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Sinopsis de INVISIBLE

Narra, a través de los ojos de un niño, una historia que podría ser la de cualquiera de nosotros. ¿Quién no ha deseado alguna vez ser invisible? ¿Quién no ha deseado alguna vez dejar de serlo? El problema es que nunca he llegado a controlar bien ese poder: A veces, cuando más ganas tenía de ser invisible, era cuando más gente me veía, y en cambio, cuando deseaba que todos me vieran, era cuando a mi cuerpo le daba por desaparecer.

278 reseñas sobre el libro INVISIBLE

Todavia estoy pensando a dónde habrá ido a parar mi corazón, quizás lo encuentre lamiéndose las heridas en cualquier rincón de mis recuerdos, todavía estoy pensado que tanto a él como a mí nos acaba de arrollar un tsunami, que esto era algo que tenía que pasar. No consigo recomponerme, este tío me ha herido, me ha hecho mucho daño pero  con tanta elegancia que no tengo nada que le pueda reprochar . Es una sensación vital, son 249 páginas de tempestad, de calma chicha, de un océano en el que no puedes naufragar porque  la vida sería demasiado caprichosa y me niego a ser  un náufrago más. Después de esta avalancha, me siento un poco más pequeño, pero, sin duda, también soy un poquito más feliz. Eloy moreno ha abierto una senda entre nosotros dos, la recorrere más veces, pero en la próxima  no me cogerá tan desprevenido, ahora se, que para andar ese camino con el hay que quitarse la armadura, el envite es a muerte y  es a pulmón, las consecuencias son demoledoras, te rompe y te recompone con una facilidad aterradora. Lo cierto es que no me va esto de prestar mi alma tan a la ligera, es demasiado mía y además considero que es demasiado vulgar, pero con este hombre voy a hacer una excepción, después de leerlo entiendo ciertas cosas que jamás comprendí. No hablo del libro porque al autor no le gusta, lo respeto, es más, a estas alturas creo que ya lo he conseguido entender, es tan íntimo que es solo para ti, para que lo mastiques en silencio, para que te lo fumes sin boquilla. A este si, a este si puedes decirle siempre que si. Y aquí estoy delante de la pantalla de mi móvil, con esta reseña escrita y pensando desde hace 10 minutos si le doy a publicar o no, va a ser que si.


Este libro tiene un comienzo que te atrapa y no te deja en paz hasta que lo acabas. Empieza narrándote pequeñas escenas de las que quieres saber porque han ocurrido. A partir de estas escenas, Eloy Moreno, te va presentando los personajes y sus sentimientos. Son escenas cortas que hacen que se te haga el libro muy ligero, y podemos encontrar algunas escenas en las que nuestro protagonista las narra en primera persona o la mayoría donde se nos presentan los hechos o los otros personajes en tercera persona. Esta historia toca la fibra sensible y hace llorar, y es que trata sobre una realidad que vive mucha gente día tras día. Y es que todos conocemos a alguien, si no es uno mismo, que haya vivido las dificultades del acoso escolar. Personalmente mientras lo leía pensaba en lo necesario que seria que todo el mundo lo leyese, creo que es un libro que debería ser leído en el colegio o el instituto para concienciar más sobre el tema, pero eso no quiere decir que solo sea un libro para jóvenes porque la historia puede concienciar a los adultos, profesores y padres que puedan vivir cerca de una historia parecida. Hace replantearte como actuar y como tratar este tema. Es lo primero que me he leído de Eloy Moreno y me ha gustado mucho, no creo que sea lo último que me lea de este autor. Me ha hecho reflexionar sobre en qué momento empezamos a evitar involucrarnos en el acoso escolar y ayudar a gente inocente, y es que nos plantean también el personaje de Luna, la hermana del protagonista, que es una niña de seis años y no entiende este bullying y nos recuerda la inocencia y la indiferencia hacia lo que hace que seas esta diana. Este personaje es el que recuerda a nuestro joven protagonista que no es invisible mientras que, para sus padres, compañeros y la gente de la calle él cree que lo es. Me gusto como “el dragón”, la profesora de literatura que intenta tratar el tema y hace que se vayan concienciando, hasta llega a usar un cuento de uno de los libros de nuestro autor, cosa que me hizo bastante gracia, y cosa que nos demuestra que el acoso escolar se puede combatir a base de concienciarse y aprender sobre el tema.


