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Sinopsis

Tres relatos sobre mujeres, que se debaten la edad, la soledad, la agonía del amor. La mujer rota es la víctima estupefacta de la vida que ella misma eligió: una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de su ser mismo cuando el amor le es rehusado. (...) No se vive más que una sola vida pero, por la simpatía, a veces es posible salirse de la propia piel. He querido comunicar a mis lectores ciertas experiencias de las cuales participé de esa manera. Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por sus objetivos, pero eso no me impide -al contrario-interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado. Se escuchan aquí las voces de tres mujeres, en los tres relatos que incluye esta obra ( LA MUJER ROTA, LA EDAD DE LA DISCRECIÓN y MONÓLOGO ).

Año de publicación:1967

17 reseñas sobre el libro LA MUJER ROTA

En mi humilde opinión, es lo mejor de Simone de Beauvoir. No es un panfleto sobre el feminismo, es una obra brillante tanto por la caracterización de sus personajes y la profundidad de lo que se narra como por la calidad de su escritura. Creo que tan solo está obra, que consta de 3 cuentos, la mujer rota, monólogo y la edad de la discreción, la hacían merecedora de las más altas distinciones literarias. Magistralmente escrito en mi opinión, y me refiero a realmente a como está escrito y no solo a su contenido que es también magnífico. De los tres cuentos, monólogo es tal vez el menos valorado, pero fue sin embargo el que más disfruté. Logre empatizar realmente con la mujer del relato al punto de hacer mío su dolor. El relato te sume en la angustia y la desesperación. Como mujer me parecen realmente representativos del género, y tan vigentes hoy como cuando se escribieron. Una obra maestra de la literatura. Si alguien quiere leer algo de la autora, está seria la obra que recomendaría. Es corta, fácil de leer (no emocionalmente fácil) y representativa de la autora a través de la composición de estos personajes. El segundo sexo si bien es su trabajo más conocido es un ensayo, no una novela y de extensión considerable. Solo para realmente interesados en el feminismo.


Magnífico viaje por la mente de tres mujeres y muchos sentimientos, algunos yo diría desconocidos para mí. El libro consta de tres historias: -"La edad de la discreción": la cual como introducción es grandiosa. -"Monólogo": No empaticé con la protagonista, me perdí en determinado punto entre sus conflictos, su actitud y sus razones; estoy seguro que no la entendí, me queda un trabajo de investigación allí, muy personal, hay sentimientos que deben descubrirse; así lo siento. -"La mujer rota": Es profundamente honesto, muy reflexivo, introspección total. Aunque a momentos Monique se torna realmente insufrible hasta insoportable, es necesario, y existe una razón, nos la sugiere y se asoma en cada pagina y al final se la menciona y se la comprende mejor. Cito algo que leí en otro lugar: 'Bajo una apariencia de absoluta normalidad puede esconderse la más cruel de las violencias' Haberla leído se siente como una ganancia. Muy recomendable.


Libro que se compone de tres relatos donde hay un tema común que, desde un punto femenino, muestra el paso del tiempo y sus consecuencias para la mujer viviendo en sociedad, generalmente relegada y teniendo con lidiar con la incomprensión, los celos, el abandono del hogar por parte de los hijos, la pérdida de la atracción física, el postergamiento de su profesión, y por último, su baja autoestima provocada por la opinión de los demás, reduciéndola a una mujer rota, sin valor, atada a las necesidades de los otros.Las dos primeras partes del libro me costaron por su lentitud, sobre todo el monólogo, pero la tercera parte logra mostrar la idea de la autora en toda su plenitud.


La historia de tres mujeres que están atrapadas en un fracaso existencial, donde los pilares que construyeron sus vidas se han quebrado y las han dejado en un estado de desesperanza, de inmovilidad. Inevitable no contrastarse con ellas, empatizando frente a su dolor y buscando las diferencias que nos permita no hundirnos en la misma derrota. Dejando a la reflexión de cuanto de esas vidas se desperdiciaron por un deber ser cultural que impone a las mujeres caminos tan estrechos y tan dependientes de otros.


Relatos sumamente conmovedores, que describen con profunda exactitud esos tan publicitados "misterios" de ser mujer. Considero magistral, sensible y genial la manera en que Simone de Beauvoir aborda el difícil trance e la mujer mientras envejece, el conflicto interno ocasionado por los anhelos no cumplidos vs la alta expectativa de vida; la terrible herida del rompimiento sentimental y el abandono. Es complicado describir la mezcolanza de sentimientos que experimenté leyendo éstos tres relatos; hay partes que amé, hay otras en que consideré que el retrato de mujer narrada era de carácter demasiado desesperado y necesitado, y aún otras en que me sentí identificada; sin embargo, finalmente concluí, que en combinación, es la descripción de lo que somos: Mujeres perfectas en su propia imperfección.


