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Sinopsis de LA CORPORACIÓN

¿Y si las empresas tecnológicas fueran el verdadero Gran Hermano? Un thriller inquietantemente verosímil sobre el futuro que nos aguarda. El mundo ya no es lo que era. La violencia armada, el desempleo y el cambio climático lo han convertido en un polvorín inhabitable. En medio de todo ese caos, Cloud, una poderosa corporación tecnológica, se erige como salvadora. No solo pretende vender a los ciudadanos cualquier cosa que necesiten, sino convertirse en un hogar para ellos. A cambio, tendrán que trabajar. El trato parece justo, pero las apariencias siempre engañan. Paxton jamás pensó que acabaría empleado como guardia de seguridad en la compañía que arruinó su vida y mucho menos que se mudaría a sus instalaciones. Pero eso es justo lo que ha hecho. Y, teniendo en cuenta cómo se sobrevive fuera, no suena como una mala opción. Allí ha conocido a Zinnia, que podría haberse enamorado de él, pero que tal vez solo esté utilizándole para sus propios fines. Porque en Cloud, pese a su resplandeciente aspecto, nada es lo que parece y ambos van a descubrir lo lejos que la corporación está dispuesta a llegar... para hacer del mundo un lugar mejor. Reseñas:«Una novela absorbente que te hará olvidar tu plataforma de streaming favorita durante unas cuantas noches.»Stephen King «Un exitazo literario que además rebosa inteligencia. Estremecedoramente cautivador.»The Observer «Emocionante. Conjura una realidad cercana, deformada pero reconocible, que plasma a la perfección la distopía en forma de utopía de nuestras peores pesadillas. Esta novela pone la época actual frente a un oscuro espejo.»San Francisco Chronicle «¿Y si el régimen totalitario que controla la vida de la gente no fuera un gobierno fascista sino una enorme corporación? De esa premisa parte el inteligente y orwelliano thriller ideado por Hart, que imagina un futuro próximo demasiado plausible.»Publishers Weekly «Una historia de suspense que es una gozada y que no podrás dejar de leer. Totalmente recomendado para los fans de las distopías.»Library Journal «Un thriller fascinante con un ritmo increíble que pone el dedo en la llaga.»Booklist «Una brillante sátira distópica. Hart ha creado un convincente y horripilante futuro post-orwelliano, dominado por una única corporación dictatorial.»BBC «Thrillers futuristas como 1984, Fahrenheit 451 y El cuento de la criada se convierten en éxitos porque la trama esconde más de unas cuantas pepitas de verdad que hacen que la historia sea creíble. Añade el inteligente thriller de Rob Hart La corporación a esa lista. No solo tienes la impresión de que su absorbente trama podría hacerse realidad, sino que de cierta manera lo está haciendo ya.»Associated Press «Imagina que un día jodemos tanto el mundo que todos nos vemos obligados a vivir en el lugar en el que trabajamos en una especie de equivalente moderno de la esclavitud, añádele un thriller ambientado en una compañía tecnológica decidida a imponer su ley, y aun así todavía no serás consciente de lo inteligente y a la vez aterrador que es este libro. Tenso y magistral.»Chuck Wendig