Libro duro pero que te hace replantearte muchas cosas, no solo si eres adolescente, sino también como padres. La verdad que Eloy Moreno cada vez me conquistá más, cómo es capaz de conectar con el lector, de hacernos sentir tanto con su sencilla prosa. La verdad que me harté a llorar como una niña. Ahora mismo lo está leyendo mi hija de 14 años... le voy preparando el paquete de klinex y una tila. FELIZ LECTURA


He descubierto a Eloy Moreno con este libro y me ha parecido impresionante, tengo alguna otra lectura pendiente del autor, pero voy a investigar más sobre toda su bibliografía. Es una historia dura que cala muy hondo y te hace reflexionar. Conociéndome, le estaré dando vueltas al argumento unas cuantas semanas. Empecé a leer ayer a media tarde, me cautivó enseguida la originalidad de la narración ya en las primeras páginas. ¡¡Bravo Eloy!! sabes cómo atrapar al lector. No pude dormir hasta que terminé de leer toda la novela, ya de madrugada. El autor trata el tema, tristemente de actualidad, de manera descarnada, a través de los ojos del protagonista, un niño de instituto que sufre en silencio el acoso de un compañero y la desidia del resto, que no se involucran y miran para otro lado. Te hace reflexionar sobre los monstruos que el protagonista ve por todas partes. ¿Quién es más monstruo? ¿El acosador o el que lo ve y no hace nada por evitarlo?. Un libro que deberían leer todos, jóvenes y no tan jóvenes, padres, maestros y profesores, ... Para que nadie más, joven o mayor, tenga que pasar por una experiencia tan traumática y que le puede destrozar la vida entera. También yo me he sentido aludida en esta historia por un episodio que viví hace unos días y que recuerdo con frecuencia. Esperando a mi marido dentro del coche en un aparcamiento de una gran superficie, fui testigo de los graves insultos a voz en grito que un joven conductor dirigió a una conductora que, yendo marcha atrás para salir del aparcamiento, le interrumpió el paso. Podía haber salido del coche e increpar al conductor por su conducta, defendiendo a la mujer, pero me quedé donde estaba y no hice nada. Me sentí mal por no reaccionar y sigo sintiéndome mal cada vez que lo recuerdo. 14 de septiembre de 2021


La portada de este libro puede llevarnos a engaño. Puede parecer una historia sencilla, infantil y hasta anodina y NADA más lejos de la realidad!!!!! Esta historia te conquista desde la primera línea. Con un lenguaje sencillo, frases cortas pero contundentes, llenas de sentido, emotivas e increíblemente certeras. Contada por el propio protagonista, ésta es la historia de un niño que quiso ser invisible y luchó con todas sus fuerzas para conseguirlo. Esos momentos de invisibilidad son un logro , un éxito excesivamente cruel Es imposible no sentirte atraído por esta historia tan increíble y , al mismo tiempo, tan común que la lees de un tirón y te dejas buena parte de tu humildad en ella. Te abrasa y te impregna ,te estimula y te asquea aún más si te sientes parte de ella, sea en el ámbito que sea. El principio es el final pero al mismo tiempo el primer paso , la llave , la capacidad de resolución. Un libro para reflexionar, para conectar y conectarnos, y más que para preocuparnos para ocuparnos y no mirar hacia otro lado. 100 % emotiva y recomendable. LECTURA OBLIGADA !


Lo ha vuelto a hacer, Eloy Moreno lo ha vuelto a hacer, una vez más en cada parrafo en cada capítulo, te toca la fibra, te toca el alma. En muchísimas reseñas suyas se dice que tendría que ser un libro de obligada lectura en los colegios y es verdad, lo comparto. Todos al nacer tendríamos que venir con un libro "Invisible" bajo el brazo. Fue un placer haberlo conocido y es un placer leerlo.


