1. ALIBRATE
  2. BIOGRAFÍAS Y MEMORIAS
  3. FOUCHE, EL GENIO TENEBROSO

Calificar:

8,8

49 votos

Sinopsis de FOUCHE, EL GENIO TENEBROSO

Joseph Fouché (1759-1820) fue uno de los personajes más controvertidos de la Revolución Francesa. Hipócrita, tenebroso y maquiavélico, votó a favor de la muerte de Luis XVI y María Antonieta y fue responsable de sangrientas represalias. Luego, sintiéndose amenazado por Robespierre, participó activamente en la conspiración termidoriana. En julio de 1799 pasó a ser Ministro de Policía del Directorio y se convirtió, sin que su cooperación hubiese sido solicitada, en cómplice activo del 18 Brumario. Napoleón le conservó en su puesto de Ministro de la Policía, le nombró luego senador y, posteriormente, Duque de Otranto. Tras la segunda abdicación de Napoleón trabajó con éxito a fin de conseguir el retorno de Luis XVIII, quien lo mantuvo en las funciones de ministro. Posteriormente, perseguido como regicida, se retiró a Trieste, donde moriría. Con una magistral capacidad de análisis y su habitual y deslumbrante talento para recrear atmósferas y espacios del pasado, Zweig traza el retrato psicológico de este traidor de nacimiento, un ser cínico, sibilino, intrigante, dueño de una escurridiza naturaleza de reptil, tránsfuga profesional, abyecto y amoral. Su biografía es el apasionante relato de una época que va de la Revolución Francesa hasta la decadencia y postrimerías del imperio napoleónico.

COMPRAR EN PAPEL

11 reseñas sobre el libro FOUCHE, EL GENIO TENEBROSO

¿Quién fue Fouché? A todas luces un personaje increíble y fascinante de la historia contemporánea. Protagonista en una época también fascinante, la del estallido de la Revolución francesa y de todo lo que vino después con la irrupción de Napoleón en la escena europea y terminando con la restauración de la monarquía. A este Fouché hay muchas formas, nombres y apelativos para definirlo, casi ninguna de ellas agradables para él. Un hombre inteligente, poco fiable, que siempre sirvió con deslealtad. Que entre bandos en lucha, siempre se las arregló para estar con el ganador. Pero digamos que fue esencialmente un hábil especialista en el arte de sobrevivir. Nunca soltó una liana, sin estar bien tomado de la otra, lo que le permitía continuar sus movimientos, evitando las caídas. Todo cambiaba, todos pasaban por el gobierno o tenían su minuto en el poder, para luego perderlo, a veces perdiendo también la cabeza, como muchos de sus amigos revolucionarios. Pero, ¿quién se quedaba siempre a cargo? Fouché. No podía ser otro. El tránsfuga profesional más destacado. El pragmático, chaquetero, maquinista y coimero Fouché. Con su cara de palo habitual, que según Zweig ostentaba, si hoy día hipotéticamente un periodista lo entrevistara diría algo así como “Yo siempre estoy en el Gobierno. Son los otros los que vienen y van…”. Asumió que el poder es ante todo, información, trabajo y estrategia. Fouché fue un animal político con competencias destacadas para el ejercicio del poder. Defensor de aquello de “yo y mis circunstancias” Joseph Fouché nació el 21 de mayo de 1759 en Nantes en el seno de una familia comerciante. Dio clases en colegios de curas, hasta que se sube al carro de la Revolución, elegido diputado girondino en la Convención Nacional, para luego cambiar de bando y sentarse con los jacobinos. Así partió su carrera de 25 años en la política, sirviendo a jefaturas y jurando lealtades por a lo menos siete veces. Pero así como no tenía las manos limpias (iba a decir conciencia, pero no se sabe si la tenía), hay que decir que también con su moderación y sus maniobras sobre todo contra Napoleón, evitó más baños de sangre y procuró la paz con Europa. Zweig lo adorna con su mágica prosa y lo cuenta todo de este servidor de la República, del Directorio, del Consulado, del Emperador y finalmente de la Monarquía. Y de paso nos regala con la profundidad psicológica de los personajes, entre ellos el fulgurante Napoleón, primero salvador de la República y luego déspota y ambicioso Emperador. El cantautor Víctor Jara dejó una canción que le calza como anillo al dedo a Fouché, que dice en parte: “Arrímese más para acá / aquí donde el sol calienta, /si uste' ya está acostumbrado / a andar dando volteretas/…Usted no es na'/ni chicha ni limoná/ se la pasa manoseando/ caramba zamba su dignidad....” En fin, un recorrido por algunos de los tiempos más convulsos y apasionantes de nuestra Historia contemporánea, a través de la exquisita pluma de Zweig, capaz de transformar una biografía de un personaje controvertido como éste, en una pieza literaria llena de belleza. Un recorrido que sorteamos, aliviados de estar a salvo entre tantos riesgos y peligros. Porque esos se los dejamos a Fouché. Él sabe cómo evadirlos y salvarse en una pieza, en medio de tantas guillotinas, horcas y paredones.


