Sinopsis de LOS JUSTOS

Drama estrenado en 1949, “Los justos” desarrolla, en el ámbito histórico de la Rusia zarista, algunos de los temas que obsesionaron a Albert Camus (1913-1960) a lo largo de su vida y que atraviesan como hilo conductor toda su obra. La contraposición entre el idealista Ivan Kaliayev y el implacable Stepan Fedorov arroja luz sobre el dilema moral implícito en todo terrorismo y permite al autor, a través de unos diálogos de gran belleza literaria y densidad ideológica, indagar en la dialéctica del fin y los medios, así como mostrar la opresión y el despotismo que la utilización de cualquier violencia lleva aparejados.

5 reseñas sobre el libro LOS JUSTOS

En "Los Justos" (1949/1950. Título original: "Les justes") Albert Camus aborda el tema de los "eventuales" valores morales de los terroristas, si el fin justifica los medios como así también si quien mata por una idea es un héroe o al final del camino es un homicida más. Todo este tipo de reflexiones se da en el contexto de la Rusia de los Zares, que no era exactamente un modelo de sociedad con justicia social distributiva, sin embargo el punto es hasta donde se justifica la violencia para cambiar el orden establecido. En ese berenjenal pesa también la particularidad de la Rusia de fines del siglo XIX hasta casi mediados del siglo XX donde cualquier cosa se arreglaba con un duelo a muerte o quitando la vida del prójimo (conducta que fue copiada por muchas otras sociedades filorusas). Así las distintas posiciones se corporizan en la figura de Stepan Fedorov (aparentemente el dispuesto a matar niños, ancianas y hasta a seguidores de Luis Miguel con tal que la Revolución triunfe) y por el otro Ivan Kaliayev que sintetiza el perfil del idealista. En el medio de ellos, no podía faltar Dora, la chica linda, que por ser la mujer del grupo, como suele suceder, es la mas sensata de todos. Los diálogos hoy pueden parecer inverosímiles, pues los jóvenes idealistas de nuestra época lo que quieren es cambiar su automóvil y no cambiar el mundo (convengamos que nuestros tiempos son menos violentos aunque no tanto como a uno le gustaría). Los debates son ricos, atemporales, filosos. Particularmente creo que por la propia naturaleza el hombre nació para ser LIBRE, y cuando un gobierno o un partido político le indica a los individuos lo que deben pensar, lo que deben consumir, lo que pueden y no pueden leer o peor lo que pueden hacer o no .... en post de la revolución, esos revolucionarios no son otra cosa que imbéciles que justifican lo injustificable por la bendita "Revolución", y allí es donde la gente pensante se da cuenta que la escuela del pensamiento único no es coherente con nuestra propia naturaleza. Datos anecdóticos, pero interesantes. La obra de teatro fue estrenada el 15 de diciembre en el Hébertot de París, el 15 de diciembre de 1949. En la obra por supuesto Dora fue interpretada por "María Casarès" quien fue uno de los grandes amores en la vida de Camus y Stepan Fedorov fue interpretado ni mas ni menos que por el genial Michel Bouquet. El libro se lee de un tirón y es de lectura sencilla. Desde ya pido disculpas si herí alguna susceptibilidad con mi posición, es lo que pienso y respeto e intento comprender a quien piensa distinto a mi.


Una lucha de pasiones entre terroristas. Cometer un asesinato es justo cuando acaba con un ideal, o es un crimen porque se mata a un individuo aunque ese represente un ideal? Y debe uno morir y no ser perdonado. El castigo de muerte es su felicidad. Es su máximo triunfo. Combatir tiranía con terror. Violencia con violencia. Dónde está lo justo para ser justos?


La justicia es un concepto muy frágil y en constante movimiento. Los Justos se desarrolla en la Rusia del siglo XX, donde un grupo de comunistas organizan un atentado al Gran Duque para asesinarlo y "liberar" al pueblo del despotismo. Aquello que parecía sencillo se termina ramificando y complejizando, y aparece el absurdo. ¿Qué es lo justo? ¿Quiénes son justos y quiénes injustos? ¿Cuándo se justifica un crimen? Camus lo deja todo ahí, en la duda existencial, en la cárcel del mundo. Dios no tiene respuesta, y la humanidad parece no tener salida justa. Recomendada, fácil de leer.


Es una obra de teatro, por lo que, si no te gusta este tipo de lecturas, no lo intentes. Toda la obra gira sobre las dos formas de vista de la revolución rusa. Si empiezas a leerlo, échale ganas.


Esta lectura de Los Justos es hecha bajo el marco teórico del libro "El hombre rebelde" del propio Camus, en donde da sustento a las interpretaciones de esta obra de teatro. Los Justos es una obra teatral escrita por Albert Camus, que se constituye como la representación artística de su ensayo filosófico “El hombre rebelde”. Para Camus, esta historia es importante porque se ven retratadas las posturas filosóficas que condujeron a Europa hacia la Primera y Segunda Guerra Mundial. Se muestra cómo un grupo de revolucionarios rusos se organiza para realizar un atentado contra un Duque. Esta organización simboliza la rebeldía, dado que busca establecer un nuevo orden sin las injusticias que el Duque, como representante del feudalismo, representa. Kaliayev, miembro de la organización, es el encargado de detonar la bomba. Al momento de atentar contra el Gran Duque no puede, porque en el carruaje se encontraban dos niños. En este momento, se presenta ante la organización un gran dilema que, para Camus, es el corazón del pensamiento rebelde: los límites. ¿Cabe, en un movimiento rebelde, el asesinato de unos, en nombre de un fin superior? Para Kaliayev la respuesta es No. Sin embargo, para Stepan, otro miembro de la organización, la respuesta es Sí. En esta discrepancia se resume, para Camus, el conflicto del pensamiento Occidental de la primera mitad del siglo XX. Stepan representa al nihilismo, que cree en la libertad absoluta y, por ende, legitima el crimen. Mientras que Kaliayev es la encarnación del auténtico pensamiento rebelde, que, si llega a transgredir el límite, paga con su muerte. A la final, Kaliayev asesina al Duque, cuando iba solo en su carruaje. Lo llevan a un calabozo y pretenden conseguir los nombres del resto de revolucionarios. Sin embargo, Kaliayev no los traiciona y espera, de forma digna, su muerte a manos de una justicia, que para él era injusta, puesto que legitimaba el sufrimiento del pueblo ruso. Para Camus, la mayor dignidad a la que puede aspirar un rebelde auténtico cuando llega a trasgredir el límite, es decir, atentar contra la vida del otro, es la muerte propia. Al morir Kaliayev, ya no es criminal. Con su muerte ha legitimado el pensamiento rebelde y no ha caído en la simpleza del nihilismo, que es causar muerte y destrucción sin castigo ni pesar.


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