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Sinopsis de MEDITACIONES METAFISICAS

Los temas capitales de las Meditaciones. La esencia de Descartes. Incluye dos apéndices e indicaciones bibliográficas fundamentales. Selección, glosas y notas de Juan de Dios Vial Larraín.

Año de publicación:1998

2 reseñas sobre el libro MEDITACIONES METAFISICAS

Libro conocido por su famosa frase: <<cogito ergo sum>>; "pienso, luego existo" ;aunque personalmente me genera discrepancia; puesto que, si bien, en la segunda meditación encontramos el siguiente párrafo: "(...) ¿Soy tan dependiente del cuerpo y de los sentidos que, sin ellos no puedo ser? Ya estoy persuadido de que nada hay en el mundo; ni cielo, ni tierra ni espíritu ni cuerpos, ¿y no estoy asimismo persuadido de que yo tampoco existo? Pues no; si yo estoy persuadido de algo , o meramente si pienso algo, es porque yo soy (...)" Lo que pasa dentro del juicio cartesiano, es que, deriva <existencia> por una relación condicional y co-dependiente para generar un pensamiento que se sabe de sí mismo [conciencia de sí para sí; es decir, se toma a sí mismo como conciencia de examen y evaluación, y hace presente su en sí]; no por el hecho prepositivo de eliminar aquello por lo cual se sabe ser <substancia>; es decir, su dimensión ontológica y sus relaciones con el cuerpo, movimiento, figura , lugar [extensión] ; y que son "quimeras (elementos compuestos) [del] espíritu"; pero, para que dada argumentación sea correlativa con que, pensamiento se iguale a la existencia de sí; la permutación conmutativa debe ser igual de válida, o sea, existo porque pienso. Siendo figurativamente similar al juicio Parmenideo ; "Ello mismo, pues, ha de inteligir<se> y ha de ser" [Diels, Hermann and Kranz]; pensar y ser, son una misma realidad, y no es derivación condicional de que para <ser> -aunque para saber de si mismo es necesario la intelección de una conciencia de si - <ser> en lo físico para derivar la actitud racionalista del juicio; pues, no ha de suprimirse la <experiencia> . Ahora ¿Cómo capto la conciencia de mi < en-si> que es contenido de si mismo sin relacionarme con una experiencia de los sentidos? Pues, percibirse a si mismo, es distanciarse de si y experimentar distante a su propio yo , y que, en la aprehensión del objeto mismo, le damos [su] realidad cuando es captado; lo cual no lleva, a que, tomar conciencia de si, es también volverse <lo captado> . Pues, entonces, <pensar>, es ya poseer existencia de lo dado; y no una revelación del pensamiento mismo que actúa como un agente independiente de una corporalidad... Ahora bien, esto recae en la suposición contra-argumentativa de la existencia de una conciencia pensante sin poseer corporalidad, y que si le aplicamos la categoría del <cogito>; tal <conciencia> podría ser puro pensamiento no de sí mismo, pues no estaría atravesado por la <corrupción> del cuerpo. y seria <conciencia para otros> ¿Porque sería conciencia para otros? pues, recaeríamos en un absurdo solipsismo, donde el <yo> básicamente establecería sus propias estructuras cognoscitivas en una realidad donde subyace <otras> conciencias... Ciertamente, Descartes es el Padre de la <subjetividad moderna>, y en el detalle de la lectura, se encuentran diversos problemas relacionado a su racionalismo; este libro se comprende de 75 páginas; en donde aborda 6 meditaciones que serán arduamente discutidas por los empiristas ingleses, y fundamentados por aquellos que ven en Descartes la fundamentación epistemologica; sin embargo, se debe entender que hay cierto dejo empirista en los razonamientos cartesianos Así la mayor parte de los que estudian la mecánica sin la física y fabrican al azar nuevos aparatos para producir movimientos. A sí también aquellos filosofos que, desdeñadas las experiencias, piensan que la verdad ha de nacer de su propio cerebro como Minerva del de Jupiter. [Descartes. Reglas para la dirección del espíritu. Regla V]


La segunda obra más importante del autor francés nos transmite cierta reminiscencia a su Discurso del Método, pero en esta ocasión no se centra tanto en el método sino en las conclusiones, intentando demostrar a los escépticos la existencia del yo, Dios y el mundo partiendo desde su conocida duda metódica. Si bien es sorprendente la maestría con la que llega a la famosa sentencia "pienso luego existo", a partir de entonces empieza a echar aguas cuando en vez de encontrar razones "claras y evidentes" en las que creer, las inventa para justificar sus creencias, sobre todo en lo que respecta a Dios, pues si que ciertos argumentos a favor de la existencia del mundo extenso son dignos de tener en cuenta


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