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Sinopsis de PAULINA

18 reseñas sobre el libro PAULINA

PAULINA “Un símbolo de amistad única y sinigual, que no conoce límites ni fronteras”. Es la primera vez que me adentro a conocer un poco de la pluma de Matute, una mujer barcelonesa, con múltiples premios y cargos de importancia en la literatura, quien nos trae una historia contada de una manera tan hermosa, con una carga de sensibilidad y emoción, con un estilo bellamente tierno, capaz de transmitir diferentes sensaciones a través de los sentidos, enviándonos a cada uno a su infancia, a un mundo donde solo existía la sencillez y la ingenuidad, dejándonos con un sabor bastante peculiar, con sello de autor. La novela hace referencia a la historia de una niña con problemas de salud (Paulina) que realiza un largo viaje a casa de sus abuelos, quienes dan acogida a un niño no vidente (Nin), donde ambos niños provienen de lugares diferentes y por pura coincidencia se conocen. Se describe un ambiente donde reina la paz, mostrando ampliamente un pueblo entre las montañas, en el que tanto los paisajes descritos como los personajes están excelentemente descritos. Definitivamente es una novela con un argumento sencillo, pero sólido, que logra conmover con un alto valor de sensibilidad; también plano, pero que mantiene en todo momento el interés por conocer el desenlace. Una dedicatoria a la gente de pueblo, al trabajador de la tierra y a la tierra misma. María Matute nos regala parte de su persona...de su esencia. Recomendado para todas las edades y gustos.


Ternura y belleza al completo. ¿Cómo se puede interpretar de esta forma tan sensible y conmovedora lo que piensa y siente una niña y contarlo de manera tan hermosa, incluso épica? ¿Y de qué va? La trama es en apariencia muy sencilla. Paulina, una huérfana niña de diez años es llevada a la casa de sus abuelos en la montaña para que pueda terminar de recuperar su salud. En este ambiente campesino, conocerá nuevas formas de vivir y nuevas personas, muy distintas a las que conocía en la ciudad. Entre ellos está Nin, un niño muy especial, de su misma edad. ¡Qué viaje a la infancia tan maravilloso nos regalas Ana María! Para que lo podamos disfrutar a cualquier edad (éste es un libro para niños de 9 a 99 años más o menos). Para mirar con “aquellos ojos que ponen las personas cuando se acuerdan de cosas que pasaron hace mucho tiempo, aunque sean cosas alegres” Y Paulina nos dice: “Ya nunca, nunca, aunque viva años y años y sea más vieja que nadie, se me olvidará la casa de las montañas” Y hablando de su abuela señala “Las historias de la abuela eran muy diferentes a las de los libros. Sabían a pan y avellanas” Por supuesto, Pauli, a eso saben las historias de los abuelos. Por eso, es que es inevitable hacer el propio viaje a la infancia. Este libro obliga a hacer ese viaje. No hay caso, no he podido evitarlo ¿Por qué me conecto de esta manera con Paulina y su mundo? Aparte de esta prosa tan sublime, lo que me produce es mi propio traslado a esos tiempos en que me criaba en el campo. Las sensaciones, el despertar al significado de las cosas, la entrada paulatina a ese mundo de los grandes. Y esos olores, a tierra húmeda y a pan saliendo del horno, el canto de los zorzales, los sabores de las frutas, los ojos que se quieren tragar todo lo que forma parte de ese paisaje añorado de árboles, riachuelos, lagunas y siembras, todo teñido con distintos tonos de verde. Y al medio, las figuras inmortales de los abuelos. Pedro, mi abuelo materno, hombre de campo de tomo y lomo, orgulloso de su primer nieto. Pequeño agricultor y gran talabartero, hacía los mejores lazos de cuero de la comarca, experto capador de potros, en aquellos tiempos en que no había veterinario, amigo de sus amigos, lo recuerdo en sus últimos años, sentado en un banco de troncos, con la espalda afirmada en la tapia a la entrada de esa casa añorada. Mirando el horizonte, más allá de la vega y del bosque, pensando…¿en qué pensabas abuelo Pedro? Seguro que en esos viejos tiempos, en tus años mozos, en los que Paulina nos hace vivir a todos, aquí en estas líneas, que nos aprieta el corazón y nos humedecen los ojos. La abuela Orfilia era mi bastión. Sus polleras eran mi refugio cuando tenía que esconderme, luego de cometer esos errores infantiles, conocidos también como travesuras o digamos derechamente, pequeñas maldades de niño. Como dejar la tranca abierta para que se arrancaran las ovejas al camino. Sus sopaipillas y tortas fritas, aún parece que estuvieran en mi paladar. Te recuerdo con tu voz llena de ternura inigualable, esa voz de la llamada a la hora de comer y ese andar vacilante cuando ya eras muy viejita. Bueno, y así me he involucrado con este libro. Sería incapaz de leerlo o contárselo a alguien de corrido, porque al igual que en la lectura, tengo que pararme a respirar hondo para poder seguir. Y no estoy exagerando. Es que esta sensibilidad exquisita de Ana María para contar la historia de Paulina y Nin es imparable. Una historia para atesorar. Con el valor de la inteligencia de los niños que solemos despreciar. Con lecciones de acogida a lo diferente y que la solidaridad se puede cultivar. Que el amor a la tierra sirve para comprender mejor a los nos rodean. Y que nos deja en medio de tanto mensaje poético, lo único que no es ingenuo: una dosis bien puesta de denuncia social de las injusticias y desigualdades. ¡Qué grande eres Ana María!.


