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Sinopsis de NARCO CDMX

El narco inunda el país... excepto la Ciudad de México. Por increíble que parezca, ése ha sido el discurso oficial de todos los gobernantes que ha tenido la capital del país. Ningún jefe de gobierno, nunca, ha aceptado que los cárteles campean en el corazón de México. Este libro los refuta y evidencia el problema. Caso a caso, documenta qué grupos se pelean las 16 alcaldías, cómo operan, qué está en juego y de qué tamaño es el monstruo que las autoridades se niegan a ver. Aquí está todo. Así, Narco CDMX demuestra que, en el ajedrez del crimen organizado, la Ciudad de México juega un rol muchísimo más importante de lo que se pensaba. Y alerta: seguir ignorando el desastre pone en riesgo la viabilidad de toda la nación. Es la última llamada. Prólogo de Héctor de Mauleón

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1 reseñas sobre el libro NARCO CDMX

Brutal radiografía al mundo de la delincuencia e impunidad en la CDMX, negada por los altos mandos y la policía, esto por las alianzas que tienen con los capos. La idolatría que tiene la sociedad mexicana y latinoamericana hacia estas figuras me hace reflexionar. Mi visión es que se debe a que somos sociedades víctimas de la desigualdad y el hambre. La impotencia de los de abajo se combina con la admiración de como algunos pueden escalar en este sistema vil y quedar en la cima de lo que consideramos (a mi ver erróneamente) como éxito; el dinero y poder a cantidades inimaginables. Las consignas "El señor Ojos no es un delincuente, ayuda a la gente" y "El señor Ojos no roba, no secuestra no extorsiona, le da trabajo a la gente" que gritaron nuestros hermanos de la CDMX en el funeral del capo apodado "El Ojos", evidencia lo dicho anteriormente, ya que ante la vulnerabilidad de estas personas se les utilizó como informantes ante posibles operativos a cambio de un trabajo de mototaxista, trabajo el cual tanto necesitaban. La gente siente la bota del sistema en el cuello, llevando a ignorar actos atroces por recibir ayuda, a armar y/o entrar a organizaciones delictivas, y a guardias de seguridad y policías a callar si ven algo y hasta a protegerlos. "Yo soy yo y mi circunstancia", todos estamos encerrados en este bucle sin aparente escapatoria, pero ¿Y el estado que cuenta con dinero y poder para acabar con la necesidad de la gente que busca el pan de cada día independientemente de cómo lo logre?