Sinopsis de LAS MOSCAS

Jean-Paul Sartre, el gran filósofo existencíalista, fue un escritor múltiple: reflexiones sobre el ser, relatos, novelas, artículos polémicos, ensayos polítícos, forman parte de una obra enorme donde ocupan tambíén un lugar preeminente sus textos teatrales, como este que ahora presentamos, Las moscas, estrenado en el Theatre de la Cité de París en 1947 y representado luego en el mundo entero con éxito inusual.

2 reseñas sobre el libro LAS MOSCAS

En esta obra de teatro,Sartre recrea el mito de Electra y su hermano Orestes buscando venganza por el asesinato de el Rey Agamenón,su padre asesinado por Egisto y Clitemnestra.En plena ocupación nazi,Sartre estrenó esta obra como una crítica sutil hacia la guerra y,la propia ocupación.La obra se convirtió en un paradigma de la Resistencia a plena luz del dia.La obra se ubica en la antigua Grecia,en Argos,como si Argos fuera la Francia ocupada,con una Electra que representa un paradigma de la integridad moral,negándose a negociar sus propios principios y moralidad,de esta forma Electra representa la verguenza y humillación que padeció la Francia bajo la ocupación nazi.Electra,insiste en sus deseos de libertad,justicia,etc.aunque ello la lleve a su propia muerte,Francia llevaba ocupada casi dos años por los nazis,e iba a continuar así casi otros dos años más.


El filósofo de la Libertad, el mismo que una vez señaló: "Nunca hemos sido más libres que bajo la ocupación alemana. Habíamos perdido todos nuestros derechos, comenzando por el de hablar; se nos insultaba a la cara cada día y debíamos callar; se nos deportaba en masa, como trabajadores, como judíos, como prisioneros políticos; en todos lados, en las paredes, en los periódicos, en la pantalla, encontrábamos ese inmundo e insulso rostro que nuestros opresores nos presentaban como si fuera el nuestro: a causa de todo ello, éramos libres. Dado que el veneno nazi se infiltraba hasta en nuestro pensamiento, cada pensamiento justo era una conquista; dado que estábamos acosados, cada uno de nuestros gestos tenía el peso de un compromiso". Las moscas representa esa obra teatral trágica en que sus personajes, o viven en la culpa o son libres. Egisto, usurpador y asesino de Agamenón. Clitemnestra, mujer que comparece con Egisto en el antiguo lecho de Agamenón. Orestes, personaje principal de obra teatral, encarna este hombre que asume ser libre en la ciudad de Argos, ciudad que se sume en el arrepentimiento y culpa por el asesinato de su antiguo rey. Orestes reniega de una libertad que le pesa en demasía, donde nada es suyo. Ni las más abyecta roca le pertenece, ni las miradas de sus despreciadores: “Hubiera vívido aquí. No habría leído ninguno de tus libros y quizá no hubiera sabido leer; es raro que un príncipe sepa leer. (…) por esa puerta hubiera entrado y salido diez mil veces. De niño habría jugado con sus hojas, me hubiera apoyado en ellas, hubieron crujido sin ceder y mis brazos hubieran conocido su resistencia. Hubiera empujado la puerta, de noche, a escondidas, para ir en busca de mujeres. Y más tarde… Vamos, te daré el gusto; no es mi palacio ni mi puerta. Y no tenemos nada que hacer aquí” Electra, hermana de Orestes y princesa de Argos. Hija de Clitemnestra, sirvienta del nuevo rey. “Clitemnestra— Nada de comedia. Eres princesa, Electra, y el pueblo te aguarda, como todos los años. Electra— ¿Soy princesa, de veras? ¿Y lo recordáis una vez al año, cuando el pueblo reclama un cuadro de nuestra vida de familia para su edificación? ¡Linda princesa, que lava vajilla y guarda los cerdos! ¿Egisto rodeará mis hombros con su brazo, como el año pasado, y sonreirá junto a mi mejilla, murmurando a mi oído palabras de amenaza? Clitemnestra— De ti depende que sea de otro modo. Electra— Sí, si me dejo infectar por vuestros remordimientos y si imploro el perdón de los dioses por un crimen que no he cometido. Sí, si beso las manos de Egisto llamándolo padre. ¡Puah! Tiene sangre seca bajo las uñas” Que peso tan grave el de no tener ataduras sentimentales, vivir de acuerdo con la ligereza más pesada. El de no tener el peso de la vida. Nada me pertenece ni me retiene ya en esta ciudad, salvo formalizar mis estudios. El paso de las nubes, incluso de ellas, parece mas grave. Que peso más grande el no tener con quien compartir mi ligereza y mi alma sólo desea el peso de la tierra. “Pero no, no me quejo. No puedo quejarme: me has dejado la libertad de esos hilos que el viento arranca a las telas de araña y que flotan a diez pies del suelo; no peso mas que un hilo y vivo en el aire. Sé que es una suerte y la aprecio como conviene. Hay hombres que nacen comprometidos; no tienen la facultad de elegir; han sido arrojados a un camino; al final del camino los espera un acto, su acto; van, y sus pies desnudos oprimen fuertemente la tierra y se desuellan en los guijarros. ¿Te parece vulgar la alegría de ir a alguna parte? Pero yo… Yo soy libre, gracias a Dios. ¡Ah, qué libre soy!” !” y se siente demasiado ligero, ni más liviana existencia queda en mí ¿Quién soy y qué tengo que dar? Apenas existo, de todos los fantasmas que ruedan hoy por la ciudad, ninguno es más fantasma que yo. He conocido amores de fantasmas, vacilantes y ralos vapores; pero ignoro las densas pasiones de los vivos. Antes de terminar, algunas citas; "Júpiter— Orestes sabe que es libre. Egisto— Sabe que es libre. Entonces no basta cargarlo de cadenas. Un hombre libre en una ciudad es como una oveja sarnosa en un rebaño (…) Dios todopoderoso, ¿Qué esperas para fulminarlo? Júpiter— ¿Para fulminarlo? Egisto, los dioses tienen otro secreto… Una vez que ha estallado la libertad en el alma de un hombre, los dioses no pueden nada más contra ese hombre." "No soy el amo ni el esclavo, Júpiter. ¡Soy mi libertad! Apenas me creaste, dejé de pertenecerte" "Tú eres un Dios y yo soy libre; estamos igualmente solos y nuestra angustia es semejante" "Orestes—Los hombres de Argos son mis hombres. Tengo que abrirles los ojos. Júpiter— Vas hacerles un regalo de la soledad y de la vergüenza; vas a arrancarles las telas con que yo los había cubierto, y les mostraras de improviso su existencia, su obscena e insulsa existencia, que han recibido para nada (…) ¿Qué harán de ella? Orestes—Lo que quieran; son libres y la vida humana empieza del otro lado de la desesperación."


