CLÁSICOS UNIVERSALES

POR EL CAMINO DE SWANN (EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO #1)

MARCEL PROUST

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Sinopsis de POR EL CAMINO DE SWANN (EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO #1)

El primer título del ciclo de En busca del tiempo perdido, la experimental obra de Marcel Proust. Esta primera entrega se abre con el pasaje más célebre de los que escribió Marcel Proust. La evocación de la infancia del narrador en Combray le permite recobrar una serie de personajes que llenaron sus primeros años de existencia (su madre, su abuela, la tía Leoncia, etc.), así como también el lugar donde transcurrió dicho período. Pronto cobran nitidez en la evocación del narrador los paseos cotidianos de niño: el camino de Méséglise (que le retrotrae, a su vez, al recuerdo de los personajes que lo poblaban, como Swann, su hija Gilberta y el músico Vinteuil), y el camino de los Guermantes (que conduce hasta un espacio habitado por unos aristócratas cuyas vidas son demasiado irreales para el conocimiento del mundo que poseía aquel niño). Rememora la relación amorosa entre Swann y su futura esposa, Odette de Crécy. La mala reputación que goza ésta entre la alta sociedad, lo obliga a frecuentar otros ambientes, como la casa de los Verdurin, unos nuevos ricos que encarnan los anhelos de ascenso social. En la última parte de esta primera entrega, el narrador ya se recuerda a sí mismo como ese adolescente angustiado por su pasión amorosa hacia Gilberta, la hija de Swann.

Año de publicación:1913

4 reseñas sobre el libro POR EL CAMINO DE SWANN (EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO #1)

Me gustaría poder decir que me fascino, que Proust es maravilloso y todas las cosas “correctas” que se supone debería haber experimentado después de haber leído los 7!!!! Tomos de en busca del tiempo perdido. Lamentablemente no me ocurrió nada de eso, es más; sigo aún buscando recobrar el tiempo que perdí leyéndolo. Tengo la manía de no poder abandonar un clásico, así que si, odie los siete (el primero no tanto), pero aún así los leí. Es denso, aburrido, repetitivo al punto que no me interesa si la prosa es fenomenal. El primer tomo; Por el camino de Swann me pareció por lejos el mejor; esta bien. Swann tiene todo lo que no tiene el protagonista, tiene encanto, tiene pulso por dios! Está vivo! Esta parte particularmente se lee más fácil y no tiene el problema de volverse repetitiva como pasa luego. A esta altura el protagonista no parece tan patético como me resultó más adelante. Si esto fuese todo estaría bien, pero no, es una séptima parte de la obra. Yo no lo recomendaría, tal vez si leer este único tomo, para leer a Proust, para conocer su Prosa, y tal vez tienen la suerte de ser de las personas que lo disfrutan y les parece sublime y continúan, pero embarcarse y leer los siete tomos, como yo, por “obligación”, porque sienten que algo bueno tiene que tener y que es uno el que no está pudiendo verlo y sigo para ver si lo entiendo, no. Puedo estar muy equivocada, algún “entendido” puede pensar que soy una ignorante, pero lamentablemente esto es lo que me paso y se los cuento porque no debo ser la única persona que se aburrió y lo termino odiando. Escribiendo esta reseña me acorde de una frase que cité en la reseña del Canon Occidental de Harold Bloom: “Una crítica literaria que no ya un lector culto, sino ni siquiera un escritor culto pueda leer sin hacer un curso previo es un despropósito”. En este caso Bloom se refiere a los críticos, y creo que este es un libro para críticos más que para lectores cultos. Críticos que estudian la vida del autor, el contexto de la época, y justifican toda la obra muchas veces haciendo asociaciones entre Proust, su familia, y su vida y cada personaje que no se si si a Proust se le ocurrirían. Ejemplo, afirmaciones como que Proust escribía con frases largas y con un tipo digamos de cadencia porque el era asmático y su prosa es así porque imita el asma .... Que quieren que les diga, a mi me parece un divague y lo digo a riesgo de que me tilden de bruta. Escribiré después en cada tomo aspectos puntuales, (si tomo el valor de repasarlo), pero en el global la obra, es agobiante, aburrida, tediosa, el protagonista es patético pero no logra conmover, no es fácil identificarse con él. Y ojo; me comí el Ulises de punta a punta, y me costó, pero lo entendí y estoy feliz de haberlo leido, fue enriquecedor, no es que no esté acostumbrada a lecturas arduas; pero este libro no me dice nada, o si, me representa tiempo perdido, el mío. Es un “súper clásico” pero tiene al día de hoy (23/09/2018) una sola reseña, que dice “un genio”. Tal vez es como el Ulises que todos lo aman pero nadie lo leyó. Conclusión, si quieren prueben; si realmente les gusta sigan pero les diría a los que empiezan el segundo tomo y no le encuentran el encanto abandonen; no sigan pensando que mágicamente toma sentido porque no, de hecho va empeorando y siendo cada vez más repetitivo y tedioso. Bueno ya está, lo dije .... Nota: Esta es la misma reseña que publiqué en “En busca del tiempo perdido” y copio acá porque es útil particularmente para este tomo, el primero. “Por el camino / lado de Swann” no tienen de hecho ni una reseña, salvo esta.


