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Sinopsis de OPINIONES DE UN PAYASO

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9 reseñas sobre el libro OPINIONES DE UN PAYASO

Hans Schnier es un artista, específicamente, es un payaso. Lejos de lo que se piense, es un trabajo muy serio y sacrificado. Siempre escuché decir a mi madre que es más fácil hacer llorar a alguien que hacerlo reír. Pero si algo tiene este libro es justamente el tono irónico y dramático de un payaso que tiene que hacer reír a los demás aun cuando se está muriendo por dentro. Su esposa, Marie, lo abandonó (y no es spoiler) para casarse con un católico fanático llamado Züpner. La tristeza que transmite Böll es tan auténtica, o sea que no tiene la intención de conmover, pero lo hace; que uno se engancha con el dilema. Esto se complica con el hecho de ser ateo. Hans no cree en el catalicismo, lo encuentra ridículo, pero Marie es una católica dogmática. Entonces en esta novela está el dilema del sentido de la felicidad personal y cómo depende de otras personas, lo que te hace infinitamente vulnerable. El hecho de desligarte de tus convicciones para abrazar la fe de la persona que más amas, dejar de ser tú para ser feliz. He ahí la fuerza de esta novela. Os invito a leerla advirtiendo que les costará, pero vale la pena.


El protagonista, Hans Shnier, nació dentro de una familia burguesa en Alemania a mediadios del siglo 20. Una familia acaudalada que se acomodó a la perfección al clasismo que resurgía en la posguerra. A pesar de los planes que sus padres tenían para él, Hans decide dedicarse a ser payaso, esa decisión lo lleva a una vida desordenada, impredecible, austera y auténtica. Hans está en pareja con Marie, católica dogmática, y su declive comieza cuando ella lo abandona, principalmente por sus cuestionamientos constantes a las "verdades" del catolicismo y sus imperativos morales, y por supuesto porque la vida de Hans no le da la seguridad que, en el fondo, ella pretendía. El libro tiene diálogos buenísmos, la ambientación es fantástica y la crítica a los dogmas del catolicismo no solo tiene vigencia, sino que está acompañada de un humor muy bien logrado. Reflexivo y entretenido, recomendable.


Es uno de mis preferidos. Un gran regalo de mi hermano hace varios años. De los pocos que se merecen una relectura.


Uno de mis libros favoritos de toda la vida. No puede ser más tierno. Está por todas las librerías de segunda mano. Lo compré y lo extravié mil veces, es más barato que una cerveza, y ahí está, porque tiene que llegar a todos.


Hans, protagonista del libro, es un payaso de profesión que apenas puede sobrellevar la partida de Marie, el amor de su vida, quien lo ha dejado para casarse con un hombre que conoció en los círculos católicos. A diferencia de los católicos, Hans es “monógamo por naturaleza”, no por elección, por lo que su vida sin Marie le resulta inconcebible. Refugiado en su departamento, y a través de las conversaciones -principalmente telefónicas- que entabla con sus allegados, Hans nos revela tanto la historia de su amor fallido, como la de la sociedad alemana durante los años de la segunda posguerra. "Me aburren los ateos, siempre hablan de Dios”, dice Hans. Y, en realidad, le aburren todas esas pretensiones a través de las cuales las personas frecuentemente ocultan sus verdaderas inclinaciones. Él no necesita esas fachadas. Insiste en que es payaso, no "clown". Aunque “clown” luzca más sofisticado. Le gusta el juego de la Oca –sobre todo, jugarlo con Marie– más que otros juegos intelectuales como el ajedrez o las damas. No le importa. El juego de la Oca, con Marie, es lo que lo hace feliz. Y si solo piensa en Marie, no es por un imperativo moral. No es algo que él se impone, o busque mostrar ante otros. Simplemente, forma parte de su naturaleza Amo este libro. En Hans hay una reivindicación de un humanismo muy profundo. Un recordatorio de todo lo que es esencial para nuestra felicidad, pero también de lo frágil que esta resulta en la medida que depende de otros.


"Opiniones de un payaso" obra con la que Heinrich Böll (Premio Nobel de Literatura 1972) se colocó en el centro de la conciencia alemana, no solamente de la literaria sino moral, política y religiosa. Católico ferviente, Böll se sintió comprometido a manifestar su desagrado ante las formas de adulteración y perversión que ciertos elementos representativos del catolicismo alemán creyeron conveniente adoptar con el fin de defender posiciones del poder político. A través de la irónica, inconformista, y a la vez conmovedora historia de «su payaso» Böll quiso devolver al catolicismo la conciencia de su espiritualidad y de sus deberes con las personas y sus humildes y patéticas pasiones individuales. Humor y ternura convierten estas páginas en el magistral retrato de una sociedad hipócrita y materialista, en una crítica feroz capaz de sobrecoger al lector. No en vano ha sido éste uno de los mayores aportes a la literatura alemana de posguerra; no en vano es, hoy en día, un clásico imprescindible. ****