FRASES DEL LIBRO LAS MOSCAS

"No se puede vencer el mal sino con otro mal".


Júpiter.- Una vez que ha estallado la libertad en el alma de un hombre, los dioses no pueden nada más contra ese hombre. Pues, es un asunto de hombres, y a los otros hombres -sólo a ellos- les corresponde dejarlo correr o estrangularlo.


Publicado porVictor_m_saez

(...) la libertad cayó sobre mí y me traspasó, la naturaleza salto hacia atrás, y ya no tuve edad y me sentí completamente solo, en tu [mundo bien intencionado], como quien ha perdido su sombra; y ya no hubo nada en el cielo, ni bien, ni mal, ni nadie que me diera órdenes


Publicado porVictor_m_saez

Orestes.- No me excuso. Júpiter.- ¿De veras? ¿Sabes que esa libertad de la que te dices esclavo se asemeja mucho a una excusa? Orestes.- No soy el amo ni el esclavo, Júpiter. ¡Soy mi libertad! Apenas me creaste, dejé de pertenecerte.


Publicado porVictor_m_saez

Hay hombres que nacen comprometidos: no tienen facultad de elegir; han sido arrojados a un camino, al final (...) los espera un acto, su acto; van, y sus pies desnudos oprimen (...) la tierra y se desuellan en los guijarros


Publicado porVíctor_Saez

Pero yo... Yo soy libre, gracias a Dios. ¡Ah, qué libre soy! ¡Y que soberbia ausencia mi alma!


Publicado porVíctor_Saez