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Sinopsis de LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER

Historias de mujeres que combatieron en las filas del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial. Reúne los recuerdos de mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.¿Qué les ocurrió? ¿Cómo les transformó? ¿De qué tenían miedo? ¿Cómo era aprender a matar? Estas mujeres, la mayoría por primera vez en sus vidas, cuentan la parte no heroica de la guerra, a menudo ausente de los relatos de los veteranos. Hablan de la suciedad y del frío, del hambre y de la violencia sexual, de la angustia y de la sombra omnipresente de la muerte. Alexiévich deja que sus voces resuenen en este libro estremecedor, que pudo reescribir en 2002 para introducir los fragmentos tachados por la censura y material que no se había atrevido a usar en la primera versión.

Año de publicación:1985

28 reseñas sobre el libro LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER

Un libro estremecedor. Es un canto al dolor. Los más crudos relatos personales de protagonistas que vivieron su propia guerra. Y nada más simbólico para describir el horror, la pérdida, la destrucción y la muerte, que todo sea contado por quiénes dan vida. Las mujeres. Muchas mujeres. ¿Y quién es, cual directora de orquesta la que integra y armoniza estos testimonios? Svetlana. Svetlana Alexiévich. La premio Nobel 2015. No puede ser otra. La Guerra No Tiene Rostro de Mujer no habla de historia bélica, ni de relatos épicos o gloriosos. Al contrario, son testimonios personales y directos de mujeres que lucharon en el lado soviético durante la Segunda Guerra Mundial (La Gran Guerra Patria como le dicen ellos). Lucharon desde casi todos los roles posibles: como artilleras, lavanderas, tanquistas, cocineras, operadoras de radio, panaderas, francotiradoras, pilotos de combate, partisanas, enfermeras. Ningún rol les quedó grande, ni en el frente de batalla ni en la retaguardia. Son relatos a escala humana. Historias que hablan de la invisibilización de ellas. Casi como si no hubieran participado. A la hora de escribir las crónicas de la victoria, ellas no están a la altura que se merecen. Pero Svetlana las trae de vuelta. Y la primera versión del libro, de 1985, fue parcialmente censurada por el régimen soviético, ya que ¡Cómo no!, no se ajustaba a la verdad oficial, donde la mujer era recordada sólo desde su rol femenino y tradicional. La guerra no sólo genera muerte. También socava el alma de quienes sobreviven. Pero siempre habrá esperanza, mientras quede algo de humanidad. Como dice Sofía, cabo mayor, francotiradora: “Creo que si en la guerra no me hubiera enamorado, no habría sobrevivido. El amor me salvó. Esa fue mi salvación”. O como señala Tamara, cabo mayor, técnica sanitaria: “Arrastraba a nuestro herido y pensaba…¿vuelvo a por el alemán o no? Comprendía que si le dejaba, pronto moriría desangrado…Regresé a por él. Y continué arrastrando a los dos…es imposible tener un corazón para el odio y otro para el amor. El ser humano tiene un solo corazón. Lo terminé de leer con el corazón apretado. Un libro tremendo y conmovedor.


Leer sobre la guerra siempre impacta, entristece conocer la crueldad y frialdad con la que se presentan episodios reales que marcan la existencia de las personas para el resto de sus vidas. Esta novela recopila a través de entrevistas personales y cartas las memorias de mujeres sencillas, humildes con vidas normales, que un día en sus años de juventud tomaron la decisión de ir al frente de batalla a luchar por su país. Son historias tan personales, cada una vivió la guerra de una manera diferente de acuerdo a la participación que tuvieron en el frente de combate, pero encuentro en cada testimonio un hilo que las une: el amor de patria, amor por el prójimo, la entrega, la valentía, la resiliencia, el dolor, el miedo a la muerte y también a la vida, no hay diferencias culturales entre ellas, la mirada que tienen de la guerra es muy humana, tan lejos del relato épico y el dolor que triunfa de manera gloriosa. Aunque la guerra terminó ellas tuvieron que enfrentar otra guerra en su vida civil por el rechazo al que fueron sometidas por haber estado en el frente. Pero, también es reconfortante conocer esos momentos en que se encontraron con algunas personas a quienes ellas les salvaron la vida les agradecen a voz en cuello. A pesar de lo triste de la historia, disfrute mucho el hecho que Svetlana Alexievic haya visibilizado a estas mujeres que en los textos de historia, novelas y películas no se les da el protagonismo que tienen. En mi retina quedan grabadas estas heroínas y en mi memoria quedan las voces de los episodios de hombres y mujeres que nos compartieron.


