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Sinopsis de LA SEÑORA DALLOWAY

Un día en la vida de Clarissa Dalloway, en la Inglaterra posterior a la Primera Guerra Mundial. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.

32 reseñas sobre el libro LA SEÑORA DALLOWAY

A pesar de ser considerada una obra de la restringida familia de los clásicos del siglo XX, “La señora Dalloway” en definitiva, no cumplió con mis expectativas. Entiendo que su estilo de narrativa fue algo novedoso para su tiempo; sin embargo, en lo personal, ha sido muy tedioso para el mío. Es mi segundo libro de estilo: “flujo de conciencia”. La historia no me ha parecido muy trascendental (la de Clarissa); no obstante, interesante para conocer la sociedad de esa época tan lejana a la actual. Aun así, debo rescatar algunos personajes cautivadores. En primera medida y sin lugar a dudas (aunque no haya aparecido demasiado) ha sido la señorita Kilman, ¡qué pena no se hubiera explotado más su historia emocional!; y por otra parte, la historia de Séptimus Warren Smith, la cual a pesar de estar encerrada en un cuadro desolador y haber sido de las más sensibles, deja entrever la intención de la autora al colocar paralelamente un contraste de circunstancias de la vida londinense en un día ordinario: la felicidad y la desgracia. Oraciones que me gustaron: [...] “Amar nos convierte en seres solitarios” y [...] “solo el esqueleto de la costumbre sostiene el armazón humano”. [...]


Empecé este libro con un poco de miedo pero, no sé porqué, sabiendo que me iba a gustar. Es la primera novela que leo de esta autora y evidentemente lo que más me ha sorprendido es su magnífico estilo. En las primeras páginas me perdí, no sabía de quien me estaba hablando, porque introduce los personajes sin avisar ni explicar quien son. Pero me dejé llevar por la manera como me lo estaba narrando en vez del qué explicaba y enseguida entré en su peculiar forma de escribir. El llamado “flujo de conciencia” que utiliza en su narración no es más que contarnos cómo piensan los personajes en todo momento. Y claro, los pensamientos normalmente son desordenados y dan saltos, pasan de una cosa a otra. Además si estamos asistiendo a los pensamientos de un personaje que se fija en otro, inmediatamente nos vemos en la mente de este otro contándonos también cuáles son sus cavilaciones. Pero poder entrar en la mente de ellos es la mejor forma de conocerlos. Aunque no es así todo el rato. Y una vez conocemos a los personajes ya no hay problema y todo fluye. Su forma de escribir es muy poética y hay párrafos de gran belleza, que por gusto he tenido que volverlos a leer una y otra vez. Una maravilla. En cuanto al argumento, se describe solamente un día en la vida de Clarissa Dalloway. Hay muy poca acción pero en los recuerdos del pasado pasan muchas cosas. La señora Dalloway está preparando una fiesta que dará por la noche y se reencuentra con un amigo del que estuvo enamorada en el pasado. Aquí podremos ver a la sociedad adinerada de los años 20, que lucha por mantener las apariencias en plena postguerra, en contraste con otro personaje, Septimus, que pertenece a otra escala social y vive atormentado por el constante recuerdo de un compañero que murió en la guerra. El amor no correspondido, los sentimientos acallados, el paso del tiempo, la salud mental, la muerte y una crítica hacia la medicina del momento son algunos de los temas tratados. Además es un magnífico paseo por las calles de Londres, con el Big Ben dando las horas en todo momento, marcando el ritmo del tiempo en el relato. No es de extrañar que la autora se haya convertido en una de las mujeres del siglo XX más elogiadas, no sólo por su innovador estilo literario, sino también por su valentía al tocar aspectos feministas de los que no se podía hablar en la época. A mi me ha fascinado su escritura, pero no me atrevería a recomendarlo.


LA SEÑORA DALLOWAY Se dice que de cualquier tema, por trivial que sea, se puede escribir un libro. Creo, este es uno de esos casos. El día de una dama (la señora Dalloway) haciendo los preparativos para una fiesta. Cuantas cosas pueden pasar en un día, en una hora, en un minuto, en un instante. Por otro lado, esta la literatura como recurso para expresar una idea, un pensamiento, para elevar una queja, un desahogo. Este libro escrito de forma sentida, dónde se vislumbra, se percibe que la pluma se dejó correr en el papel con libertad, sin apuros, incluso sin meditar lo escrito. Un despliegue de ideas en principio con atisbo de desorden, nada más alejado de la realidad. Es cierto que no hay un hilo conductor, quizás una idea fija no obstante, el mensaje es claro, limpio y sin enmendaduras. Los temas tratados son variados, muchos tocados de manera tangencial, algunos son recurrentes, como la muerte. La incapacidad de las personas para expresar lo que en realidad piensan o creen y así mismo, la imposibilidad de decir lo que en verdad se piensa. Los amores entre personas que estando enamoradas deciden tácticamente con quien estar, los que se casan con quienes supuestamente no deberían, el derecho de las mujeres a votar. Es un libro digno de leer, sin embargo, por la escritura puede resultar desgastador, el estar en presente y de un momento a otro en el pasado a menudo puede despistar al lector, la cantidad de personajes que terminan siendo más trascendentes que quien se supone es la protagonista de la obra. Dicho todo lo anterior, tal vez, y sólo tal vez, sea, la supuesta desorganizacion la que me dejado una buena impresión del libro.


