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Sinopsis de LA CIUDAD Y LOS PERROS

Un ataque contra la crueldad ejercida a un grupo de jóvenes alumnos del Colegio Militar Leoncio Prado, una crítica frontal al concepto erróneo de la virilidad, de sus funciones y de las consecuencias de una educación castrense malentendida. Aunada a la brutalidad propia de la vida militar, a lo largo de las páginas de esta extraordinaria novela, la vehemencia y la pasión de la juventud se desbocan hasta llegar a una furia, una rabia y un fanatismo que anulan toda sensibilidad. Un grupo de jóvenes que se «educan» en una disciplina militar implacable y violenta, aprenden a sobrevivir en un ambiente que lleva muy arraigados los prejuicios raciales y las diferencias entre clases sociales y económicas; donde todos se muestran como no son en realidad y la transgresión de las normas parece ser la única salida. En ALIBRATE puedes encontrar todas las reseñas de los libros de Mario Vargas Llosa y todas las opiniones de los lectores sobre La ciudad y los perros.

64 reseñas sobre el libro LA CIUDAD Y LOS PERROS

El mismo Mario Vargas Llosa dijo que "una historia buena mal contada era una mala historia, y al contrario, una mala historia bien contada es una buena historia"; de esta manera y no de otra, "La ciudad y los perros" es un libro múltiple, las voces narradoras nadan y fluyen desde diferentes ángulos y puntos de visión que te dan una historia tan sencilla, pero tan completa que te ciega. La historia no es en sí el "golpe al cráneo" sino como está contada. La forma en cómo Mario ha unido las micro historias es fascinante. Alberto Fernández, el poeta, Ricardo Arana, el esclavo, un narrador enigmático, solo en el final descubierto, y Teresa que une a todos estos adolescentes en un remolino de tiempo y voces, el Boa y su amiga y a amante La Malpapeada, el teniente Gamboa, un militar que se desengaña de lo que él pensaba era la única institución pulcra en el Perú, descubre que es la misma porquería por su pútrida corrupción y el Flaco Higueras, pertenecen a ese inalcanzable e inagotable cúmulo de personalidades propias de nuestra sociedad, en el Perú y Latinoamericana. Todos ellos, han sido deformados en algún grado de afectación por el putrefacto sistema de educación militarista. Un joya sin duda, teniendo en cuenta en el remate descubrimos al héroe que hay detrás de todo este complejo mundo creado por Vargas Llosa que refleja lo que el mismo vivió en sus paredes, y es que todos son Mario, y Mario es todos estos a la vez.


Con "La ciudad y los perros" se inaugura una nueva etapa en la novela latinoamericana. Hasta el momento de su publicación, las novelas latinoamericanas eran muy lineales y convencionales. La poderosa influencia de autores norteamericanos como Ernest Hemingway y William Faulkner es palpable en esta obra inaugural. El vanguardismo se hacia presente en la novela de habla hispana con nuevas técnicas y la inclusión de temas más profundos y desgarradores. Más allá del hábil manejo de las técnicas literarias en cuanto a forma (inolvidable los flashbacks en primera persona y los diálogos cruzados en el tramo final de la novela), "La ciudad y los perros" expone la dura crueldad en las escuelas secundarias de orientación castrense, a través de varias voces (no sólo del protagonista) y acertadas y desgarradoras descripciones. Es por esta polifonia de voces que otorga a la novela una riqueza de matices y una amplitud de captar muchos aspectos de la sociedad que llevarían a "La ciudad y los perros" a ser una de las primeras "novelas totales" de Vargas Llosa. Destaca también la atmósfera lúgubre y pesimista que ha impregnado a lo largo de las páginas. Cada personaje tiene sus propias motivaciones y, una parte de ellos, con oscuras intenciones. Pareciera que la sociedad en general está corroida y putrefacta, que difícilmente podemos escapar de ella. Sería esta novela que consagraria a Mario Vargas Llosa a seguir una carrera sobresaliente con títulos como "Conversación en La Catedral", "La guerra del fin del mundo" y, en mi opinión, su mejor novela: "La fiesta del Chivo". Lo que algunos años después lo llevarían a recibir merecidamente el Premio Nobel. Definitivamente una gran recomendación. Inolvidable.


Otra de las obras más aclamadas del premio Nobel Mario Vargas Llosa. Trata de la vida de los cadetes de un colegio militar de Lima y de las peripecias que les pasan ahí dentro, fuera de la instrucción militar que reciben, los grupos de poder, las jugadas o bromas que se hacen y de las reacciones que presentan ante las sorpresas. De cómo la formación castrense te limita el desarrollo de la personalidad, a favor de ciertos valores, propios de la enseñanza militar. Buena obra.


La maravillosa manera de escribir del Mario del boom hace que una trama al parecer simple como puede ser los últimos meses de los cadetes de quinto año del Colegio Militar Leoncio Prado pase a ser una obra maestra. Esta obra es la segunda oportunidad con Vargas Llosa que necesitaba, después de Conversación en La Catedral. Y voy por más. Gracias, don Mario, por tanto.


La primera novela que leo de vargas llosa, y al principio me costó, ya sea por las palabras que usan normalmente en su tierra o porque no me terminaba de enganchar, lo cierto es que llegando a las cien primeras páginas casi lo abandono; menos mal que no lo hice. Una gran novela donde te cuenta la vida en un colegio militar de mitad del siglo pasado en peru, con todo lo que tiene la disciplina militar, pero con chavales . Muy recomendable. Seguiré leyendo mas novelas suyas.


