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Sinopsis de OTRAS INQUISICIONES

Un libro magistral, de una lucidez extraordinaria, que muestra al Borges lector y fabulador en estado de gracia. A medio camino entre el ensayo literario y filosófico, entre el destello poético y la erudición libresca, Otras inquisiciones presenta un original recorrido por algunas de las grandes obsesiones de Borges que beben de sus fuentes literarias, ya que, como escribe en uno de los capítulos, «Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas». El genio de Borges resplandece en estas singulares relecturas de Pascal, Coleridge, Quevedo, Valéry, Wilde, Chesterton, Kafka o Keats, que se revelan como una aproximación distinta, acaso más decantada e intensa, a las inquietudes presentes en toda su obra. Un libro magistral, de una lucidez extraordinaria, que muestra la vastísima cultura literaria y la profunda sensibilidad de un Borges en estado de gracia.

Año de publicación:2007

4 reseñas sobre el libro OTRAS INQUISICIONES

Este es un libro extraño, sus páginas son como laberintos de espejos donde el lector se pierde dudando de su propia existencia y hasta del tiempo irrefutable, asombrado en caminos que recorren espacios infinitos o concéntricos, hechos de sueños o de pensamientos de dioses incomprensibles, rumbo al absoluto de la nada. De todo podemos encontrar aquí, ya que se trata de un pequeño bazar misceláneo de genialidades y artificios: aboliciones históricas; murallas levantadas a costa de la libertad y la sabiduría; flores que perfuman el paraíso o que prueban el futuro; viajes por los eones de la eternidad; caminantes que la descubren en una calle cualquiera; personajes leyéndose a sí mismos en novelas inmortales que hombres vueltos al polvo escribieron; fábulas de seres absurdos y trágicos; reproches al mundo ilusorio en el que vivimos; escritores que intentaron contar la posibilidad de ese mundo; sistemas filosóficos trasladados a la ficción como realidad última del escritor y sus lectores; duplicaciones que quiebran toda secuencia temporal; idiomas analíticos para definir el inconmensurable universo; libros que tal vez lo contienen; nombres que cifran y revelan la esencia de Dios; y en fin, una muestra diversa de la capacidad que tenía Borges para crear literatura a partir de cualquier material verbal o escrito que pasara por su mente prodigiosa, por sus hábiles manos de relojero, capaces de construir mecanismos narrativos perfectos, bellos y a la vez atroces, porque se apoderan con facilidad de la mente de quien se atreve a usarlos.


De todos sus libros de ensayos, este es uno de los que más me gusta. Siempre vuelvo a él. Lo creo casi perfecto. Uno de los motivos por el cuál he gastado todo el dinero que ha caído en mis manos (poco, por desgracia, pero el suficiente como para haber armado una biblioteca digna) ha sido generado por las deliciosas y magnéticas páginas de este libro, que bien pudiera ser una infinita cantidad de libros. Digo esto, porque Borges tenía la costumbre, sana y maravillosa, de impregnar en un par de páginas, una reseña (que mezquina es esta palabra para el trabajo inmenso de este hombre) repleta de referencias de otros libros y otros escritores, que aparentemente nada tienen que ver con el del título principal. Me aclaro un poco y dejo un fragmento de "La esfera de Pascal (título hermoso y atractivo sin dudas): "Seis siglos antes de la era cristiana, el rapsoda Jenófanes de Colofón, harto de los versos homéricos que recitaba de ciudad en ciudad, fustigó a los poetas que atribuyeron rasgos antropomórficos a los dioses y propuso a los griegos un solo Dios, que era una esfera eterna. En el Timeo, de Platón, se lee que la esfera es la figura más perfecta y más uniforme, porque todos los puntos de la superficie equidistan del centro; Olof Gigon (Ursprung der griechischen Philosophie, 183) entiende que Jenófanes habló analógicamente; el Dios era esferoide, porque esa forma es la mejor,o la menos mala, para representar la divinidad. Parménides, cuarenta años después, repitió la imagen («el Ser es semejante a la masa de una esfera bien redondeada, cuya fuerza es constante desde el centro en cualquier dirección»); Calogero y Mondolfo razonan que intuyó una esfera infinita, o infinitamente creciente, y que las palabras que acabo de transcribir tienen un sentido dinámico (Albertelli: Gli Eleati, 148). Parménides enseñó en Italia; a pocos años de su muerte, el siciliano Empédocles de Agrigento urdió una laboriosa cosmogonía; hay una etapa en que las partículas de tierra, de agua, de aire y de fuego, integran una esfera sin fin, «el Sphairos redondo, que exulta en su soledad circular». En dieciséis líneas, si no conté mal, nos entra la desesperación por conocer la obra, o al menos la que contiene estos párrafos, de unos seis escritores. ¿Como se puede lograr, me pregunto, semejante maravilla? Alucina y asombra el hecho concreto de los conceptos acerca de la asociación de Divinidad y la forma geométrica de la esfera; pero además de adentrarnos en un mundo y en teorías geniales, nos contagia ese amor poderosísimo por la curiosidad literaria; Borges ha sido, además de un gigantesco escritor, un fervoroso y apasionado lector, y siempre ha compartido esa pasión con sus lectores. De todos los ensayos que componen esta obra, mis preferidos (y a los que vuelvo mentalmente una y otra vez, en pleno ajetreo laboral, o en medio de un embotellamiento infernal, entre bocinazos, insultos, y un calor que derrite las piedras) son: La Esfera de Pascal; La flor de Coleridge; El sueño de Coleridge; Nathaniel Hawthorne; Sobre Oscar Wilde; Sobre Chesterton; El primer Wells; Kafka y sus precursores; El ruiseñor de Keats; Sobre el "Vathek" de William Beckford.


Este libro reúne una serie de relatos breves que varían tanto en tema como en formato. Como todos los mejores libros de Borges, este también cruza límites entre géneros, aborda temas diversos desde una mirada sumamente personal pero al mismo tiempo universal y trae al escenario personajes y temas que atraviesan la historia de la humanidad.


Recomiendo el capítulo de la muralla china y el nuevo emperador. Una dulce metáfora sobre los pueblos y sus historias. Interesante análisis sobre las obras de autores como Whitman, Carlyle, Shakespeare y otros. También aportes significativos a las matemáticas y filosofía.


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Frases del libro OTRAS INQUISICIONES

A la gente le repugna ver un anciano, un enfermo o un muerto, y sin embargo está sometida a la muerte, a las enfermedades y a la vejez...

Publicado por:

Manuel CABEZAS VELASCO