RELIGIÓN Y FILOSOFÍA

LOS ENEMIGOS INTIMOS DE LA DEMOCRACIA

TZVETAN TODOROV

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Sinopsis

Este libro nos descubre al Todorov más implicado con el presente, en la línea de El miedo a los bárbaros. Los enemigos íntimos de la democracia denuncia que los peligros que acechan a las democracias occidentales no son tanto externos, como se nos ha querido hacer creer invocando el terrorismo islamista, los extremismos religiosos o los regímenes dictatoriales, sino internos. Todorov argumenta que nadie pone tanto en peligro la democracia como tres tendencias crecientes en el mundo occidental, empezando por los Estados Unidos: el mesianismo (que dio lugar a la invasión de Irak y a otros intentos de imponer por la fuerza la democracia en el mundo), el ultraliberalismo (el imperio de la economía por encima de la política, el poder de los medios de comunicación, el desmantelamiento del estado del bienestar) y el populismo y la xenofobia (el miedo al extranjero, el aumento del nacionalismo excluyente). Así pues, el enemigo está en nosotros mismos. Todorov llama a resistir y propone la necesidad de una «primavera europea» que ponga fin a estas derivas desde el convencimiento de que quien decide nuestro destino no es sino la suma de nuestras voluntadesEste libro nos descubre al Todorov más implicado con el presente, en la línea de El miedo a los bárbaros. Los enemigos íntimos de la democracia denuncia que los...

Año de publicación:2016

1 reseña sobre el libro LOS ENEMIGOS INTIMOS DE LA DEMOCRACIA

La controversia entre Agustín ( nacido en el 354 en el norte de Africa, obispo de Hipona en el 395) y Pelagio ( nacido en las Islas Británicas por el 350 ) sobre el peso y el mérito de la propia voluntad en lo concerniente a la "salvación", abre el juego de este análisis sobre los enemigos internos de la democracia. La elección de esta diatriba me tomó por sorpresa y me asombró. El desarrollo posterior del libro me mostró lo acertado de dicho punto de partida. Todorov - quien agradece los aportes de muchos autores, en especial los de su amigo Francois Flahault, filósofo e investigador en ciencias humanas - muestra los peligros que acechan a la democracia y que derivan de erigir en principio único a uno de los tres elementos constitutivos de la misma: el pueblo, la libertad y el progreso. Cuando uno de ellos cae en la "desmesura" tenemos populismo, ultraliberalismo y mesianismo respectivamente. La hipertrofia de uno atenta contra la salud del conjunto. Por qué la "desmesura" ? Porque los griegos consideraban a la voluntad ebria de sí misma, a la voluntad orgullosa de poder lograrlo todo ( la hybris) como el peor defecto de la acción humana. Interesantes los análisis de los medios de comunicación y eventuales monopolios ( con ejemplos concretos); los vuelcos xenófobos y nacionalistas de ciertos populismos de derecha que ven en el extranjero o el inmigrante a una creciente amenaza; el habitual diagnóstico de la izquierda de culpar en el plano social a un enemigo externo ya sea capitalista, burgués, rico, etc.; la injusticia y el desequilibrio que significa el Consejo de Seguridad en el seno de las Naciones Unidas; el papel de la televisión que es en sí misma populista pues favorece la seducción en detrimento de la argumentación; la comparación entre el demócrata que prioriza las comisiones de estudio y el populista que alienta las asambleas deliberativas; la emoción a la que apela el populista y la argumentación del demócrata; el multiculturalismo y la amenaza de la desculturización; el triunfo del mercantilismo en la globalización que permite la libre circulación de ideas, noticias y productos que convive con un liberalismo que obstaculiza/impide el libre tránsito de las personas, en especial de los inmigrantes ( productos sí, personas no). Descubrir al enemigo dentro de nosotros inquieta más que creerlo lejos y diferente. Escandaliza pensar - dice el autor - que Hitler era un ser humano que tenía ciertos rasgos en común con nosotros. Agustín y Pelagio son dos tendencias en cada individuo ( traspolables a lo social). Cada uno aporta una confluyente enseñanza: se puede fomentar la LIBERTAD de las voluntades ( como quería Pelagio) pero poniéndole un límite ( como hacía Agustín) no ya desde el concepto religioso de pecado original sino desde el INTERES COMUN.


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