Jose Fouché, un personaje imprescindible en la historia de Francia en el fin del siglo XVIII y de los albores del siglo XIX Un politico insustituible, en todas las revueltas y revoluciones politicas de la nacion gala, en su transicion de la Monarquia de Luis XVI a la republica Un personaje oscuro, desmesuradamente ambicioso, lleno de envidia e inquina, tanto como de sagacidad e instinto de supervivencia, Desde su insignificante origen, escalando puestos a base de manejarse excelentemente tras bambalinas, de mover los hilos del poder sin llegar nunca a ostentarlo, de traicionar a todo y a todos, a sus principios, si es que alguno tuvo, Traidor a la iglesia, a la monarquia, a la revolucion, al imperio, al comsistorio, a fuerza de volverse imprescindible, sentando las bases de lo que se conoce como espionaje moderno, Entregando sin empacho a sus protectores, amigos, correligionarios, asesinando a cientos, causando caos y destruccion, Personaje oscuro, siempre en la sombra, siempre atisbando los giros de la historia para colocarse del lado del ganador, para obtener beneficios, para prevalecer, Solo la maestria de Stephan Zweig puede convertir, tan negativo episodio dela historia en un episodio que merece ser leido, a base de de un lenguaje sin violencia claro directo, con un estilo depurado, expone de manera imparcial la participacion tan negativa pero contundente de este artifice del engaño, politico a fin de cuentas, Narrando los hechos, con gran tino, con referencias bien documentadas no se guarda nada , para describir, a quien siempre se guardo un as bajo la manga, Fouché, Duque de Otranto, sin duda el castillo esta encantado.....o.....endemoniado... De haber sido un personaje mas tardio, le habria dado un nuevo y mayor significado a la palabra Gatopardear, El asesino de Lyon, o Artillero de Lyon en fin ...


¿Artífice del Disfraz? ¿Camaleón? ¿El Lord de las Máscaras? ¿El Señor de los Mil Rostros? ¿Un simple arribista de la historia? Estos adjetivos son insuficientes para describir a Joseph Fouché; Sin embargo, gracias a la soberbia pluma del genio austríaco Stefan Zweig, es posible conocer a quien, tras bambalinas, fue uno de los anónimos y sin embargo, más grandes propulsores de la revolución francesa. Después de leer éste libro, no puedo describir con exactitud los sentimientos que me genera éste personaje. No sé si admirar esa capacidad innata de no entregarse verdaderamente a ninguna filosofía distinta al amor propio, a abandonar sin culpa ni remordimiento cualquier ideal que no proporcione beneficios, a jugar simultáneamente con dos (o más) partes de la historia, o bien odiarlo, por su carencia de apego a sus propios correligionarios, su falta de escrúpulos, y esa desfachatez con que cambiaba de bando como "quien cambia de calcetines". Lo que si es digno de rendir el sombrero, es la inteligencia, intuición y genialidad de Fouché, quien es considerado el Precursor de lo que hoy se conoce como el "espionaje moderno". Señores, si creyeron que el Watergate fue un escándalo, esperen a que lean ésta biografía, para saber lo que es bueno.


J. Fouche forma parte de lo que sucedió después de la revolución francesa de 1789, se cuenta que era un hombre mefistofélico y de carácter anfibio lo que lo hace intrigante. Muchas veces parece que llegó su fin , pero no Fouche se reinventa una y otra vez , Ex amigo de Robespierre, el más fiel de los enemigos de Napoleón y según S.Zweig escribe el 1er manifiesto comunista pero terminara inclinándose y entregando Francia a Luis XVIII en 1815 y encontrará su muerte en el exilio. S. Zweig esta vez te atrapará con esta historia en la revolución, maravilloso libro


Impresionante la fluidez narrativa de Zweig, no esperaba menos de él. Realmente te hace entrar en contexto de la revolución francesa como si estuvieras observando los hechos de una manera muy simple y fluida, además de adentrarte en una corriente del pensamiento político.


Fabulosa biografía novelada con la que descubrí a este fantástico autor, antes desconocido para mi. Narra la vida de Fouché, el prototipo de político sin escrúpulos que trata de medrar a toda costa y le da igual pasarse de un bando político a otro, consiguiendo siempre estar en la cima pero a la sombra del poder, para que nada le salpique. Su vida transcurre en Francia, durante los convulsos años de finales del siglo XVIII y principios del XIX. El tiempo de la Revolución Francesa. Biografía perfectamente narrada, con una prosa profunda que analiza perfectamente la psicología de todos los personajes que se van sucediendo, sobre todo del protagonista


Primer libro que leo de este autor que fallece en 1942. Biografía de un oscuro personaje en el marco de la Revolución francesa, Napoleón y la restauración monárquica posterior en Francia. Personaje interesante, protagonista en la sombra de toda la época.Setfan Zweig minucioso y valorativo nos acerca a esta figura policita.


Gran relato de Zweig sobre este particular "genio" de la política, cuya historia se cruza con la de personajes como Napoleón y Robespierre. Es el reflejo de una época, fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Cuenta los altos y bajos de la trayectoria personal y política del Duque de Otranto. Muy recomendado.


MÁS LIBROS DEL AUTOR STEFAN ZWEIG


TAMBIÉN SE BUSCÓ EN BIOGRAFÍAS Y MEMORIAS


FRASES DEL LIBRO FOUCHE, EL GENIO TENEBROSO

Lo superfluo es una violación de los derechos del pueblo. Todo lo que tiene un individuo mas allá de sus necesidades no lo puede utilizar de otra manera que abusando de ello dad estrictamente necesario; el resto pertenece durante la guerra, a la República y a sus ejércitos».


Publicado porEdd62

“las almas subalternas no pueden soportar la libertad, huyen compulsivamente hacia nuevas servidumbres”


Publicado porHdelC

El ministro de Policía es un hombre que se ocupa, en primera línea, de todos los asuntos que le importan, y en segundo lugar, de todos los que no le importan».


Publicado porEdd62