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Libro LAS SOMBRAS DE LAS IDEAS

RELIGIÓN Y FILOSOFÍA

LAS SOMBRAS DE LAS IDEAS

BRUNO GIORDANO

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Sinopsis

En febrero de 1600, tras un proceso inquisitorial que había durado ocho años, Giordano Bruno fue quemado vivo en Roma. Su vida había sido un continuo peregrinar desde que viera la luz, en 1548, en el virreinato de Nápoles. Milán, Ginebra, París, Londres, Oxford, Frankfurt, Praga, Helmstedt y Venecia configuran, además de Nápoles y Roma, su largo viaje en pos de la libertad en medio de una Europa conmocionada por las luchas políticas y religiosas. Bruno no sólo fue el filósofo del espacio infinito y los mundos innumerables, del Uno inefable y la materia-intelecto universal, sino también el abanderado de una filosofía práctica que, con vistas a una metamorfosis de la persona, empleaba como instrumentos el arte de la memoria del Renacimiento y el de Raimundo Lulio, según se destaca en Las sombras de las ideas, que es el primero y más innovador de sus tratados mnemónico-lulianos. Cuando en 1582 se lo entregó personalmente a Enrique III, el rey no pudo menos de preguntarle si su memoria «era obtenida por arte mágico», y es que, ciertamente, Las sombras de las ideas (De umbris idearum) es un tratado de carácter mágico-hermético. El autor lo presenta de la mano del dios Hermes, y en él describe un complejo mecanismo de imágenes distribuidas en cinco ruedas concéntricas móviles.

Año de publicación:2009

1 reseñas sobre el libro LAS SOMBRAS DE LAS IDEAS

LA SOMBRA DE LAS IDEAS - Giordano Bruno. Con un comienzo magnífico en el que Bruno acepta la teoría de Copérnico negando que la Tierra sea el centro del Universo, nos presenta sus reglas para alcanzar una memoria prodigiosa como la suya. Un sistema basado en ruletas alfabéticas, signos zodiacales sujetos mitológicos y adjetivos no carente de complejidad y que requiere una fuerte memorización inicial de todo ello para extrapolarlo a otras cuestiones a memorizar. Sus alegatos sobre las ideas y su representación; su plasmación artística resulta novedosa y fresca. Por otro lado es reiterante la remisión a su "Clavis magna", un escrito anterior que parece no haber sobrevivido o quizá que perecerá con él en la hoguera. Pese a ser una publicación de Siruela que es una editorial que considero de culto, las anotaciones a la obra son escasas y pobres. Tanto es así que podían habérselas ahorrado porque en vez de guiar al lector o hacerle fijarse en planteamientos importantes como el que comento al inicio, los ignoran o los citan de pasada. Pese a todo ello estoy deseando tener un nuevo libro de Giordano Bruno entre las manos.