Sinopsis de MURO FANTASMA

A lo largo de sus diecisiete años de vida, Silvie ha aprendido de su padre, aficionado a la historia de la Edad de Hierro, cómo vivían los antiguos britanos y también cómo morían algunos de ellos: víctimas de ofrendas rituales a manos de su propia tribu. La familia de Silvie participa en una «experiencia» organizada por un profesor de arqueología para sus estudiantes: recrear, en una acampada en el norte de Inglaterra, la vida de los britanos, adoptar sus costumbres y adaptarse a sus condiciones de vida. A medida que pasan los días, Silvie se da cuenta de que el afán de su padre por imitar con la mayor fidelidad el pasado pone en peligro el delicado equilibrio de la convivencia del grupo, y se pregunta con pavor qué estará dispuesto a sacrificar en nombre de la pureza cultural.

2 reseñas sobre el libro MURO FANTASMA

El libro empieza despacio, de forma terrenal y hasta un poco sosa con un experimento arqueológico... pero te adentra poco a poco en las penumbras dejándote un poco ciega hasta que finalmente, te acostumbras a la oscuridad y cuando podés ver... ese mismo libro se ha transformado en una boca llena de dientes que te muerden, te mastican y te tragan. Porque Sarah Moss sabe cómo inquietar al lector. Sabe cómo hacer sentir miedo. A mí el relato me encantó, aunque debo advertir que si bien sutil, es claramente poco halagueño hacia el género masculino. Y no necesariamente justo. Al terminarlo, una se termina preguntando: " los hombres nos siguen cagando a palos, porque físicamente son más fuertes, o porque después de siglos alimentándonos todos a base de absolutismos patriarcales y machistas, aún hay idiotas que creen que las mujeres somos derecho y propiedad y que debemos obedecer a riesgo de ser castigadas? Es biológico o cultural? Lo sé. A los hombres esto les cae gordo. Lo siento. Tampoco me fascinan las posturas feministas extremas. Pero quisiera que se pongan en nuestro lugar. Les hablaré en concreto: cuando era chica, mi hermana y yo, siendo tranquilas pasamos desapercibidas. Pero se pudrió todo cuando empecé a tener voz: mi adolescencia. Cuando mi padre vio que la nena no era ni modosa, ni callada, ni convencional. A partir de ese momento, yo fui un problema y pasé a ser educada a base de insultos, amenazas, intimidación y algún que otro golpe. Uno de los recuerdos más nítidos que tengo es que un día mi padre se enojó porque lo desobedecí y adelante de mis amigos empezó a amenazarme. Solía gustarle asustarme invadiendo mi espacio físico. Se me acercaba demasiado, con los ojos de un desquiciado y con el dedo índice me tocaba el pecho fuertemente, empujándome una y otra vez, mientras me repetía " pendeja de mierda, quién te crees que sos?". Yo podre estar loca y ser valiente pero asustarme, me asustaba. Adolescente de metro sesenta contra un tipo de 90 kilos...Ese día, me retorció la mano de tal forma que me dislocó el pulgar. No fueron miles de veces ...aunque una de ellas sí fue grave y terminé presentando denuncia en la comisaria (😕). Pero hicieron que creciera defendiéndome. Y si a mí me costó prácticamente 20 años dejar de creer que todos los hombres no quieren lastimarme y que no son todos unos hijos de puta, a mí que al fin y al cabo no me pasó nada, qué queda para las que fueron abusadas, golpeadas a diario, violadas y humilladas? Cómo pretenden que una mujer rota no crea que todos la van a dañar? Y que todos son iguales? Como dije, no me gustan los feminismos violentos y a ultranza. Son igual de malos que el machismo. Pero entiendo por qué están. Crecieron a la sombra de siglos y siglos de maltrato. La violencia nunca es gratuita. Ni para los hombres, ni ciertamente tampoco para las mujeres. P.d: yo no opino que sea biologico. Creo que idiotas hay con cromosoma xx y xy. Pero eso lo sé hoy. Me costó darme cuenta. ⚠️En Alibrate, las reseñas tienen 2 corazones❤💙. Si queres darle like, no olvides hacerlo en ambos ❤💙. El importante es el que está dentro de un circulo⭕. Gracias por leerme😃


Muro fantasma es de esas novelas que se remontan al pasado para relacionarse con la actualidad, buscando una explicación simple de por qué aún hoy, las cosas siguen como están.  Y Sarah Moss se pone en la piel de Sylvie para mostrarnos cómo el papel de la mujer debía mantenerse al margen cuando un tipo, en este caso su padre que era el jefe, el mandamás sin más de la familia, era el que siempre tenía la última palabra y el que exigía respeto. Ella será la representación de esa mujer rebelde con una personalidad fuerte que intenta no doblegarse pero que aún sigue siendo humana y tiene miedo. Porque siempre existió y seguirá estando, un miedo que no te deja hablar, gritar, correr, huir o enfrentar. Un sentimiento que muchas de las mujeres sentimos, yo lo sentí, la que esta cerca mío o la que está leyéndome lo ha sentido. Y es tan terrible que no te deja respirar. Sí, un día se vuelve un poco ligero, llevadero… pero jamás desaparece. Sarah Moss deja en claro su postura con respecto al hombre. Y quién es la víctima. Corta y con una escritura atrapante, a pesar de tener un inicio un poco pesado pero que llegando el momento toma un ritmo acelerado y nos mantiene a la expectativa, dejándonos en esa pregunta tan polémica, ¿está en su naturaleza ser esa persona agresiva, que no puede ser de otra forma o simplemente está todo culturalizado?   🚨Si te gustó esta reseña el like en el corazón de arriba a la derecha o en ambos corazones 💙❤️. MUCHAS GRACIAS ♥️♥️♥️😊


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