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Sinopsis de FREELANDER

Llega un telegrama que comunica la muerte de su tío y Karlo Adum, un profesor de Historia jubilado y viudo, emprende un viaje desde Zagreb a Sarajevo en su viejo Volvo, su más preciada posesión. Pero este viaje será también un regreso a su propio pasado, medio siglo después de haber huido precipitadamente de Sarajevo, donde su madre frecuentaba a oficiales alemanes, italianos y fascistas croatas durante la Segunda Guerra Mundial. En el camino, los recuerdos de su infancia en Bosnia y de su vida posterior en Zagreb se entrelazan con los paisajes que muestran la huella de la última barbarie. Incluso un suceso banal como es un partido de fútbol, una comida en un restaurante de carretera o el maltrato a un animal en el estadio ocurren en una extraña nebulosa al borde de lo fantástico, al borde de la propia Historia.

1 reseñas sobre el libro FREELANDER

Este libro es tanto una intensa coña como una broma cruel de la realidad del tiempo que azota no solo a un conjunto de países, sino a toda una comunidad que una vez estuvo reunida bajo una misma bandera, pero ahora realiza su vida ajena al presente de la del vecino. Ojo, he dicho presente, que no pasado. Veamos: Freelander es una obra de personajes y circunstancias ficticias, pero enmarcados en un devenir real. Muy pocos somos los que a este lado de Europa (ya no digamos del charco) conocemos los eventos acontecidos durante la Guerra de los Balcanes. Por supuesto, aquellos anteriores a nuestra generación tuvieron la oportunidad de ver el desmembramiento de Yugoslavia y todos los cruentos conflictos posteriores retransmitidos en televisión, pero para los que somos de la década de los 90 en adelante, muy difícilmente podemos retener en la memoria estos eventos de no ser porque existe YouTube, filmotecas y una extensa labor académica. Sin embargo, incluso para los que están instruidos en la materia, Freelander se convierte en una forma tanto de conocer la literatura contemporánea que se cuece por esos lares como de ver el lado humano de una realidad que muchas veces se nos escapa. Karlo Adum, quien es el protagonista de la obra, es un vejestorio que emprende un viaje en su destartalado Volvo a través de lo que otrora se denominó Yugoslavia, siendo ahora un conjunto de países con sus respectivas nacionalidades y quehaceres, en un entorno que se muestra más nostálgico y frío que optimista y cálido. Lo importante no es la historia de Adum, que por supuesto también es de destacar, sino cómo gracias a las experiencias que vive tanto en el ahora como el antes nos permite reconstruir el relato de dos mundos tan distintos pero al mismo tiempo tan cercanos el uno del otro. Desde las aduanas hasta un partido de fútbol, Miljenko Jergović, autor de la obra, nos habla en clave de humor de ese algo que se desvanece en el tiempo y ya no se puede recuperar, no teniendo otra opción más que seguir hacia delante. No hablamos aquí del deseo de recuperar Yugoslavia, sino de entender cómo no todo pasado fue mejor, pero siempre queda en el recuerdo ese aire nostálgico que envuelve tanto a las alegrías como a las penas. Una obra apta para todos aquellos que se hallan tanto en el desamor de su vitalidad como en el deseo de vivir.