ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

ANDREÏ MAKINE

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Sinopsis de ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

Ésta es la historia de dos amantes que guardarán su amor para siempre. Sus almas se encuentran entre el humo de un convoy en llamas, allá en la fría estepa siberiana, meses antes de que las tropas alemanas alcancen Stalingrado. Capricho del destino, los dos amantes franceses –Jacques Dorme, un piloto en misión secreta, y Alexandra, una enfermera allí exiliada– nunca se habrían conocido sin la guerra y sin esa noche de insomnio cerca de Stalingrado. Cincuenta años más tarde, un escritor que los conoció tiempo atrás rescata el idilio de Jacques y de Alexandra, porque todos los detalles de esa historia –un día de lluvia, un baile, un collar de ámbar que se rompe– le hablan de su propia adolescencia, cuando Dorme era su héroe, y Francia, el país de sus sueños.

Año de publicación:2005

1 reseña sobre el libro ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

Ya hace varios años que me gustan mucho los libros que se ocupan de los grandes hitos de la historia (guerras, gobiernos totalitarios, etc) desde la mirada de aquellos que solo somos "extras", no de los grandes generales o de los grandes políticos que la dirigieron con mayor o menor éxito - ni siquiera de los héroes conocidos o anónimos - , sino de aquellos que solo la sufren, la sobrellevan, la atraviesan lo mejor que pueden y la mayoría muere.: soldados, enfermeras, trabajadores, madres y padres, etc. que dieron todo de si y que nunca serán recordados con nombre y apellido. Me identifico con esos "extras" Entre Cielo y la tierra es uno de esos libros. Me costó mucho al principio pero poco a poco me atrapó desde la sencillez de la historia. Por eso lo recomiendo. Va una cita que da cuenta de lo que brinda: "Durante semanas de espera, Jacques Dorme pensó a menudo en la imposibilidad de explicar la guerra. El piloto se decía que, una vez ésta terminara, la gente hablaría, comentaría, habría acusaciones y justificaciones. El mundo entero opinaría, sobre todo quienes no habían participado en ella. Entonces, todo quedaría claro: los enemigos y los Aliados, los justos y los monstruos. Describirían los años de combate día por día, con los movimientos de los ejércitos y las batallas gloriosas. Pero olvidarían lo esencial: que el tiempo de guerra constaba de una infinidad de minutos de guerra. Detrás del avance de los frentes se escondía, a veces, un patio soleado, un día de marzo y un hombre vestido de cuero negro que mataba a otro hombre sólo porque le apetecía. Y, ese mismo día, el coronel Krymov se saciaba, desnudo, con la carne de una mujer antes de ser alcanzado por la metralla. Y también estaba ese chico con el cable telegráfico entre los dientes...Jacques Dorme enseguida se perdía en los recuerdos y concluía que lo esencial era conservar en la memoria todos esos fragmentos de guerra, todas las guerras minúsculas de los soldados olvidados"