He tenido que dejar reposar más días de la cuenta la escritura de esta reseña. La razón, por contra, no es tanto lo que me haya removido por dentro, sino la dicotomía entre lo mal escrito que está (lo siento Eloy, pero es lo que hay) y el acertadísimo mensaje que lanza. Narrativamente hablando, la novela es bastante caótica, en especial, en el comportamiento contradictorio de algunos personajes. Algo, en todo caso, que no es intecionado sino demérito del autor. Sin embargo, el acoso escolar, no solo sigue candente pues, además, ha evolucionado a redes sociales y grupos de WhatsApp. No me sirve la mala excusa de que es fuera del centro educacional cuando el grupo se llama sexto b, o los asaltantes son compañeros de clase. Hay incluso un problema de ceguera universal que niega que algunos profesores no actúen porque están apunto de jubilarse y no quieran problemas. Pues lo siento, pero haberlos, haylos. Voy más lejos. No en la clase de un amigo de la prima tercera de la hija de la hermana de la pescadera. No. En la de mi hija, una profesora, a toda la clase les dijo: "Tampoco hace falta que estudies mucho ni os esforcéis porque ninguno de vosotros tiene nivel" No fue una broma. Esta excepcional profesora se jubila el próximo curso. Lo que no entiendo es la razón por la que no ha sido despedida automáticamente. Al contrario de lo que parece, no me estoy yendo (que es gerundio) por las ramas. El castellonense si algo sabe hacer, es meter el dedo en la yaga. Aunque duela. El protagonista de esta historia es tan invisible que no tiene nombre. Empollón, soñador y amante de los cómics sufrirá las consecuencias de decirle "no" al matón de turno. Por cierto, una de las cuestiones que más me han llamado la atención, es el enfoque que le da Eloy Moreno al abusador, ya que lo presenta como alguien que también necesita ayuda, y esta postura me parece, ciertamente, interesante. El relato cuenta como el anónimo acosado va empequeñeciendo, arrugandose y perdiendo poco a poco las ganas de existir. Anónimo se desdibuja, se decolora y mientras tanto su entorno o calla o no se da cuenta. A pesar de las carencias narrativas, por una vez triunfa el mensaje, de hecho creo que Eloy escribió un libro tan útil como necesario. Afortunadamente, algo está cambiando. Los niños han aprendido a hablar de manera anónima con los profesores cuando detectan un problema con algún compañero. No solo cuando lo tratan mal, conozco un caso de hacerlo al detectar comentarios y comportamientos depresivos en un compañero. El anonimato es crucial, pues a estas edades son muy vulnerables y lo necesitan como el aire que respiran. Pero donde ellos no llegan, podemos hacerlo los padres. Si tu hijo o hija te cuenta que algo no anda bien con un tercero, tenemos la responsabilidad de ser nosotros quienes demos aviso en lugar del socorrido "no es asunto mío" y además, no hoy, ¡Ayer! Ayer, un número de estudiantes salieron de sus centros aliviados ante la perspectiva de encerrarse en su habitación, tranquilos, sin que nadie les agreda. De todos ellos, por desgracia alguno, derrotado, entiende que su vida no tiene sentido y ha decidido suicidarse. Y el problema es que su invisibilidad se debe, en mayor medida, a nuestra ceguera. Aun teniendo nuestras "diferencias" narrativas no puedo más que aplaudir y agradecer a Eloy Moreno por este trabajo tan necesario. Y un mensaje a las consejerías de toda España. Menos Quijotes y más Invisibles.


Hoy es 19 de febrero. Nunca escribo la fecha, nunca me importó cuando escribo una reseña porque para mi los libros son atemporales. Hoy importa. Hace poco se hizo conocida (a menos en Argentina) la historia de Dryken Hardman... un nene de 12 años que se suicido. Como adultos muchas veces no encontramos las palabras para acercarnos a los chicos, otras no encontramos el tiempo. Pero es importantisimo tratar estos temas. Los libros generan empatia, nos ayudan a ponernos en los zapatos del otro. Este zapato es uno pesado y es muy importante saber lo que se siente vivir con tanto peso, que otro nos obligue a llevar un mochila tan pesada que no nos deje avanzar, aprender a que puden sacarse esa mochila,  buscar quien ayude a dejarla. Dejar el peso que otros nos quieren imponer. Es responsabilidad de adultos, no solo los padres, enseñarles a los chicos a ser buenas personas, no solo a sumar y restar, leer y escribir. Respeto, empatia, tolerancia son valores tan o incluso más inportantes que cualquier materia. El objetivo es que NO se coviertan en personas de mierda. Al autor de invisible, Eloy Moreno le gusta que entremos a sus libros a ciegas asi que los invito a cerrar los ojos y abrir el alma. Vale totalmete la pena.


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FRASES DEL LIBRO INVISIBLE

Saco mi mano y la pongo sobre la suya, y noto su piel caliente, y la aprieto, y siento los latidos de su corazón en sus dedos... Y le digo en voz baja algo que jamás me atrevería a decirle si ella estuviera despierta: "Mamá, te quiero".


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