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Sinopsis

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Año de publicación:2004

2 reseñas sobre el libro MONARQUIA DEMOCRACIA Y ORDEN NATURAL

"En esencia, como con todas las llamadas ONGs, el estado logró transformar la industria del gobierno limitado en un vehículo más para su propio engrandecimiento. Hay que elegir una estrategia completamente diferente. Para los socialistas, es perfectamente racional hablar y buscar acceso al estado, ya que la izquierda quiere aumentar el poder del estado. Pero si queremos reducirlo o eliminarlo esto es darle legitimidad y fuerza. El ignorarlo, evitarlo y repudiarlo ostentosamente, y excluir a sus agentes y propagandistas como indeseables, es restarle autoridad y debilitar su legitimidad" HANS-HERMANN HOPPE


Hans-Hermann HOPPE es para mí el intelectual vivo más importante de la actualidad, es el anarcocapitalista más sólido, el mejor argumentador de la economía austríaca (no es casual que fuese discípulo de Habermas!). Hoppe es (por su paciencia pedagógica) casi una maestra jardinera de la libertad. Lo que no se les comprende a otros pensadores como Berlin o Mises se le entiende sin fisuras a Hoppe. ¡Quién es Hoppe? Vayan unas palabras suyas como para ir viendo de qué se trata: “Los impuestos nunca, a ningún nivel de imposición, serán consistentes con la libertad ni con los derechos de propiedad del individuo. Los impuestos son robo. Los ladrones – el estado y sus agentes y aliados – hacen un gran esfuerzo para ocultar este hecho, pero simplemente no hay forma de ocultarlo. Obviamente, los impuestos no son pagos normales ni voluntarios, por bienes y servicios, porque a usted no se le permite abstenerse de pagar si no está satisfecho con el producto. Usted no será castigado si deja de comprar coches de Renault o perfumes de Chanel, pero será arrojado a la cárcel si deja de pagar los costos de escuelas públicas o universidades estatales, o los gastos pomposos del parasito gobernante. Tampoco es posible interpretar los impuestos como pagos de alquiler normal, como aquellos hechos por el inquilino al dueño de un bien. Debido a que el estado no es el dueño arrendador de toda la tierra ni el de todos los individuos. Para ser el dueño arrendador, el estado tendría que ser capaz de probar dos cosas: en primer lugar, que el estado, y nadie más, es dueño de cada centímetro de tierra, y segundo, que tiene un contrato de arrendamiento con todos y cada uno de nosotros, relativo al uso, y al precio de dicho uso, de las propiedades. Ningún estado puede probar esto. No tienen los documentos necesarios para tal efecto, ni pueden presentar un contrato de alquiler. Por lo tanto, sólo hay una conclusión: los impuestos son el robo y la extorsión por los cuales un segmento de la población, la clase dominante, se enriquece a expensas de otra, la de los gobernados.”


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