Adentrarse en la Segunda Guerra Mundial desde las vivencias de las mujeres rusas que participaron en ella es realmente enriquecedor. Es escuchar la voz de una versión por mucho tiempo silenciada pero con tremenda autoridad para quedar testimoniada. Lo humano y lo inhumano de una guerra, desde la óptica de la mujer. La sensibilidad femenina frente a la muerte, al hambre, al frío, al amor queda a flor de piel en cada testimonio recogido por esta bielorrusa, Nobel de Literatura 2015. Valioso.


Emotiva hasta el extremo, es imposible no derramar lágrimas ante alguno de los testimonios que recoge Alexievich. Una heroica lucha por un país que a casi 80 años de distancia ya no existe. Tras su lectura se viene a la mente la idea de lo inútil de la guerra, no para quienes ostentan el poder, sino para quienes realmente la sufren.


Svetlana Aleksándrovna Aleksiévich (1948), bielorrusa que recibió el Nobel en 2015 y su otorgamiento es un reconocimiento a todos aquellos que elaboran crónicas. Construye su libro con testimonios de las que lucharon, es otra visión de la Segunda Guerra Mundial o la Gran Guerra Patria como la llamaron en la Unión Soviética, testimonios que se construyen desde la sangre y el barro, pero también de pequeñas alegrías. Es un libro UNICO.


Realmente es otra mirada sobre las horas mas oscuras del siglo XX. Muy recomendable.


Este libro presenta testimonios desgarradores de mujeres que estuvieron en el frente de batalla. Sus experiencias, que podrían ser similares a las de los hombres, no lo son. Ellas tienen formas de pensar diferentes, formas de sentir diferentes: son mundos distintos. Abordan la guerra desde una perspectiva más humana. Ellas se encargan de dar vida. La guerra les es antinatural. Un libro totalmente desgarrador y adictivo.


Relatos durisimos de mujeres en la guerra


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Frases del libro LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER

Lo compartimos todo: la felicidad, las lágrimas. Sabemos sufrir y contar nuestros sufrimientos. El sufrimiento justifica nuestra vida, dura y torpe. Para nosotros, el dolor es un arte. He de reconocer que las mujeres se enfrentan a este camino con valor.

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Teresa Aidee

En la escuela nos enseñaban a amar la muerte. Escribíamos redacciones sobre cuánto nos gustaría entregar la vida por… Era nuestro sueño.

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Teresa Aidee

No conocíamos el mundo sin guerra, el mundo de la guerra era el único cercano, y la gente de la guerra era la única gente que conocíamos. Hasta ahora no conozco otro mundo, ni a otra gente. ¿Acaso existieron alguna vez?

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Teresa Aidee

La guerra siempre estuvo presente: en la escuela, en la casa, en las bodas y en los bautizos, en las fiestas y en los funerales. Incluso en las conversaciones de los niños.

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Teresa Aidee

una madre, al educar a sus hijos, siempre les preparaba para que fueran guerreros».

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Teresa Aidee

A menudo, después de un largo día atiborrado de palabras, hechos y lágrimas, en tu memoria tan solo queda una frase, pero ¡qué frase!: «Fui al frente siendo tan pequeña que durante la guerra crecí un poco»

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Teresa Aidee

La aldea de mi infancia era femenina. De mujeres. No recuerdo voces masculinas. Lo tengo muy presente: la guerra la relatan las mujeres. Lloran. Su canto es como el llanto.

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Teresa Aidee

En la guerra, el alma del ser humano envejece.

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Alejo..s

En esta guerra no solo sufren las personas, sino la tierra, los pájaros, los árboles. Todos los que habitan este planeta junto a nosotros. Y sufren en silencio, lo cual es aún más terrible.

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Teresa Aidee

En esta guerra no hay héroes ni hazañas increíbles, tan solo hay seres humanos involucrados en una tarea inhumana.

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Teresa Aidee

La guerra femenina tiene sus colores, sus olores, su iluminación y su espacio. Tiene sus propias palabras.

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Teresa Aidee

Recordar es, sobre todo, un acto creativo. Al relatar, la gente crea, redacta, su vida.

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Alejo..s

Dejamos de llorar porque para llorar hacen falta fuerzas. Lo único que queríamos era dormir. Dormir y dormir.

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Bookreader2

Hacíamos Historia, pero vivíamos al día. Con memoria corta.

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Bookreader2

No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra. No escribo la historia de la guerra, sino la historia de los sentimientos. Soy historiadora del alma. "

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GuilloHerrera