COMPRAR EN PAPEL

Sinopsis

Natica ha nacido en un momento equivocado. En Córdoba, en 1926, en unos tiempos en que la Guerra Civil pasa de ser una amenaza a una terrible realidad, en la desesperanza de una familia humilde... alguien convencido de la legitimidad de su libertad y de la pertenencia de su sexualidad no tiene cabida. Esta es la desgarradora historia de Natica, que se rebela a la inercia de una sociedad donde hombres y mujeres viven anestesiados por la religión y el poder del Régimen. Un drama histórico basado en hechos reales.

Año de publicación:2018

1 reseña sobre el libro NATICA

La novela traslada al lector al año 1926, un tiempo en el que nacer mujer significaba ser primero presa de la familia y después cautiva del marido. Ese año nace Natica con la desgracia de ser pobre y mujer. Hija, la segunda de nueve hermanos, de un matrimonio humilde -el padre piconero- que comparte cocina, retrete, pozo comunitario y pilón para lavar la ropa en la Rinconada de San Antonio. Natica nace pájaro libre, según el mal fario del gitano Tallero; y libre, en efecto, será su vida. Con su familia soportará las hambres de la pobreza, el terror impuesto en Córdoba y en la serranía por los golpistas franquistas, comandados por el siniestro general Varela que está a punto de fusilar a toda la familia, incluidos los niños por la única culpa de ser hijos de padres que, incluso en su ignorancia, se sentían republicanos. Desafía las miradas lascivas de los hombres que la rapan y la desnudan porque, aunque la estén humillando, piensa Natica, nadie podrá con ella. Vive en carne propia el negocio de la carne de muertos y de la grasa, igualmente de fusilados, para freír churros, porque el azote del hambre no se arredra ante el canibalismo. Pero sobre todo Natica no quiere pertenecer al “melindre cursi” que la rodea, a esa condición de mujeres resignadas a su suerte, nacidas para someterse y parir hijos. Ella quiere para sí una vida más plena, de persona, dueña de su sexualidad, un regalo de Dios junto con el pensamiento y la libertad. Por ello luchará durante toda su vida. Y así transcurre su existencia: pájaro libre que amará y por amor se entregará a quien le apetezca, a pesar del insufrible ruido de fondo y de superficie de la maledicencia. Víctima de violencia de género, de amores traicioneros y con un desenlace trágico que no es mi papel desvelar. Todo ello y mucho más constituye el núcleo central de esta novela. Una de las grandes líneas de fuerza de la misma es la denuncia que, en la voz vicaria de la protagonista, hace la autora de la hipocresía que hace mella incluso entre los menos favorecidos. Lo único que le importa a la madre de Natica es los que piensen y digan las vecinas. Por eso es incapaz de aceptar que su hija se sienta una mujer libre y actúe como tal: no resignada a su suerte y dueña de su sexualidad. El nuevo párroco que llega a la Rinconada, delator de cientos de feligreses que fueron fusilados y que predica desde el púlpito contra la oveja descarriada, tiene por costumbre flagelarse y rezar mientras le chupa el cipote a Agustinico, un gay perseguido solo por serlo. “Si el pecado es contrarrestado al instante, ninguna falta se comete, hijo mío, ya que saldas las deudas con el Santísimo sin que medie tiempo” (página 147). Otra es el feminismo, por supuesto ajeno a cualquier formación teórica, que alienta el pensamiento y la acción de la protagonista, y que le marca sin vacilaciones su lugar en el mundo. La novela rehace así mismo historias de perdedores, personas humildes, ajenas a partidos políticos, que simplemente aceptaban el orden constitucional y que fueron torturadas y fusiladas masivamente. En ese sentido, Natica es también una novela política, comprometida con la realidad y con la historia, que toma partido por los inmolados, por los miles de fusilados en Córdoba, pocos “desagravios”, sin embargo para Queipo de Llano. La vida y la ficción de Natica se desenvuelve, como ya señalé, en un contexto literario costumbrista, considerado frecuentemente un género menor de la literatura. Es verdad que la autora describe lo más impactante de la vida cotidiana y frecuentemente lo hace de forma colorista. No obstante, Lola Fernández Estévez se limita a describir la realidad, y esa forma de vida pintoresca y hasta un poco tópica era la real en aquellos tiempos. La escritora además rehúye cualquier propósito moralizante; es más, la juzga y la critica por la boca y las actuaciones de su protagonista. Crea además una galería de personajes inolvidable, el de Natica por supuesto, pero también el del Tío Papeles. A pesar de la modalidad narrativa de una novela en tercera persona, con presencia manifiesta del narrador, no decrece la objetividad del discurso, porque el personaje central no es una invención, y en segundo lugar porque hasta los objetos más nimios está documentados. Novela de temporalización lineal, tiempos marcados además por los encabezamientos de las secuencias. Así pues, el tiempo de la historia y el tiempo del discurso coinciden plenamente. Excelentes las descripciones de los marcos escénicos y temporales -años de miseria, hambre y atrocidades-, y una tonalidad neutra a lo largo de casi toda la novela, pero que roza lo épico en el desenlace de la ficcionalización de esta mujer que se negó a ser eclipsada y no quiso estudiar para santa. Francisco Martínez Bouzas


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