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COMPRAR EN PAPEL

Sinopsis de LA COMIDA EN LA HISTORIA ARGENTINA

La comida en la historia argentina revisa mitos y leyendas en torno al origen de gran variedad de alimentos, desde las empanadas y las hamburguesas hasta el chivito y el locro, pasando por todo tipo de postres, tortas y otros manjares dulces. Rescata las historias de algunos restoranes emblemáticos y de pioneros como Noel, Magnasco, Saint o Fort, con jugosas anécdotas que vinculan a personalidades de nuestra historia con la comida. Y, además, propone recetas "históricas" en casi todos los capítulos.A fines del siglo XIX, los dueños de los bares enviaban a sus empleados a juntar granizo para refrescar las bebidas. Cuando Sarmiento intentó incorporar verduras a la dieta diaria, se burlaron de él y lo llamaron "come pasto". El postre preferido de Borges era el queso y dulce. No es cierto que el edecán de Julio Roca haya creado el famoso revuelto Gramajo: Félix Luna imaginó la historia al servicio de la ficción. La cuna del dulce de leche pudo haber sido Asia, en vez de la Argentina. A comienzos del siglo XX, los obreros de la construcción almorzaban puchero en medio de la obra. En su primera presentación, a Petrona C. de Gandulfo se le cortó la mayonesa cinco veces. El choripán tal como lo conocemos hoy nació en Córdoba. El pancho arribó a la Argentina desde Francia, no de los Estados Unidos. ¿Y los postres? ¿San Martín tomaba helado?

Año de publicación:2016

5 reseñas sobre el libro LA COMIDA EN LA HISTORIA ARGENTINA

El libro comienza con la comida en la historia argentina recién en la página 50, con "Las facturas del Negro Pancho". Las 49 páginas anteriores son introductorias, porque hablan del cuchillo y el tenedor, entre otros temas. Claro que la introducción es jugosa, porque a quién no le gusta saber que los "buenos modales en la mesa" en la antigüedad fueron medidas para prevenir ataques, como poner las manos sobre la mesa para evitar que alguien acuchillara al que estuviera a su lado, o que todo el mundo tomara de la misma copa o botella para evitar que lo envenenaran... Confieso que las recetas me agobiaron. Lo que me gustó fue averiguar cómo surgió la tradición del chocolate caliente en las fechas patrias gracias al Almirante Brown; que el Gral. Lamadrid además de militar trabajó en forma autónoma como panadero cuando fue exiliado del rosismo; vendía pan en Uruguay, en Chile pan de leche y facturas, y luego volvió a su oficio de militar; por qué el queso y dulce fue el "postre nacional". San Martín conoció al dulce de leche en Málaga, España, cuando vivió cuando era niño, y no en Argentina. Me gusta muchísimo leer a Balmaceda, pero este libro no me gustó como su anterior producción.


De chico en el campo comía de postre "cuajada" y por la tarde mi abuela preparaba "frisuelos". En mi casa, de pequeño, no se solían comer pastas y el arroz, siempre tirando a "paella". Rastrear "la historia de la comida" me permitió conocer el pasado de lo que como, de lo que no como, de lo que me gusta y de lo que no. Y como soy el "resultado libre" de condicionamientos que tienen su pasado, si hay algo en mi que tiene "historia", la rastreo. Poder conocerlo - con estas páginas de Balmaceda ( de quien he leído casi todo) me resultó "nutritivo" y entretenido. Es el aporte que valoro de este libro que quise leer llevado por la curiosidad y las ganas de urgar en los orígenes . (Me he salteado las recetas que el autor incluye, acertado comentario de quien ha reseñado antes). Rescato la historia del Jack ( el chocolate con sorpresas que tantas veces compré), la de la papa, de las empanadas, el gusto culinario del Almirante Brown, la historia del helado, la de Banchero ( en cuya pizzería comí tantas veces), la historia del rubro panadero del Gral Lamadrid, el puchero, el dulce de leche y tantas otras. Capítulos cortos, entretenidos, llevaderos, inesperados.


Libro muy divertido y entretenido para llevar con uno. Temas que no siguen una continuidad. Pero datos graciosos y curiosidades de nuestra historia Argentina, en relacion con varios temas por medio de la comida.


Interesante e ideal para las vacaciones!!!


Para mí siempre es un placer leer a Balmaceda y seguramente vaya a darle una oportunidad a cualquier libro que escriba. "La comida en la historia argentina" no está entre los mejores, pero no por eso dejé de encontrar algún que otro capítulo o historia interesante. Leí el libro un poco condicionada por lo poco acertado que me resulta el título, porque hay capítulos que no tienen nada que ver con Argentina, y muchos en los que la relación entre Argentina y la historia que se cuenta se lee muy forzada. El libro tiene muchísimas recetas de otros tiempos, y si bien son interesantes, también me parece que se las encuentra en exceso (cuando no también incluídas medio a presión en un texto que no las necesitaba).


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