Sinopsis de LLÉVAME A CASA

Juan ha conseguido independizarse lejos de su país cuando se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal debido a la muerte de su padre. Su intención, tras el entierro, es retomar su vida en Edimburgo cuanto antes, pero su hermana le da una noticia que cambia sus planes para siempre. Así, sin proponérselo, se verá en el mismo lugar del que decidió escapar, al cuidado de una madre a la que apenas conoce y con la que siente que solo tiene una cosa en común: el viejo Renault 4 de la familia. «De todas las responsabilidades que asume el ser humano, la de tener hijos es, probablemente, la mayor y más decisiva. Darle a alguien la vida y hacer que esta prospere es algo que involucra al ser humano en su totalidad. En cambio, rara vez se habla de la responsabilidad de ser hijos. Llévame a casa trata de esa responsabilidad y de las consecuencias de asumirla», Jesús Carrasco. Esta es una novela familiar que refleja de forma brillante el conflicto de dos generaciones, la que luchó por salir adelante para transmitir un legado y la de sus hijos, que necesitan alejarse en busca de su propio lugar en el mundo. En esta emotiva historia de aprendizaje, Jesús Carrasco traza una vez más personajes formidables sometidos a decisiones fundamentales cuando la vida los pone contra las cuerdas.

19 reseñas sobre el libro LLÉVAME A CASA

Cinco años ha tardado el autor de Badajoz Jesús Carrasco en volver a la escena literaria. Tras un breve tiempo en el que llegó a plantearse dejar de escribir novelas al autor de Intemperie (2013) y La tierra que pisamos (2016), le vino la inspiración a comienzos de 2019. En apenas cuatro semanas escribió la historia de Llévame a casa, sobre cuyo borrador original trabajó durante todo el año 2020. Carrasco demostró ya con Intemperie --probablemente el mejor debut literario español en muchos años-- que es un artesano de las palabras. Su estilo se caracteriza por un lenguaje escueto, crudo, descarnado y a la vez repleto de lirismo y poesía. Sus historias no son alegres, aunque tampoco excesivamente tristes. Es la vida misma la que pasa ante nuestros ojos. Una vida dura pero con matices positivos que nos la endulzan hasta en sus peores momentos y situaciones. Carrasco equilibra sus textos con una mezcla de precisión y contención. Es decir, de descripciones milimétricas de los ambientes, sentimientos y pensamientos de sus personajes y de espacios en blanco que espera sean rellenados por el lector, que nunca puede pretender ser pasivo.Asegura Carrasco que Llévame a casa es su novela más autobiográfica. Tanto él como su protagonista vivieron en Torrijos (Toledo), donde participaron en carreras de medio fondo en su juventud, y luego en Edimburgo, lugar en el que sobrevivieron en un principio como trabajadores hosteleros. Además, ambos huyeron de alguna manera del medio rural en busca de la ciudad. Y regresaron de nuevo a sus orígenes unos años más tarde. Ambos, escritor y personaje, protagonizaron, pues, una especie de huida y de retorno. Cual hijos pródigos. La concepción literaria y humana de Jesús Carrasco acerca del mundo que nos rodea incluye la naturaleza y los espacios naturales. Una eterna e indisoluble unión entre el hombre y la tierra, entre la carne y la arena, entre los huesos y el polvo del que venimos y al cual acabaremos regresando. Emociones que son compartidas también con una entidad superior a la cual pretende rendir homenaje en esta novela: la familia. Y también de un mandato ético ineludible: cuidar del desvalido y del enfermo. En el caso de Juan, una madre viuda que padece una de las más terribles enfermedades de nuestro tiempo: el alzheimer. Hecho que, paradójicamente, permitirá a Juan redimirse con su familia.Llévame a casa es una novela familiar que refleja con brillantez la distinta manera de ver la vida de dos generaciones sucesivas: la de los padres de Juan e Isabel, su hermana, que lucharon por transmitir una herencia y un legado a sus hijos, y la de estos, que necesitan tomar distancia física y humana buscando su propio lugar en el mundo. Para poder vivir sus propias vidas. Para ser independientes, en todos los sentidos. De todas las responsabilidades que asume el ser humano, la de tener hijos es, probablemente, la mayor y más decisiva. Darle a alguien la vida y hacer que esta prospere es algo que involucra al ser humano en su totalidad. En cambio, rara vez se habla de la responsabilidad de ser hijos y de las consecuencias de asumirla. Pues bien, Llévame a casa sí habla de ella. Y con una claridad de ideas y unos valores humanos que asombran y tocan la fibra sensible del lector. Un lector incapaz de dejar el libro sobre la mesa ni para ir al baño. Existen libros que son buenos por las historias que narran. Otros que, pese a no contar historias muy interesantes u originales, emocionan por cómo están escritos. Y luego están las obras maestras: aquellas que atan al lector a sus páginas por tratar un tema de interés y, además, estar narrados de forma sublime. El caso que nos ocupa se acerca mucho, muchísimo a estos últimos. Los libros de Carrasco calan y es un escritor muy a seguir en los próximos años. Y si hemos de esperar cinco años más, pues lo haremos. Porque, sin duda, estamos ante uno de los grandes. Y a estos jamás debemos pedirles intereses de demora.


