Sinopsis de SATIRAS

Quinto Horacio Flaco (65 a. C. – 8 a. C.) es uno de los más relevantes e influyentes autores de la Antigüedad. Estudió en Roma y en Atenas, donde entró en contacto con el epicureísmo. Su poesía, reflexiva, alcanza una extraordinaria perfección formal y plenitud que constituyen la esencia de lo clásico. Las Sátiras están formadas por dos libros, publicados en los años 35/34 a. C. y 30 a. C. respectivamente, que constituyen un retrato crítico, a la par que humano, de la sociedad del tiempo de Horacio así como una reflexión sobre el origen, el papel y los límites del género satírico. Quince sátiras de costumbres (sobre el infortunio, la envidia, la avaricia, las pasiones, la superstición o el olvido del justo medio) y tres sátiras literarias (sobre la parrhesía y la prioridad de la calidad sobre la cantidad en poesía) que han pervivido a lo largo de la historia y que hacen de su autor «uno de los grandes modelos de las modernas literaturas europeas». «Junto con Virgilio y con Ovidio, Horacio forma la tríada de los grandes poetas augústeos, que es también la los grandes poetas latinos de la Antigüedad. Horacio fue para la literatura europea medieval y moderna un modelo indiscutido en la lírica, la sátira y la teoría poética». José Luis Moralejo

1 reseñas sobre el libro SATIRAS

LECTURAS LATINAS Las SÁTIRAS de HORACIO fueron escritas hace poco más de dos mil años. En 2007 leí sus EPÍSTOLAS y recuerdo una lectura desalentadora. Yo esperaba a un VIRGILIO y me encontré con un tipo más “rústico” por decirlo de algún modo. Hoy, con sus Sátiras, Horacio sube su hándicap y (más allá de que sus temas son temas populares, sin intenciones intelectuales o idealistas) conmueve. De sus Sátiras (que hablan sobre la envidia, la desgracia o la superstición) me gustan más las literarias: sobre el hablar sin ataduras y decirlo todo, o sobre la calidad vs. cantidad en la poesía. No pasé directamente de Virgilio a Horacio, sino que tuve un puente entre ambos llamado Ovidio, que me ayudó bastante. Para ser correcto debiera decir que no estuve leyendo a Horacio, más bien estuve leyendo a sus traductores o intérpretes a la lengua castellana. De los innumerables traductores me quedo (por afinidad y simpatía) con Lope de Vega. Si alguien está pensando en leer a Horacio y no sabe por dónde empezar (y además desea no arrepentirse tempranamente de ello) humildemente recomiendo comenzar por su EPÍSTOLA A LOS PISONES también conocida como ARTE POÉTICA.


TAMBIÉN SE BUSCÓ EN LITERATURA CONTEMPORÁNEA