Lo que he disfrutado enormemente de esta novela es la forma en que Virginia logra hacer tan explícita descripción del complejo mundo interior de los personajes y además dotar a cada uno de un ser propio, lo cual implica un conocimiento muy agudo de la psicología humana y una enorme capacidad de transformar ese universo en las palabras precisas que te permiten sentir que eres parte de ese mundo. Otro aspecto que me gustó mucho es la manera en que la historia va cambiando de perspectiva en una narración continúa, como si en cada entrecruzamiento de los personajes en el acontecer de un día en la ciudad nos detuviéramos en cada uno o se pasaran uno a otro la estafeta de turno para exponer sus pensamientos y sentimientos. La vida en la ciudad en la posguerra, los conflictos internos (amor, belleza, depresión, vida, muerte, soledad…), el colonialismo, la situación de la mujer en la época, la bisexualidad son algunos de los temas que se abordan a lo largo de la novela. Uno de los que a mí me atrajo más fue la historia de Septimus porque me parece que, además de tener muchos aspectos autobiográficos, también sirve como crítica al modo en que se tratan las enfermedades mentales en lo social y dentro de la medicina.


Sigo aturdida después de haber acabado este libro, uno de los más extravagantes y estrambóticos que he leído hasta la fecha. Ante todo, diferente. Una compleja disonancia entre pasajes líricos similares a una caricia de la propia autora, intrincados imprevisiblemente con otros desordenados, casi demenciales, que a través de ese “flujo de conciencia” me desorientaban y me sacaban del relato. Innova con la temática en la que profundiza (la libertad de elección y de orientación sexual de la mujer, la renuncia a las pulsiones frente al conformismo, la convivencia con las enfermedades mentales, su aceptación y su concepción social, la muerte…) y si bien es una obra transgresora, globalmente su ritmo me ha resultado confuso y muy monótono. Lo hubiera preferido todo en la clave del último párrafo. Woolf no me ha convencido “estilísticamente” hablando. Me ha ganado el pulso, pero aún me quedan una habitación y un faro que visitar, si es que antes…no desisto.


"Tenía la perpetua sensación, mientras contemplaba los taxis, de estar fuera, fuera, muy lejos en el mar, y sola; siempre había considerado que era muy, muy peligroso vivir, aunque sólo fuera un día". A partir de un hecho trivial como la preparación de una fiesta, la autora detalla un día en la vida de Clarissa Dalloway en la Inglaterra posterior a la primera guerra mundial. Clarissa pertenece a una clase acomodada, con un marido ejemplar y una hermosa hija que ronda los veinte años. Una vida soñada en la superficie, pero no así en lo profundo. La manera de contar de Virginia Woolf es excepcional. Se mete sin permiso en la mente y secretos tanto de Clarissa como de los demás personajes. Salta al pasado, investiga en el interior, como puntas de icebergs vamos asistiendo a los pensamientos más profundos, los escondidos. Cambia de narradores contínuamente, confundiéndonos en las reflexiones. Con un lenguaje lleno de lirismo y poesía nos arrastra en los vaivenes del pensamiento, desde lo más profundo a lo más superficial de la mente de los personajes. Así conocemos las frustraciones, los deseos, las malas elecciones, las soledades, tanto de Clarissa como del resto de los comensales. Aparece un antiguo amor, Peter, al que rechazó en busca de la comodidad. Recién llegado de la India sigue prendado de ella a su pesar. Las consecuencias de la guerra se hacen presentes en Septimus, el cual regresa del frente aturdido por la muerte del amigo. Su mujer Rezia, una italiana que no se halla en su lugar, lucha con la enfermedad del marido. Extraña su pueblo y familia. Personajes atravesados por la soledad y el miedo. Woolf no lo hace fácil, a veces hay que retroceder para no perder el hilo. Así y todo nos encontramos ante un gran libro, que te increpa, te hace reflexionar. Sin duda, una de las cumbres de la literatura del siglo XX. Imperdible.


Un día en la vida de Clarissa Dalloway, una mujer de sociedad inglesa, casada y con una hija. "Con una vida feliz y equilibrada", esta planeando realizar una fiesta para el recuentro de antiguos amigos. un día lleno de recuerdos y emociones. Es un texto un poco complicado de leer, va cambiando de narrador de personaje en personaje, por lo cual se debe leer con calma para no perder el hilo de la historia-


Me costó empezarlo, primer libro leído de la autora, que belleza en la forma de escribir


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FRASES DEL LIBRO LA SEÑORA DALLOWAY

y quedó dominado por su propia pena, que se alzó como una luna que se contempla desde una terraza, horriblemente hermosa en la luz del día naufragante.


Publicado porE.R.F.

Decepcionada de las relaciones humanas (la gente era muy dificil), con frecuencia iba a su jardín, y las flores le daban una paz que los hombres y mujeres jamás le habían proporcionado.


Publicado porEbast

Tenía la extrañísima sensación de que nadie la veía ni la conocía; se había acabado el matrimonio y ener hijos, solo quedaba aquel sorprendente avanzar de manera solemne, aquel ser la señora Dalloway; ni siquiera Clarissa ya; tan solo la señora de Richard Dalloway.


Publicado porKatia