Sinopsis de LA MALA HORA

Un inolvidable apólogo sobre la violencia colectiva. Al pueblo ha llegado «la mala hora» de los campesinos, la hora de la desgracia. La comarca ha sido «pacificada» después de una guerra civil. Han ganado los conservadores, que se dedican a perseguir cruel y pertinazmente a sus adversarios liberales. Al alba, mientras el padre Ángel se dispone a celebrar la misa, suena un disparo en el pueblo. Un comerciante de ganado, advertido por un pasquín pegado a la puerta de su casa de la infidelidad de su mujer, acaba de matar al presunto amante de ésta. Es uno de los pasquines anónimos clavados en las puertas de las casas, que no son panfletos políticos, sino simples denuncias sobre la vida privada de los ciudadanos. Pero no revelan nada que no se supiera de antemano: son los viejos rumores que ahora se han hecho públicos; y a partir de ellos estalla la violencia subyacente a la luz tórrida, espesa, cansada y pegajosa, en una serie de escenas encadenadas de inolvidable belleza.

24 reseñas sobre el libro LA MALA HORA

Otra magnífica obra del Gabo que describe la vida de un pueblo, cercano a Macondo, y sus habitantes. La zona ha sido pacificada después de una guerra civil, pero el pueblo sigue viviendo en una guerra civil encubierta. Las familias de los muertos no han olvidado, las heridas siguen abiertas y los que mandan lo hacen a través de la coacción y la fuerza. El Gabo nos describe unos personajes "tipo", que pueden vivir en cualquier pueblo: el alcalde, el juez, el médico, el cura, el barbero, la viuda rica, el terrateniente... y el pueblo llano que vive como puede. Y llega la mala hora con la aparición de unos pasquines en las puertas de algunas casas, donde se dicen verdades que han corrido primero en boca de todos, o rumores que, siguiendo el mismo camino, se han convertido en "verdades" asumidas por el pueblo entero. El alcalde ve peligrar la precaria paz que ha conseguido en el pueblo y se propone descubrir al autor o autores de los pasquines. Vuelve el toque de queda y los militares en la calle y todo se descontrola... Y mientras, todo sigue como siempre, el alcalde prevaricando y aumentando su fortuna, el terrateniente aprovechando la ocasión para robar al vecino, el cura intentando relajar tensiones con sus sermones, que no gustan a alguna de sus feligresas... Un retrato muy cercano a la realidad de la vida en los pueblos de Colombia en los años 60 del siglo pasado. 12 de junio de 2021


En la Pompeya desenterrada hay muchísimos. “Me extraña, pared, que no hayas caído en ruinas, tú que soportas las tonterías de tantos” dice uno de ellos, escrito justamente en una pared. Son los pasquines. Acusadores, promotores, ensalzadores, denigradores, humorísticos, hasta reflexivos. Y calumniadores también. Casi dos mil años después aparecen en “La mala hora” en todo su esplendor. En las puertas de las casas del pueblo dormido, los pasquines ponen por escrito aquello que sus aludidos temen que se sepa y sin embargo ya todo el mundo conoce. Y uno de los vecinos, para lavar el honor mancillado usa su escopeta. ¿Quién clava en las puertas estos mensajes maledicentes, que desacomodan la aparente tranquilidad de este pueblo, donde alguna vez alojara el coronel Aureliano Buendía y viviera la Mama Grande? Así comienza esta novela. Las autoridades van tomando cartas en el asunto y las pesquisas comienzan. Pero lejos de ser una común trama de corte policial, las cosas van migrando hacia las historias de los personajes y cómo sus vidas se entrelazan. Y el talento de Gabo se expresa a plenitud, para mostrarnos las pequeñas historias de personajes que al menos yo no dudo que existan, porque se parecen demasiado a los seres humanos. El cura del pueblo y su cruzada solitaria, la viuda del terrateniente y sus dolores, el dentista consecuente, el peluquero, el médico, el juez y la adivina del circo. Sin embargo, destaca el alcalde designado por el régimen, quién con grado de teniente administra el poder, la justicia y las injusticias en el pueblo donde casi todos lo consideran enemigo. Los diálogos me parecieron magistrales. Escritos con una maestría, un humor irónico y una profundidad que son una delicia. La mala hora creo que no es solo la historia de un pueblo. Es una crónica de la soledad. Esa soledad que está asociada al poder o al cumplimiento de una misión, que es especialmente dura. Es también una lección de cómo se encadenan las voluntades de las personas para terminar en esa violencia colectiva que es parte de la historia de la humanidad. De todo lo que le he leído a Gabo, creo que esta obra es la que muestra más un realismo puro y duro. Quién busque aquí realismo mágico, no lo encontrará, más allá de las metáforas y creencias puestas en boca de los antiguos del pueblo. Podría decirse que en esta novela hay poca acción. Puede ser. Pero aunque no pase nada no importa, porque lo está contando Gabo. En buena hora decidí leer La mala hora.