(...)" Y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té". Lo primero que me sale decir después de leer este libro es que me encontré con una obra mayor de la literatura. Quedé maravillado. La Prosa de Proust es difícil, oraciones largas que obligan a retroceder y releer constantemente. Pero lo que escribe es impresionante. El autor escarba en el pasado, buscando y tratando que no se escape ningún detalle, a pesar que "los caminos, los paseos, desgraciadamente, son tan fugitivos como los años". El libro se divide en tres momentos. El primero, y el que más me gustó, se llama Combray, en alusión al pueblo donde el protagonista pasa sus vacaciones. La descripción de los personajes es maravillosa, destacando la tía Leoncia y Francisca, la sirvienta. Cuenta los paseos, cenas familiares, y acontecimientos del pueblo. Aquí aparece el fragmento de la famosa magdalena, cuyo sabor lo transporta a este período de su vida. Aquí también aparece Swann, el que será el protagonista de la segunda parte, donde se narrará la tormentosa historia de amor entre éste y Odette. Y una tercera parte, más corta, con nuestro protagonista en París y enamorado de la hija de Swann. Se que no es una lectura fácil, y a muchos tal vez hasta la encuentren aburrida. Pero vale la pena el esfuerzo de dejarse llevar por el ritmo de esta historia.


He leído solamente Por el camino de Swann para tener una ligera idea de cómo escribe Proust. En su momento, mi juventud, lo disfruté, a pesar de la lentitud y de las largas descripciones.


A veces es posible perderse en la vorágine de los ritmos acelerados, del ya, ya, ya. En ese estado es imposible entrar En busca del tiempo perdido. Es una obra en la que es necesario adentrarse con calma y serenidad para percibir sus excelsos detalles. Justamente es una gran novela, que está compuesta por 7 libros, que describe el poder evocador de los sentidos y de la memoria involuntaria. Sus frases son complejas, largas, estéticas, poéticas. Llenas de sensaciones, percepciones y metáforas. Una obra refinada, compleja de leer, pero que nos transporta a la Francia de otra época y a paisajes abundantes en sentidos en los cuales se nos invita a ser observadores. A partir de la evocación de la memoria involuntaria, En busca del tiempo perdido, Por el camino de Swann (el primer volumen de esta novela), construye un retrato detallista de una infancia, de una sociedad y una clase social con sus formas, del amor, del desamor y los desencuentros. Leer En busca del tiempo perdido es adentrarse en la magistralidad del lenguaje, adentrarse en el tiempo presente, en la contemplación, adentrarse en reflexiones profundas. Es todo un desafío dejarnos llevar por sus larguísimos párrafos, pero valen el freno a la vorágine citadina. . *Marcel Proust fue rechazado por las editoriales sistemáticamente y pagó de su propio bolsillo a la editorial Grasset, que publicó la primera parte de su obra en 1913. Seis años más tarde accedería a publicar una versión modificada a la editorial Gallimard, que también editó los siguientes volúmenes. Los tres últimos fueron póstumos.


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