Heinrich Böll, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1972 por, según la Academia Sueca, contribuir a la renovación de la literatura alemana por su combinación de una amplia perspectiva sobre su tiempo y una habilidad sensible en la caracterización, fue el máximo exponente de lo que se conoció en la Alemania de su tiempo, en plena posguerra, como literatura de escombros. Böll nació en 1917, cuando la Gran Guerra giró de curso gracias a la retirada del conflicto del imperio soviético y la entrada en el mismo de los USA. Vivió las posguerras de las dos grandes conflagraciones mundiales y retrató la situación en que quedó Alemania tras el desmoronamiento del III Reich. En 1963 escribió Opiniones de un payaso, novela escrita en primera persona que analiza el estado de una Alemania dividida por el muro de Berlín y en plena Guerra Fría. El narrador de la historia es Hans Schnier, un payaso de solo 29 años que, pese a su edad, vive en una penumbra que se antoja definitiva. Ateo empedernido, siente que la felicidad le ha sido vetada por completo por tres hechos diferentes pero coincidentes en el tiempo que amenazan con acabar con él para siempre: su abandono por parte de Marie, su compañera sentimental desde la adolescencia, para casarse con un católico; su ruina física y económica; y las críticas de los más conocidos críticos artísticos, que le dan prácticamente por acabado. Schnier llega a su piso de Bonn en plena crisis personal y se refugia en su piso, desde donde analiza su delicada situación y busca posibles alternativas: pedir dinero a su familia o a alguna de sus amistades y preparar la revancha, incluso en forma de asesinato, respecto a quienes le han traicionado. Böll, católico declarado, realiza, en boca del payaso, una exacerbada crítica de la sociedad alemana de posguerra, sobre todo en el tema religioso, donde no deja títere con cabeza. Ni en el bando protestante ni en el católico. Además, el autor hace varios guiños al dialecto renano en comparación con el alemán. Böll y Schnier se unen en las páginas del libro para criticar la hipocresía de una Alemania que afirma arrepentirse del nazismo y de unos demócrata-cristianos que buscan la fórmula perfecta para conservar una importante parcela en el poder político del país germano. Aunque, en mi opinión, lo verdaderamente importante en la novela es la afirmación de que el mundo de la política sí se inmiscuye en la vida personal de los ciudadanos. Un payaso que solo quiere ensayar y trabajar y ser amado por su esposa - porque, pese a no estar casados, la considera como tal - habrá de rendirse a la evidencia de que todo aquello que sucede a su alrededor - política, economía y sociedad - le aboca a cambiar sus números cómicos para no ofender a nadie. Y, además, verá cómo su compañera cede a las presiones de un grupo de activistas católicos y acaba dejándolo por uno de sus más afamados miembros. Parte importante de esa crítica a la doctrina católica imperante es el tema de la concupiscencia carnal. Böll critica la manera en que los católicos vulgarizan el instinto sexual hasta llegar a sublimarlo, impidiendo que las personas vivan el sexo como algo normal e inherente al género humano. Se refiere a la cuestión como hacer la cosa, hasta ridiculizar la hipocresía demo-cristiana. La elección de un payaso como protagonista le da a la obra un mayor dramatismo. Porque, ¿qué puede haber peor que un payaso desencantado que ha perdido la sonrisa con que hacer feliz a la gente? Sin duda, el objetivo de Böll al escribir Opiniones de un payaso fue devolver al catolicismo la conciencia de su espiritualidad y de sus deberes con las personas. Y, viendo el notable éxito y las ventas del libro en la época en que fue publicado, cabe pensar que sus demandas eran compartidas por millones de alemanes que vieron en esta historia una manera perfecta de hacer reflexionar seriamente a la sociedad alemana sobre el camino a seguir en la reconstrucción nacional. Y todo ello lo consigue Böll mediante una ironía capaz de conmover y hacer carcajear a la vez. Con todo, lo que más me ha llamado la atención de esta novela es la evolución del propio protagonista. Comienza clamando venganza contra las traiciones recibidas y pensando en pedir dinero a sus conocidos para poder salir adelante. Más tarde, sintiéndose incapaz de sobrevivir y viendo que nadie está realmente dispuesto a ayudarle, llega a verse en el espejo como un futuro suicida. Y, finalmente, decide tomar las riendas de lo que le queda de su vida y hace lo único que en verdad puede y debe hacer para salir del embrollo en que está metido: tira de sus propios recursos y comienza a actuar a las puertas de la estación de tren de Bonn. Un bonito final en el que la esperanza de un futuro todavía posible hace ver algo de luz al final de un túnel realmente muy sombrío.


No sé sino el Mejor Libro q he leído en mi etapa adolescente, Regalado-en su oportunidad- por mi mejor amigo Juan G


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FRASES DEL LIBRO OPINIONES DE UN PAYASO

Los aplausos fueron tan tenues, que oí el sonido de mi decadencia.


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