La mala hora es la tercera obra escrita por el Nobel Gabriel García Márquez, los acontecimientos que lo inspiran para escribir el libro están enmarcados en la época de la Violencia que se vivió en Colombia en los años 60, por esta razón los temas que se entretejen para narrar la historia son: el odio, la envidia, la codicia, el miedo, el resentimiento, la soledad… Una vez más se hace evidente entre los recursos literario que utiliza Gabo el realismo mágico en la forma en que nos presenta la realidad, disfrute mucho de las metáforas y las exageraciones, el tiempo transcurre de una manera lineal. Gabo hace del lector un testigo del terror que genera en los campesinos la persecución que hacen los conservadores a sus adversarios liberales. ¡Ha llegado la hora de la desgracia a este territorio!


La Mala Hora es una historia que acontece en un pueblo cercano al ya conocido "Macondo", donde las costumbres y caracterìsticas son muy similares al famoso lugar, incluso en dicha narracion por ahi se menciona al Coronel Aureliano Buendia. En lo particular yo senti esta obra como si fuese un "hijito" de los 100 años solitarios pero sin realismo magico. Es un deleite leer este libro que personalmente me dejo mucho (no sabia que era un "pasquin") y disfrute un monton.


Gabriel García Marquez tenía el don de entrelazar los hilos de vida de los personajes dentro de sus novelas de una forma única e incomparable. La tranquilidad de un pueblo se ve interrumpida por la aparición repentina de pasquines (letreros pegados en las puertas anunciando algún tipo de chisme o rumor) que provocan en los mencionados pasiones de tal índole que los llevan a cometer actos descabellados. El alcalde, según mi opinión, es un personaje con mucha fuerza y muy parecido a la realidad, un ser humano. Prepotente, corrupto, impredecible, aprovechado y obsesivo. Él va detrás del rastro de los culpables que pegan los pasquines en las puertas, pero parecen ser muchos los involucrados. Tal vez, se le salga de las manos. Este librito se entiende mejor si sabes qué es Macondo, un Buendia, y de algunos personajes de sus cuentos, pero no es esencial para entender la historia, sin embargo pienso que requiere un nivel de concentración importante.


Este libro quiere de algún modo mostrarnos una problemática quizás común en colombia ahora y tiempo atrás, el tema con las guerrillas, el problema de los pueblos por la corrupción y los inconvenientes de la sociedad, nos muestra unos panfletos o pasquines que aparecían pegados en las casas del pueblo y en esto se lleva una investigación pasando por varios inconvenientes y conociendo los problemas de esa familias... bueno pero no de los mejores.


Opinar sobre una obra de García Márquez siempre te lleva a la reiteración de adjetivos. Poco nuevo puede decirse de una novela escrita por tan genial y particular autor. Toda su literatura está envuelta en una magia inigualable, en un ambiente fascinante donde los personajes parecen levitar en un mundo sacado de una fantasía embaucadora, lejos de nuestra cotidianidad. Es un presdigitador de la palabra, de la imagen envuelta en un halo brumoso de ilusión, nacida de una imaginación inquieta y transmitida con enorme precisión. En esta novela unos simples pasquines, signos inequívocos de la maldad, de las lenguas maledicentes o exponentes de una realidad ya de por sí de todos conocida, viene a poner en el candelero, como un doloroso recordatorio, todo lo que un pueblo rumorea hasta llevarlo a dramáticas consecuencias. Una lectura recomendable para los amantes de la buena literatura.


Un coronel obsesionado con la solucion al enigma de los pasquines ( acusaciones que son fijadas en lugares publicos de manera anonima), una gitana obsesionada con el coronel, , existe serie , que es fiel retrato de esta novela de garcia marquez, excepto por el final


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FRASES DEL LIBRO LA MALA HORA

El mar crecerá con mis lágrimas.


Publicado porTeresa Aidee

Pero ella no respondió a su espera. Habló del circo. Dijo que había un hombre que cortaba a su mujer por la mitad con un serrucho, un enano que cantaba con la cabeza metida en la boca de un león y un trapacista que hacia el triple salto mortal sobre una plataforma de cuchillos.


Publicado porTeresa Aidee

Parecía esperar al Mesías bajo una sombrilla de colores.


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Eran las culebras –dijo don Sabas, sentado en la cama como un ídolo oriental-.


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Por favor, doctor, no más inyecciones. Estoy hecha un colador.


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El alcalde se sintió en un ambiente de naufragio


Publicado porTeresa Aidee