Calificar
7,7 111 votos

Sinopsis

Un día en la vida de Clarissa Dalloway, en la Inglaterra posterior a la Primera Guerra Mundial. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.

Año de publicación:2016

13 reseñas sobre el libro LA SEÑORA DALLOWAY

A pesar de ser considerada una obra de la restringida familia de los clásicos del siglo XX, “La señora Dalloway” en definitiva, no cumplió con mis expectativas. Entiendo que su estilo de narrativa fue algo novedoso para su tiempo; sin embargo, en lo personal, ha sido muy tedioso para el mío. Es mi segundo libro de estilo: “flujo de conciencia”. La historia no me ha parecido muy trascendental (la de Clarissa); no obstante, interesante para conocer la sociedad de esa época tan lejana a la actual. Aun así, debo rescatar algunos personajes cautivadores. En primera medida y sin lugar a dudas (aunque no haya aparecido demasiado) ha sido la señorita Kilman, ¡qué pena no se hubiera explotado más su historia emocional!; y por otra parte, la historia de Séptimus Warren Smith, la cual a pesar de estar encerrada en un cuadro desolador y haber sido de las más sensibles, deja entrever la intención de la autora al colocar paralelamente un contraste de circunstancias de la vida londinense en un día ordinario: la felicidad y la desgracia. Oraciones que me gustaron: [...] “Amar nos convierte en seres solitarios” y [...] “solo el esqueleto de la costumbre sostiene el armazón humano”. [...]


Lectura terminada !Sinopsis: La señora Dalloway es la cuarta novela de Virginia Woolf, publicada el 14 de mayo de 1925, detalla un día en la vida de Clarissa Dalloway, en la Inglaterra posterior a la Primera Guerra Mundial. La señora Dalloway continúa considerándose una de las más conocidas novelas de Woolf.La novela sigue a Clarissa Dalloway a través de un solo día en Inglaterra después de la Gran Guerra en una narrativa de estilo de flujo de consciencia. Construida a través de dos pequeñas historias que Woolf había escrito previamente («La señora Dalloway en Bond Street» y su inconclusa «El Primer Ministro») la historia de la novela son los preparativos de Clarissa para una fiesta que va a ofrecer esa noche. Usando la perspectiva interior de la novela, Woolf se mueve hacia atrás y adelante en el tiempo, y dentro y fuera de la mente de varios personajes para construir una imagen completa, no sólo de la vida de Clarissa, sino de la estructura social de entreguerras.Comentario: Un día en la vida de la Señora Dalloway, una mujer desgalichada y de una familia de alcurnia.Las descripciones que nos hace la autora nos deja ver lo que admiraba de Londres: calles, edificios, comida, y unos modales de lo más bello a lo muy lóbrego. Una época donde a las mujeres se les apreciaba por su mesura, refinamiento y su docilidad ante el esposo. No estaba permitido el demostrar los sentimientos y mucho menos los más íntimos, la vida debía correr entre cuidar su hogar y lo que la gente opinara.Una triste historia en la que pudo más la razón que el corazón, Clarissa Daloway no podía dejar de estar en un matrimonio sin título y sin dinero.Virginia Woolf es una maga del lenguaje utilizado para narrar, desde una escena al cruzar la calle hasta una donde la mujer siente y calla. Mi personaje favorito fue Srita. DORIS KILMAN, es un personaje muy importante, con el que la autora nos demuestra cómo se puede sobrevivir al esnobismo de esa época y porqué no, de la nuestra también. Es una mujer sufrida y verdaderamente dura consigo misma, pero entiendo que fue la única opción que tuvo para sobrellevar su triste vida.La Señora Dalloway prefirió una vida más fácil aunque le costara negar y reprimir sus verdaderos sentimientos....Nuevamente pudimos disfrutar la fluidez de pensamientos de los personajes envolviéndonos en monólogos muy bien estructurados para disfrute del lector.Lo triste es haber encontrado el trastorno bipolar que a la autora le aquejo y que plasma en su obra. En la lógica de la bipolaridad hay transiciones de lo claro a lo oscuro, y eso lo plasmo en un de sus personaje que llama en particular la atención: Septimus Warren Smith.


¡Encantador como se maneja el flujo de conciencia!


Es una pena, porque Virginia Woolf es (o fue) una muy buena escritora, pero este libro no ha sido para mí.


No me gustó mucho, ya que me perdía por partes. Tal vez le de otra oportunidad a la autora.


En lo personal ha Sido algo complicado aún cuando ya he leído obras de Woolf, pero la historia es buena, sobre todo porque se desarrolla más en la mente de la protagonista y la de otros personajes, la narración es continua y no deja descansar, y todo transcurre a traves de una fiesta que se da, y en los recuerdos y pensamientos de los personajes. Como es típico de Woolf aquí existe un mensaje claro del feminismo que cada lector puede interpretar de acuerdo a su perspectiva.


Brillante, aunque visiblemente complejo. El final resulta... ¿Escalofriante?, ¿confuso? Ni siquiera consigo encontrar un adjetivo capaz de describir lo que sentí leyendo los últimos párrafos. Es, sin duda, una obra maestra. La forma en la que Woolf narra es maravillosa.


Fue la primera obra suya que leí. Quedé maravillado por el dominio de las oraciones, las descripciones y sus personajes. Con tan solo esta novela, caí prendido por ella y se convirtió en mi autora favorita, y eso que no considero "La señora Dalloway" como su mejor obra. Y sin embargo, sorprende su genialidad, sus innovaciones, y lo que desempeña que se reconozca, por fin, que las mujeres también pueden tener genialidad, que pueden estar en la cumbre y, que en muchas ocasiones, pueden superar a los hombres. Virginia Woolf lo hace una y otra vez, como lo hizo Mary Shelley: se revindican como mujeres y, especialmente, como personas.


Ver más reseñas