Otra magistral novela de Carrasco, al igual que Intemperie y la tierra que pisamos, "llévame a casa" nos vuelve a llevar al mundo rural a través de descripciones casi poéticas del paisaje, las emociones, las relaciones. Carrasco es un maestro de la palabra y en esta última novela nos habla de la familia, de las relaciones padres/hijos y hermanos, de la responsabilidad de ser padres pero también de la de ser hijos. Esos hijos que se encuentran perdidos al ver el deterioro de sus padres. Es una novela que a pesar de contarnos cosas tristes lo hace de un modo tan tierno, íntimo y realista que hace que la novela sea de las más bellas que he leído. Recomendable


Llévame a Casa es una historia emotiva, sobre la familia, los lazos que nos unen y las heridas que nos distancian. Llena de recuerdos, de reproches y de sentimientos contenidos, sin dramatismo ni violencia, donde parece que no pasa nada pero pasa todo. Nos desgrana una realidad donde no hay un final porque realmente es un principio, o más bien un parón en el tiempo que nos deja inmóviles, con el futuro y el presente entre paréntesis. La verdad es que Jesús Carrasco me ha sorprendido. Ahora, por supuesto, toca ponerme con Intemperie que ya hace tiempo que está en pendientes.


Extraordinaria novela de Jesús Carrasco, ya me había encantado Intemperie y ésta no le ha ido a la saga. Nos habla en ella básicamente de sentimientos, de reproches familiares, de los que hacemos a los demás y sobre todo a nosotros mismos. De regresar a nuestras raíces, a lo que somos, de una búsqueda interior que siempre suele acabar en la casilla de salida. El autor nos cuenta de manera excepcional la vuelta del hijo pródigo , que se fue para quitarse de enmedio, de una vida rural que creía que no era la suya, y que se encuentra con un padre muerto, una madre enferma y a su hermana , que se lo ha " comido " todo durante los últimos años. Volver para comenzar de nuevo. Genial. Me encantan este tipo de novelas donde prima lo que piensan los personajes y como nos lo cuenta el autor .


Es el segundo libro de este autor que leo. No tiene desperdicio. Lo que cuenta y cómo lo cuenta. La distancia generacional entre padres e hijos que en una época determinada, al ser los primeros además del ámbito rural, se vuelve abismal, con lo que ello supone para la comunicación y comprensión mutuas.


Una novela absolutamente conmovedora, de esas que nos hacen replantear los vínculos, los proyectos de vida y las prioridades. Una novela que nos recuerda que no podemos huir del pasado ni renegar de nuestros orígenes sin pagar un precio muy alto. Una novela que nos habla del paso del tiempo, de lo que se lleva y de lo que nos queda. Y es sobre todo, una novela que refleja la finitud de nuestra existencia y la inmensidad de los afectos que nos sostienen. Muy, muy buena!


Un libro q se lee muy bien, se entiende también muy bien, es un libro de los afectos filiales, de la dureza cuando los padres son mayores y aparece la demencia.


Refleja con gran realismo un tema siempre actual: la necesidad que los padres tienen de sus hijos, de su atención personal, cuando envejecen y enferman y cómo eso afecta a la vida de estos. Me ha gustado mucho.


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Calificación General: 8,3Por leer

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