La mujer rota es la conformación de tres relatos: 1.La edad de la discreción, 2. Monólogo y 3. La mujer rota que es el mismo título del libro. Todos son escritos en primera persona, por protagonistas mujeres y con ubicación en Francia; con la particularidad  de que todas -- como lo describe la protagonista del tercer relato --, son víctimas de las decisiones de su dependencia conyugal. A primera luces el libro no me atrapó, pues el primer relato “La edad de la discreción” está centrado en la edad madura de una mujer (por lo que me costó mucho sentirme identificada con ella) que empieza a cuestionarse por: Si aún existe chispa en su vida no solamente de pareja sino intelectualmente. El segundo relato “Monólogo”, como lo dice su mismo título es un monólogo valga la redundancia, de una mujer que aparentemente lo ha perdido todo y en medio de su soledad empieza a reflexionar sobre todo lo que le ha sucedido como madre y como esposa. Realmente no me gustó y sentí necesidad de culminarlo rápido, pues en verdad era desesperante leer el monólogo de una mujer tan atormentada. No obstante, llego a la conclusión de que, aunque no haya disfrutado leerlo, si cumple con su cometido de transmitir las emociones a mi parecer tan negativas de una persona en un estado tan desolador. Y, finalmente, el relato con que se titula al libro “La mujer rota”. Está escrito a manera de diario y nos cuenta la historia de Monique, una mujer también madura, de 46 años, que habiendo criado a sus dos hijas, finalmente terminan haciendo sus propias vidas y marchándose de su casa, descubre que su esposo le es infiel; por lo que en medio de dicha situación empieza a darse cuenta que su vida siempre giró en torno la crianza de sus hijas y su matrimonio. Este último relato, a decir verdad si me causo bastante terror. Terror de no tener una vida propia. Terror de no ser independiente. Terror de no ser capaz de vivir sin alguien. Sencillamente es una situación en la cual no quisiera estar. Puede ser, que como en la lectura a veces nos leemos a nosotros mismos, existan cosas que me recordaron situaciones del pasado que no tendría sentido volver a vivir


LA MUJER ROTA (1968) - Simone de Beauvoir En tres historias la autora nos acerca al mundo interior de las mujeres, a sus fantasmas a través del monólogo interior. En LA EDAD DE LA DISCRECIÓN, una mujer siente alejarse a su pareja y a su hijo que destruye de un plumazo los sueños que ella labró para él. Su mundo se desmorona cuando descubre que su familia puede no compartir sus ideales, sus convencimientos. En MONÓLOGO, una mujer abandonada, lucha consigo misma y se plantea su muerte no como un modo de liberación si no como venganza, acorrala y sin salud en la soledad. EN LA MUJER ROTA, para mí, de los tres, el mejor relato, el monólogo interior de la protagonista se vuelca en un diario al descubrir que su marido tiene otra mujer. No es tanto la infidelidad lo que la tortura como poder descubrir que toda su vida anterior, sus cimientos, se basan en una mentira. El miedo a conocer y el intento de recuperar lo que se descubre falso, hasta darse cuenta que sólo enfrentando la nueva realidad puede recomponer a la mujer rota. Sólo una pega, al leerlo me pareció autentico real y creíble pero en todo momento imagine a una mujer rondando los 60, la sentía mayor y me descolocó descubrir que la protagonista tenía mi edad.


Mujer ! Tres historias, tristes, inmensamente tristes, donde las protagonistas anclaron sus vidas a la vehemencia del amor... Mujeres que vivieron sus vidas dependiendo de otra persona (Hombre). Vidas, que con el paso de los años, se quedan envueltas en sus soledades, angustias, fracasos y reproches, ver pasar la vida, creerse felices amando y la vida les da un revés. Me deja helada el escuchar a la tercera protagonista, preguntarse: ¿Que hice mal ? ¿en que falle ?... ¡Patrañas!... ¡ Ella solo supo amar ! “Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide –al contrario- interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado y por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”, dice al respecto la autora. Un tema que no puedo pasar por alto es el de la depresión y para poder dejar un claro ejemplo de la destrucción que deja a su paso, me tomé el atrevimiento de anexar el siguiente escrito: "Todos hablan de depresión como si la conocieran. Tal como hablaría alguien que no sólo ha probado sus labios sino que se ha perdido en ellos. Se manifiestan como ejemplares excepcionales de humanos enfermizos con caras alargadas. Dicen lo que diría algún melancólico retraído pero pocos conocen realmente sus palabras. Gritan y declamaban lo que pensaría un nostálgico empedernido pero solo algunos han leído sus letras. La depresión no es llanto ni dramatismo. Ella no grita ni balbucea. No come. No descansa aunque siempre duerme. Ella es una lucha por salir de entre sus sábanas. Un forcejeo sin ganas, contra la almohada, la comodidad, el miedo. Contra la habitación. Ella no es elegante ni ordenada como muchos pensarían. No es inspiración ni es una musa. No es una melodía ni un verso. Ella es ropa sucia y sábanas manchadas. Pedazos de comida sobre la colcha. Migajas de pan en el suelo. Platos sucios en la cocina. Platos sucios en la alcoba. Platos sucios en cada rincón. Es enojo; con ella y con todos. Es resignación hacia ella y hacia todos. Es un gritito desesperado e inaudible que chilla por ver el sol pero que tiene insomnio bajo la luna. Es aburrida y tediosa. No, no es tristeza. No es añoranza. No es miedo ni desesperanza. Es cansancio. Es todo el cansancio del universo que cae sobre el peso del cuerpo y que lo único que lo soporta son las patas de una cama. Una cama que no se desprende de ti o de la que tú no te desprendes hasta que es difícil saber qué pasó primero. La depresión se vive en cuatro paredes. En un rectángulo de diferentes tamaños que puede o no, tener un colchón. Es ir a La Cocina, volver, ir al baño, volver, hacer pocas cosas de esas que tienes que lograr para sobrevivir y volver. Siempre volver. A la cama. A las sabanas. Al enojo. Al cansancio. El eterno cansancio y el perenne debate entre querer y no poder, dejar de querer y dejar de poder. Hagan tantos poemas a la depresión como quieran y canten tantas canciones como les plazca. Porque cuando prueben sus labios y se abandonen en ellos, van a querer dejar de cantar y no podrán volver a escribir." Diego Alberdi N Lo que me queda claro, es que el mito del amor romántico aquí, en esta historia, quedo destruido. Afortunadamente en la modernidad, las mujeres ya contamos con muchas opciones y no solo la conyugal. Porque vivir en función de otra persona, permitir que nuestra felicidad dependa de sus estados de ánimo, de sus necesidades o sus deseos, no es amor sino dependencia.


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