Sinopsis de NUMERO CERO

La cara oscura del periodismo y nuestra realidad en manos de quienes construyen las noticias. «Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el tiempo en saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores.» Con estas credenciales se nos presenta Colonna, el protagonista de Número Cero, que en abril de 1992, a sus cincuenta años, recibe una extraña propuesta de un tal Simei: va a convertirse en redactor jefe de Domani, un diario que se adelantará a los acontecimientos a base de suposiciones y mucha imaginación, sin reparar casi en el límite que separa la verdad de la mentira, y chantajeando de paso a las altas esferas del poder. El hombre, que hasta la fecha ha malvivido como documentalista y en palabras de su ex mujer es un perdedor compulsivo, acepta el reto a cambio de una cantidad considerable de dinero, y arranca la aventura. Reunidos en un despacho confortable, Colonna y otros seis colegas preparan el Número Cero, la edición anticipada del nuevo periódico, indagando en archivos que esconden los secretos ocultos de la CIA, del Vaticano y de la vida de Mussolini. Todo parece ir sobre ruedas hasta que un cadáver tendido en una callejuela de Milán y un amor discreto cambian el destino de nuestro héroe y el modo en que sus lectores vamos a mirar la realidad, o lo que queda de ella.

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12 reseñas sobre el libro NUMERO CERO

Me aburrió. Comienza con varios diálogos con mucho sentido del humor pero se cae enredado en la teoría de la muerte de Moussollini


El otro día estaba charlando con un amigo por Zoom y me mencionó la foto de Umberto Eco que subí a las redes sociales, en la que se lo puede ver muy joven, leyendo. En un principio hablamos de cómo algunos autores parecían eternizarse en un rango de edad, como si nunca hubieran sido más jóvenes o más viejos. Umberto Eco es uno de ellos, siempre a la vista con su barba tupida y su corbata en una edad cercana a los 50 años. También hablamos de Arlt, Sabato, Sartre, Neruda, Hemingway y otros tantos escritores que parecían no haber cumplido años nunca. Bien, en un momento de la conversación, mi amigo me dijo, como al pasar, que era triste que il professore se hubiese despedido con una novela como Número Cero, que «sin lugar a dudas» no estaba a la altura de sus antecesoras, ni siquiera de la que él consideraba más aburrida, La isla del día de antes. Ante esta afirmación, me mostré en desacuerdo (tal vez un poquito indignado), y empecé a defender su último trabajo de ficción. En primer lugar, una de las cuestiones que mi amigo indicaba como señal de decadencia era la extensión: mientras que todas las novelas anteriores de Eco superaban las 500 páginas, Número Cero apenas alcanzaba las 200, y esto gracias a un tamaño de letra y a un interlineado generosos. A esto, respondí que en literatura el tamaño no importa, ya que, según ese criterio, Borges no podría ser considerado un buen escritor (Borges siempre viene bien cuando se habla de tamaños). Además, según ese punto de vista, no haría falta leer las novelas para saber si son buenas o malas, simplemente se tendría que contar sus páginas y, a mayor número de ellas, mayor la calidad de la obra. Algo absurdo. Y no sólo eso, sino que, gracias a su breve extensión, Número Cero es la opción perfecta para aquellos que quieran conocer a Eco, pero no se animan a meterse en esos ladrillos intimidatorios como El nombre de la rosa, El péndulo de Foucault o El cementerio de Praga. En Número Cero se puede encontrar todo lo que identifica a Eco como escritor de ficción: las conspiraciones, los personajes que respiran literatura, las alusiones estéticas, el mundo impreso, las mentiras detrás de las palabras… Con otro agregado positivo, la historia transcurre en lo que podríamos decir «la actualidad». En efecto, Número Cero pertenece a esas novelas de Eco ambientadas en el siglo XX, junto a la ya mencionada El péndulo de Foucault y La misteriosa llama de la Reina Loana. Todo esto hace de Número Cero una excelente puerta de entrada al universo ficcional del escritor italiano. «Pero en lo que se refiere a las conspiraciones», siguió mi amigo, «no me vas a decir que Número Cero está a la altura de las otras». Bueno, en lo que se refiere a complejidad y extensión, claramente no, pero una vez más se trata de cómo se ve lo que se ve. Lo que para mi amigo es sinónimo de falencia, para mí no lo es. En Número Cero, la conspiración histórica central gira en torno a la muerte de Mussolini y plantea cómo el Duce pudo haber sobrevivido al avance de los aliados (y gracias a ellos) por medio de una sustitución con un doble para después venirse a vivir a la Argentina (o, en su defecto, irse a vivir al Vaticano). No obstante, esta conspiración (bastante interesante, de hecho) no es la única, ya que toda la novela es en sí una conspiración: el argumento devela cómo los medios de comunicación, en especial los diarios, manipulan los hechos y la verdad. Citas como «Los diarios enseñan a la gente cómo debe pensar» (p. 99) o «El caso es que los diarios no están hechos para difundir sino para encubrir noticias» (p. 169) son un buen ejemplo de eso. Para terminar, tengo que decir que no convencí a mi amigo, pero al menos hice el intento. Número Cero es el cierre de una carrera que, al menos para mí, se destacó dentro del panorama literario de los siglos XX y XXI. Considero a Eco un escritor genial y un intelectual digno del protagonismo que alcanzó. Sus ensayos contribuyeron a que la semiótica, la estética y la historia sean lo que hoy son; y sus novelas son desafíos de lectura que nos permiten ver la excelencia a la que puede llegar la literatura. Si todavía no leyeron nada de Umberto Eco, sepan que Número Cero es una buena opción para comenzar. No es lo mejor de él, es cierto, pero lo mejor de él está ahí.


El mundo de las noticias, los políticos sin límites morales, la decepción, la pasión, todo se da cita en este inteligente libro de Eco.


El periodismo queda expuesto bajo los criterios comerciales que es obligado a tener por lo caro que es producirlo. La edición cero simplemente abarca la disyuntiva de poder y capital de una forma prolífica por Eco. Recomendable y bueno para analizar cómo funcionan las cosas.


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