"-¿Y todavía no ha aprendido a agarrar el fusil? El arma no debe caer nunca al suelo. Es preferible romperse la crisma antes que soltar el fusil. Para el soldado el arma es tan importante como sus huevos. ¿Usted cuida mucho sus huevos cadete? Bueno. Así tiene que cuidar su fusil. Vuelva a su sección. Pezoa, hágale una papeleta de seis puntos." Crónica del infierno, la academia militar. Un grupo de adolescentes encerrados para recibir la disciplina. Para "hacerse duro, hacerse hombre, hacerse bien macho". En esta jungla todo vale. El menosprecio y la vejación están a la orden del día. De superiores a cadetes, entre los mismos superiores, entre los mismos cadetes. El bulling es lo normal y se ejerce sin miramientos. Los cadetes muertos de miedo muestran sus colmillos para mostrarse fuertes, se ven obligados a luchar por su bienestar. No hay lugar para los buenos sentimientos, para las mariconadas. Afuera, la ciudad de Lima en su esplendor. Se la extraña, se la añora. Vargas LLosa en una prosa maravillosa, con varios narradores, va desgranando la historia de estos alumnos que por diferentes motivos se encuentran en esta escuela. Algunos, por propio convencimiento, otros obligados por sus padres. Se mete de lleno en la vida y rutina de estos cadetes sin concesiones, de manera dura, trágica. Aquí no hay héroes, aquí hay víctimas de un sistema perverso, seres obligados a sacar todas sus miserias. Hay una muerte y de ahí el supuesto equilibrio vuela por los aires. Hay que salvar la institución, sea como sea. Un relato vibrante, que muestra el Vargas LLosa que brillaba en los '60, tan diferente al que vemos actualmente por tv. Una obra deslumbrante.


La primera novela de Vargas Llosa, que inicia el boom latinoamericano junto con Cien años de soledad, es un valioso relato de la vida en un liceo militar en Lima, Perú. El autor, conocedor de primera mano por haber estudiado dos años en un liceo militar, narra con detalle la constante lucha darwinana de cientos de hombres adolescentes. La vida es hostil y, para la mayoría, humillante en un contexto de una dura disciplina militar. Los alumnos se educan para la vida en un ambiente muy difícil, quizás bastante alejado de la vida futura, ya que la mayoría no vivirá rodeado de hombres y armas.


Parece un poco ridículo escribir una reseña sobre esta novela. Casi todo el mundo sabe de ella: un colegio militar, una ciudad, unas vidas de unos muchachos que viven entre ambos mundos, militares y violencia estructural e individual. Por eso, porque todo el mundo sabe algo de la novela creo que quiero destacar, sobre todo, el hecho de que fue en su día un texto determinante para la narrativa española y, algunos años después, para mí como lector. Cuando se publicó la obra en 1962 los escritores españoles se dieron cuenta de que la innovación en español venía de América. Se podían contar historias desde múltiples puntos de vista, con un narrador en tercera persona que compartía protagonismo con la voz de sus personajes. Se podía narrar jugando con el tiempo, en una especie de mosaico cronológico que terminaba por confluir para arrojar luz definitiva sobre las vidas de los personajes. Demostraba Vargas Llosa que era posible abordar los desajustes sociales sin renunciar a la experimentación verbal. Y mucho más enseñe a esta novela. Quizás lo más importante que enseñaba es que en América existía una gran literatura, porque tras La ciudad y los perros llegó todo lo demás y los lectores españoles nos quedamos ojipláticos ante los milicos (que no debían ser muy diferentes de nuestros militarotes franquistas), ante los miraflorinos (que tampoco debían ser muy diferentes de nuestros paisanos de los barrios pijos de las grandes ciudades), ante tantas realidades desconocidas o equivalentes a las ya conocidas y, siempre, nombradas con unas palabras cautivadoras: chompas y polleras, cristinas y demás palabrería. Los lectores españoles descubrieron entonces América, otra vez, y está de verdad. Unos años después, en 1980 o así, un joven lector de dieciséis años se encontró con un volumen en el que leyó dos novelas cortas de Vargas Llosa, Los jefes y Los cachorros. Padeció, y mucho, con el pobre Pichula Cuéllar y se quedó con ganas de más. Encontró entonces un ejemplar de La ciudad y los perros en la biblioteca de su colegio y lo devoró. Venía este joven lector de las novelas de aventuras y de la literatura clásica en español. Algo había leído ya de los nuevos clásicos del siglo XX; sin embargo, el mundo limeño de estos relatos le mostró bien a las claras que esta era su literatura. Tras Varguitas llegaron los demás: García Márquez, Rulfo, fuentes, Carpentier, Cortázar, Donoso, Arguedas, algo de Borges... Un no parar hasta hoy. Han pasado varias generaciones de narradores americanos y todas han dejado huella en este ya viejo lector. Cada una con sus peculiaridades, con sus grandezas, aunque también -a qué negarlo- con sus momentos menos brillantes. En conjunto, desde luego, predomina la luminosidad del espectáculo narrativo americano.


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Eres el único amigo que tengo. Antes no tenía amigos, sino conocidos. Quiero decir en la calle, aquí ni siquiera eso. Eres la única persona con la que me gusta estar.


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