Entrañable historia, tierna , te estremece el alma, niños, amistad sincera, abuelos, un ambiente que te mete de lleno en la niñez, todo un cocktel de belleza que te hace enamorarte de todos los personajes. Una delicia de libro!!


Ana María Matute escribe precioso. Su prosa es sencilla y al mismo tiempo bella, muy bella. El argumento de este relato es simple. Paulina, una niña huérfana de 10 años, vive con su tía en la ciudad, y es llevada a vivir con sus abuelos en las montañas para que se recupere de una enfermedad. Allí conoce a Nin, un niño ciego hijo de uno de los aparceros de su abuelo. Y con este argumento tan sencillo la autora nos regala un precioso relato, con la descripción de la vida en las montañas, sus paisajes, las sensaciones de Paulina, su amistad con Nin y los problemas de éste. Es un canto a la amistad, a la inocencia de la infancia, y a esa figura entrañable que creo la mayoría llevamos siempre en nuestros corazones, los abuelos. Personalmente me ha llevado atrás en el tiempo, porque desde que tengo uso de razón hasta que a los 18 años empecé a trabajar, pasé todos mis veranos con mis abuelos en un pueblo de montaña, un pueblo al que adoraba y al que nunca he dejado de ir. He disfrutado mucho de esta preciosa narración tan entrañable y llena de ternura.


Enero 2023 Libro 2 🌟🌟🌟🌟🌟 Primer acercamiento a la pluma de Ana Maria Matute y en vista de lo que me ha gustado la prosa de la autora, no va a ser lo último que lea de ella. Me ha sorprendido gratamente el libro, a pesar de ser de carácter infantil tiene una gran profundidad y aboga por la extinción de las clases sociales imperantes en la época que está escrito, junto con el deber de obediencia que había al terrateniente y la gran diferencia entre ricos y pobres, sobre todo en el campo. Paulina es una sonrisa, es ternura, corazón, es la inocencia de la niñez y la sabiduría de los tocados por las alas de un ángel, es una niña huérfana de diez años criada por una prima de su padre, mujer recta que no le deja pasar una. Aquejada de una enfermedad que si bien en ningún momento se menciona, podemos deducirla porque no tiene pelo en su cabecita, es llevada a la montaña con sus abuelos, a los que casi no conoce, los cuales son terratenientes con aparceros que labran y trabajan sus tierras, entre esos aparceros hay un matrimonio que vive en la ladera de la montaña donde crían a su hijo Nin ciego de nacimiento y débil de salud, por lo que gracias al gran corazón de los abuelos de Paulina, pasa los inviernos a vivir en la gran casa. Lógicamente Nin y Paulina se convierten en mejores amigos, ya que en principio salvo visitas de otros aparceros con sus hijos son los únicos niños en la casa de los abuelos y serán ellos los que protagonicen tiernas historias que tendrás que leer el libro para conocerlas. Lo que te recomiendo porque no te vas a arrepentir La canción que se me viene a la cabeza es lo que Nin le diría a Paulina. Alejandro Sanz. Amiga mía "🎶... Amiga mía, princesa de un cuento infinito. Amiga mía, tan sólo pretendo que cuentes conmigo. Amiga mía, a ver si uno de estos días por fin aprendo a hablar sin tener que dar tantos rodeos, que toda esta historia me importa, porque eres mi amiga... 🎶"


