la mano (no digo más). Y... ¡Qué tensión en el último capítulo!


Escribió la filósofa Hannan Arendt que “los hombres, aunque han de morir, no han nacido para eso sino para comenzar”. La escritora Maggie O’Farrell utiliza la muerte como un motivo literario para describir la vida, para empezar a ser a partir de esos momentos liminares en que la parca nos acaricia. La muerte nos aísla, nos coloca en soledad. Y en esa soledad alcanzamos la conciencia de nuestra excelencia. Maggie O’Farrell necesita decirse a sí misma que sigue aquí, que sigue viva. Y que la muerte la ha tocado. Y que después de cada toque, hay un comienzo. Sigo aquí pertenece al género tan en boga de la autoficción (la narración de hechos reales con recursos literarios de ficción). El libro recoge diecisiete roces con la muerte que la autora siente que debe contar. En el primer cuento del libro, O’Farrell narra lo cerca que estuvo de ser asesinada por un psicópata. “No es fácil poner en palabras esta historia. La verdad es que nunca la había contado; hasta ahora”. Según Isak Dinesen, “todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas”. Al transformar las vivencias en frases, el horror o la maldad no desaparecen, pero se concretan y definen. Y al hacerlo, se acota el recuerdo y se vuelve soportable. “Es una historia que hay que cerrar a cal y canto en algún sitio sin palabras, un sitio oscuro al que nunca vaya nadie”. Maggie O’Farrell describe sus sucesivos encuentros con la muerte con una frialdad de entomóloga, que disuena desde el primer cuento con el tono previsible que el dramatismo de las situaciones descritas aconsejaría. No se trata, por tanto, de un libro fácil. En ocasiones su lectura recomienda levantar la vista y respirar, apartarse, dejar que se desanude el estómago. La muerte no solo abre un abanico de posibilidades. Cada “roce” descubre un giro en el camino vital de la escritora. Y al mismo tiempo, la afirma en su identidad. Se tira al mar, el agua la arrastra, y ella quiere escapar de su vida. Como cuando la atropella un coche siendo niña, precisamente por su afición a las fugas. El avión que, rumbo a Hong Kong, cae en picado representa para O’Farrell el momento de anagnórisis tras abandonar la universidad y el preludio de una nueva vida al otro lado del mundo. En otro cuento un atracador pone un machete en su garganta. También este suceso desemboca en un paso adelante y distinto. La escritora irlandesa es capaz de vivir esos instantes con una lucidez y raciocinio sorprendentes. Los procesa y analiza sin dejar que la tensión la aturda. Solo más tarde se permite sufrir miedo, y al narrar cada historia las concesiones al temor se cuentan con notable distanciamiento. Luego seguirá analizando el hecho y lo aprovechará para asimilar una enseñanza o aviso. Reseña completa en revista Clarín, nº 142 (08/2019).


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