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Sinopsis

París era una fiesta despliega el mítico panorama de la ciudad de París, la capital de la literatura americana hacia 1920. La obra es una mezcla fascinante de paisajes líricos y agudamente personales, con otros más contundentes y anecdóticos en torno a sus años de juventud en aquel encantado lugar en el que fue «muy pobre pero muy feliz» en un tiempo de ilusión entre dos épocas de atrocidad. Diario del hombre y del escritor, crónica de una época y una generación irrepetibles, este texto alinea en sus páginas a figuras como Gertrude Stein, Ezra Pound, Scott Fitzgerald o Ford Madox Ford. El París cruel y adorable, poblado por la extraordinaria fauna de la «generación perdida» y sus precursores, el ideal de juventud para Hemingway, protagoniza este vivaz testamento tan entremezclado de realidad, deseo y remembranza que Manuel Leguineche prologa sin escatimar entusiasmo.

Año de publicación:1964

17 reseñas sobre el libro PARIS ERA UNA FIESTA

Me gusto mucho. Lo acabo de releer. En realidad es un libro donde no pasa nada, pero a mi me resultó muy entretenido por la cantidad de personajes de la época que aparecen en la historia, habiendo sido la mayoría amigos de Hemingway y representantes muchos de la llamada generación perdida. También es interesante el relato sobre la pobreza y la forma de vida que llevaba en París para poder dedicarse a la literatura. Y conocer cuáles eran sus propias lecturas, como el descubrimiento de la literatura Rusa. Sin un interés particular en el París de la época y personajes como Gertrude Stein, Scott Fitzgerald, Silvia Beach, James Joyce, Ezra Pound, entre otros, no se si esta historia valdrá realmente la pena. A quienes les interese el escenario y leer sobre fragmentos cotidianos y las relaciones de estos grandes artistas se los recomiendo mucho. Se lee fácil y es corto, pero puede como advertí no ser entretenido sin un interés en lo antes expuesto. “París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices.”


Nostalgia total de una época irrepetible, donde cada día era una aventura por la sobrevivencia, efectivamente Hemingway nunca más volvió a ser tan pobre y tan feliz.


Es ficción con mucho de su estancia en el Paris de los años 20. Me quedo con su reflexión cuando no encuentra inspiración "...lo único que tienes que hacer escribir una frase verídica. Escribe una frase tan verídica como puedas".


Lo mejor del siglo XX lo tiene este libro.


Hemingway, nos narra los desenlaces y las vivencias de ese Paris hermoso por el arte que se está germinando, se mezcla la pintura, la literatura y todo esto entre la noche y un café.


Es un buen libro, la descripción es muy buena en verdad es una fiesta para la mente, nos hace disfrutar. Muy recomendable.


Nos remonta a sus comienzos como escritor y como conoce a Scott Fitzgerald para mí un genio, tremendo libro ,lo he leí y releí, si alguien sabe de el libro sobre la vida de Hadley su esposa me informan por favor


PARÍS ERA UNA FIESTA - Ernest Hemingway “París es una fiesta que nos sigue", le dijo Hemingway una vez a un amigo, y de esa idea surge un libro de vivencias en las que se formaba como escritor, y en las que se confesaba incapaz de escribir una novela, mientras escribía cuentos que no conseguía que llegasen a más. Allí, en París, entre vino, restaurantes y cafés, entre hambre y apuestas, a veces pasando penurias, vivía con su mujer y su hijo. Allí conoce a pintores y escritores, Generación Perdida; y allí en su París nos habla de Joyce y Fitzgerald, su descubrimiento de Tolstoi y sus cuentos por encima de otros grandes, o de Dovtoiesky y sus vicios magistralmente construidos. Los rusos, un descubrimiento. Sus vivencias son una amalgama que poco a poco se plasman sobre el lienzo de París, ese París que no se acaba nunca, ese París que siempre vale la pena. “Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices".


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