Siempre que decido leer a esta escritora, una de mis favoritas de la infancia, vuelvo a convertirme en niña. En este caso, he disfrutado tanto con esta historia, tan tierna, que, y aunque sé que las comparaciones son odiosas, me permito decir que he sentido lo mismo que cuando leí “Heidi”. Pero “Heidi” es mundialmente conocido y “Paulina” no. ¡Qué mal nos vendemos los españoles! ¿Por qué no se sigue leyendo esto en los colegios? Estoy segura de que los niños, con estos personajes tan maravillosos que ayudan de corazón, aprenderían más valores de los que tienen en sus clases de “tutoría”. Un librito corto que pesa mucho, se lee rápidamente, que tiene alma y que no se olvida fácilmente, muy recomendable.


Paulina en un librito breve pero precioso, una historia entrañable de una amistad entre dos niños pertenecientes a mundos distintos, contada desde la perspectiva de una niña de diez años, con su espontaneidad, ingenuidad e inseguridades. Ambientado en la España rural de la postguerra, de la que se hace un conmovedor y realista retrato, el relato posee pequeñas pinceladas de crítica social muy interesantes. Paulina es una niña que va desde la ciudad a pasar una temporada a la montaña donde viven sus abuelos para recuperarse de una enfermedad que ha padecido. Allí conoce entre otros a Nin, un niño ciego perteciente a ese entorno rural al que le unirá para siempre una preciosa amistad. Los personajes de estos dos niños me han llegado a lo más hondo y ya ocupan para siempre un pedacito de mi corazón literario junto a Daniel el Mochuelo o Germán el Tiñoso de Delibes. La prosa de Matute, una de las grandes de la lengua castellana, es de una dulzura tal que es capaz de enternecer y conmover a cualquiera, a mi directamente me ha derretido....No se puede escribir más bonito.


"Paulina" es una historia preciosa, tierna, sencilla y muy sensible. Paulina, la protagonista, debido a una enfermedad, deberá ir a las montañas, con sus abuelos a recuperarse. Paulina irradia alegria, con gran optimismo afronta la vida. Busca ser útil, sin generar problemas. En ocasiones, transmite tristeza cuando intuye que algo no es bueno. Es sensible con el momento que vive. Edad: 10 años. Tiene preocupación porque dejará la infancia. Recuerda que todos los que han vivido con su abuelo, han crecido y se han ido. Sin regresar. Ni siquiera de visita. Muchas son las partes de la historia que son conmovedoras. Nos transporta a nuestra infancia. Etapa que recordamos con alegría por la forma tan inocente y limpia de ver las cosas. Sin maldad ni perturbaciones. Gran libro con una profunda y tierna reflexión sobre la infancia, la amistad y la existencia humana.


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FRASES DEL LIBRO PAULINA

“Las historias de la abuela eran muy diferentes a las de los libros. Sabían a pan y avellanas (digo eso, porque me las contaba a la hora de merendar)”. O la asociación de sabores, olores, sonidos de la infancia que permanecen en nosotros más allá del olvido adulto.”


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"Nosotros hemos dejado también nuestras marcas en el árbol. Y todos los que vengan a esta casa, al verlas se acordarán de nosotros, y será como si nos quedáramos siempre».


Publicado porVeraliLouis