2 reseñas sobre el libro LA CORPORACIÓN

"El mercado manda." Pensad en nuestra conocida empresa de venta online. Pensad en nuestro planeta, cada vez más afectado por la contaminación y el cambio climático. Y ahora imaginad que esta empresa se hace con el control de todo, destruye el comercio minorista local e interfiere primero y elabora después las leyes a su conveniencia. Los gobiernos son, ya sin máscaras, títeres al servicio del libre mercado. Meras pantallas para mantener una ilusión. E id más allá e imaginad que la Tierra está hecha polvo, que el cambio climático la ha sometido a un punto de destrucción tal que algunos países ya son inhabitables, y los que pueden albergar vida, tienen unas condiciones en las que es perjudicial pasar mucho tiempo en el exterior. Escasez de agua, sol que quema. Calor. Destrucción. Imaginad por un momento que en estas condiciones tenéis que buscar trabajo, y ya no hay trabajo más allá de esta empresa, que llamaremos Cloud. Escalofriante, ¿cierto? ¿Qué tiene que tener una distopía para que sea buena, para que la disfrutemos? En mi opinión, es fundamental que sea creíble. Que tenga aspectos coincidentes con nuestra realidad, que podamos vernos reflejados en ella, que nos haga pensar que en un futuro no muy lejano podríamos vivir situaciones así. El paralelismo de esta novela con la realidad es evidente, y no resultaría tan descabellado, ¿no? Otro factor es que nos haga reflexionar, que construya una critica a nuestra realidad mas o menos profunda que haga echar humo a los engranajes de nuestra actividad cerebral. Y he reflexionado. Vaya que si. Aquí me voy a tomar la licencia de hacer una defensa de nuestro comercio local, de las tiendas de nuestros barrios, de la librería, la zapatería y la pescadería, por ejemplo. De todas ellas, porque si no existieran, nuestros barrios estarían menos vivos, serían menos seguros, menos nuestros. También le he dado vueltas, como no podía ser de otra manera, al concepto de libertad y a las implicaciones que tiene. En un momento dado de la historia, uno de los personajes nos dice que lo que tiene la libertad es que es nuestra hasta que decidimos renunciar a ella. Nada más que añadir, señoría. La corporación es una novela narrada en primera persona, que alterna el punto de vista de tres personajes: Gibson Wells, dueño de Cloud, y Zinnia y Paxton, candidatos a formar parte de la empresa. Los capítulos de Wells me han puesto muy nerviosa, por aquello de la justicia social, la ética y nimiedades como esa que solamente sirven para poner palos en las ruedas del libre mercado y frenar el progreso y tal (por favor, nótese la ironía). Como si de un dios paternalista hijo del capitalismo se tratara, Wells se presenta como redentor hecho a sí mismo y salvador de la economía y los trabajadores estadounidenses, y sus capítulos son una justificación constante de sus actos, de su pensamiento, y una defensa acérrima de su empresa y su sistema. Qué podría salir mal. Me ha dado grima. Y por último, permitidme un par de reflexiones. Cada vez que leo una distopía pienso en cómo es posible que podamos llegar a eso (sí, lo sé, me gusta tanto el género que me meto en la trama y hablo como si estuviera pasando realmente, como si estuviera leyendo un libro de historia pero al revés, una movida). Cómo es posible que podamos llegar a estar tan anestesiados que no nos importe la realidad a nuestro alrededor. Que no seamos conscientes de que nos hemos dejado arrebatar la libertad (si es que realmente somos libres, pero ese es otro tema), o peor aún, que seamos conscientes y nos de igual. Que nos importe una mierda (perdón) el sufrimiento ajeno, que hagamos del ande yo caliente nuestra filosofía de vida, que ignoremos y cerremos los ojos ante realidades que duelen (hablo siempre como sociedad), que no nos preocupe el vecino o la persona que vive en la otra punta del mundo, que no nos importe nada que el repartidor tenga hijos, o que tenga que descansar o que cuidar a su madre enferma, mientras nos traiga el domingo el paquete que hemos pedido el sábado a las 21.00h. Cada vez que leo una distopía, digo, pienso que claro que es posible, y en cómo lo estamos viviendo ahora. Somos una sociedad hija de la inmediatez, del ya, del ahora. Del exceso de (des) información, de la falta de reflexión. No nos paramos a pensar. No hay tiempo. Estamos cada vez más individualizados, rompiendo los lazos de solidaridad que nos sujetaban, abandonando la comunidad. Somos una sociedad en la que solo importa yo, luego yo y después yo. Pero no nos damos cuenta de que "yo" está solo. Vivo en una ciudad no demasiado grande, pero apenas si conozco a algún vecino más allá del saludo de rigor. Si un día me pasase algo, no sabría a quien recurrir. Sí conozco a la estanquera, al librero, a la farmacéutica. ¿Qué pasaría si un día ese sistema arraigase del todo? Que la estanquera, la farmacéutica y el librero desaparecerían, dejarían de estar ahí. Y yo estaría sola.


“La libertad es tuya hasta que decides renunciar a ella.” Más allá del thriller, este libro hace que la cabeza te dé vueltas.


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