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Sinopsis de LAS MANOS SUCIAS

Teatro

Año de publicación:2017

1 reseña sobre el libro LAS MANOS SUCIAS

“Haré lo que el Partido me mande (…) es una orden sencilla, ¿no? Pero era otra cosa. ¿La orden? Ya no había orden. Las ordenes te dejan completamente solo a partir de cierto momento. La orden se había quedado atrás y yo avanzaba solo y maté completamente solo…” Las manos sucias — desde la perspectiva personal— no sólo constituye el compromiso político “ambivalente” Sartreano, sino que es la justificación política intelectual. Además de esta obra, por ejemplo, esta “Los caminos de la libertad” en que uno de los personajes justifica su pacifismo. Considero que a lo largo de ciertas novelas Sartre muestra ciertas posturas personales ante el “compromiso político” y la “acción” de ella, resolviéndose en que su actitud es suficientemente necesaria para proceder y motivar a las masas. Pero no la “acción” revolucionará es la que lo motiva. A mi parecer, es sólo una opinión que puede estar cerca de la autocritica o de la crítica hacia sus contemporáneos. Sartre inaugura la revista “Los tiempos modernos” y que cuyo contenido repartía el mismo en la calle. Hugo, es el secretario de el Partido y participante de la edición del diario interno. Hugo, es sumamente conflictivo al intentar demostrar que es un hombre de acción y que es capaz de salir de su zona de confort. Él es un idealista burgués que entra al partido buscando purgarse de su origen intelectual a ser un hombre de “acción”. Hoereder, su antagonista y quién verdaderamente le comprendió le enrostra— y esta es una línea que considero que ronda en la mente de Sartre al enfatizar su “papel” en la revolución: “Hoereder— Detestas a los hombres porque te detestas a ti mismo; tu pureza se parece a la muerte, y la Revolución con la que sueñas no es la nuestra: no quieres cambiar el mundo, quieres hacerlo saltar. Hugo— ¡Hoereder! Hoereder— No es culpa tuya: sois todos iguales. Un intelectual no es un verdadero revolucionario (…) Eres un mocoso a quien le cuesta pasar a la edad adulta, pero serás un hombre muy aceptable si alguien te facilita el paso. (…) No eres un asesino, sirves para escribir. Hugo— ¡Para escribir! ¡Palabras! ¡Siempre palabras! Hoereder— Bueno, ¿y qué? Hay que ganar. Vale más un buen periodista que un mal asesino” Hugo, anhela ser “útil”. Detesta su origen aristocrático, pero todos le miran incapaz de realizar su acto. “Hugo— Olga, tienes que ayudarme. Olga— ¿A qué? Hugo— A convencer a Louis de que me utilice para la acción directa. Estoy harto de escribir mientras los compañeros se hacen matar Olga— Tú también corres riesgos. Hugo— No los mismos. Olga, no tengo ganas de vivir. Olga—¿De veras? ¿Por qué? Hugo— Demasiado difícil… Un tipo que no tiene ganas de vivir tendría que servir si supieran utilizarlo” Nadie cree en su capacidad, ni sus colegas: “Hugo— En Rusia, a fines del otro siglo, había tipos que se situaban en el camino de un gran duque con una bomba en el bolsillo. La bomba estallaba, el gran duque saltaba y el tipo también. Puedo hacer eso. Louis— Eran anarquistas. Sueñas con eso por que eres como ellos: un intelectual anarquista. Estás cincuenta años retrasado. Hugo— Entonces soy un incapaz. Louis— En ese dominio, sí.” Ni su mujer: Jessica— ¿Qué significa ese revólver? Hugo— Siempre llevo uno conmigo. Jessica— No es cierto. (…) ¿Por qué tienes ese revólver? Hugo— ¿Quieres saberlo? Jessica— Si (…) Hugo— ¿No se lo dirás a nadie? Jessica— A nadie en el mundo. Hugo— Es para matar… Jessica— Eres pesado, Hugo. Te digo que no juego más. Hugo— ¡Ah! ¡Ah! ¿Acaso estoy jugando? ¿ Acaso estoy serio? ¡Jessica, serás la mujer de un asesino! Jessica— Pero tu nunca podrás, mi pobrecito bichito; ¿quieres que lo mate en tu lugar? Iré a ofrecerme a él… (…) ¿Por qué quieres matarlo? Un hombre a quien no conoces. Hugo— Para que mi mujer me tome en serio ¿Me tomarás en serio?” Ni menos sus víctimas: “Slick— No tengo nada que perdonarle. Hoereder— Sí; que haya entrado en el Partido sin que lo empujara la miseria. George— Nadie se lo reprocha. Sólo que hay un mundo entre nosotros: él es un aficionado, entró porque lo consideraba un bien, por hacer un gesto. Nosotros no podíamos hacer otra cosa. Hoereder— ¿Y crees que él podía soportar hacer otra cosa? El hambre de los demás tampoco es fácil de soportar”


Frases del libro LAS MANOS SUCIAS

Hugo.- Es lo mismo: matar, morir, es lo mismo; uno está igualmente solo. El tiene suerte; sólo morirá una vez. Ya hace diez días que lo mato, cada minuto

Publicado por:

Victor_m_saez

Iras a casa de Hoederer y le meteras tres balas en la barriga» Es una orden sencilla ¿Verdad? Le metí tres balas en la barriga. Pero era otra cosa ¿La orden? Ya no había orden (...) La orden se había quedado atrás y yo avanzaba sólo y mate completamente solo.

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Victor_m_saez